Segunda quincena, febrero de 2023

Las elecciones son procesos ciudadanos que hacemos entre todos. En este boletín 100 compartimos algunas pistas sobre a qué debemos prestar especial atención. Así, ponemos nuestra mirada sobre los acuerdos, el registro, el árbitro, los candidatos inhabilitados, los partidos desmembrados, la opacidad y la vigilancia. Detrás de cada uno de estos asuntos hay derechos que el Estado debe garantizar y los ciudadanos, estar en su derecho de ejercerlos

Ilustración del OEV

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) completa, con la presente entrega, una centena de boletines periódicos. Un esfuerzo sostenido de esta organización en sus últimos años, pensado con el ánimo de propiciar una comprensión más plural y socialmente responsable de los asuntos electorales en el país, la región e incluso del mundo.

No es, desde luego, asunto sencillo el de medir fuerzas con la desinformación, que también extiende sus tentáculos hacia lo electoral sembrando desconfianzas, reencuadrando realidades, alimentando mitos y, en suma, alejando aún más a la sociedad del desarrollo y resguardo de la democracia.

Llegamos al boletín 100 con nuestra lupa de observadores puesta en el futuro. Y lo primero que divisamos es que los venezolanos todos, junto a sus instituciones, debemos prepararnos mejor para encarar el próximo ciclo electoral: en los próximos dos años, 2024 y 2025, por mandato constitucional deberían ser renovados los 3.360 cargos de representación popular de la nación, desde la Presidencia de la República (un jefe de Estado), pasando por la Asamblea Nacional (277 diputados, tras las reformas de 2020), hasta las gobernaciones (23 gobernadores), los consejos legislativos (253 legisladores, a la fecha), las alcaldías (335 alcaldes) y los concejos municipales (2.471 concejales, según el diseño actual).

¿A qué debemos prestar atención?, ¿sobre cuáles aspectos deberíamos afinar esa mirada, para convertir el próximo ciclo electoral venezolano en una oportunidad aprovechada para un mejor futuro para el país? De seguro son más. No es menos cierto que en el camino irán apareciendo otros factores, pero, de entrada, vamos a aportar cinco elementos que vale la pena ubicar en la primera fila de los esfuerzos político-electorales necesarios en el futuro próximo.

1. Los acuerdos políticos

Ilustración del OEV

De lo siguiente estamos convencidos: para que las próximas elecciones en Venezuela salgan mejor, los actores políticos tienen que coincidir previamente en negociaciones para llegar a acuerdos.

Los más recientes procesos electorales pueden servir como ejemplos de cómo el acuerdo político sirve como catalizador.

Por un lado, la presidencial de 2018 y la parlamentaria de 2020 no salieron bien. La primera violó las reglas del juego democrático y derivó en un desconocimiento internacional del resultado que arrastró problemas de diversa índole. La segunda excedió la letra constitucional, al imponer un diseño arbitrario y distinto al de la legislación, y las consecuencias se evidenciaron, entre otros aspectos, en una mermada participación.

Por otro lado, la regional y municipal de 2021 detuvo el descenso de la curva de integridad electoral. Los acuerdos por una administración electoral menos desequilibrada, la habilitación de tarjetas electorales antes cooptadas y la apertura hacia una observación electoral internacional más plural despertaron una mayor participación entre actores y electores. Y ante el colofón ventajista de Barinas, la voluntad popular revalidó la viabilidad de la ruta electoral.

México es una puerta que por ningún motivo debería cerrarse. La hoja de ruta lleva rato trazada y aprobada por consenso, memorando de entendimiento incluido, con lo político y lo electoral como asuntos esenciales. En el entendido de que buena parte de las garantías y condiciones por definir se asientan, además de sobre la base de los acuerdos políticos, en el interés y la apropiación de la sociedad: las elecciones también las construye, las hace, las diseña la gente. Con sus demandas y su participación.

2. El Registro Electoral y el derecho a elegir

Ilustración OEV

El más reciente corte del Registro Electoral (RE) del cual se tiene conocimiento público data del pasado 30 de septiembre. Son 21 millones 094 mil 629 electores. Pero faltan otros tantos millones.

Minimizar el amplio rezago, la creciente brecha existente entre la dinámica poblacional y migratoria con el padrón nacional de electores debe constituir una materia de primer orden porque, indefectiblemente, predispondrá el carácter de la próxima elección presidencial.

Dentro de Venezuela, una cantidad no despreciable de la población necesita actualizar su residencia y su centro de votación, mientras que el bono demográfico juvenil requiere inscribirse por primera vez. Fuera de Venezuela, los 107.878 electores que, a la fecha, aparecen registrados para votar desde el exterior no son sino una minúscula parte de los varios millones de migrantes que deben, primero, recuperar su derecho a la identidad para, entonces sí, seguir ejerciendo su derecho a elegir en esta, que continúa siendo su primera comunidad política de adscripción.

Conforme avanzan las semanas se eleva el apremio por una buena jornada especial del RE, que cumpla con los tres criterios establecidos en la legislación electoral: facilidad de acceso para los electores, presencia en sectores de difícil acceso y/o de mayor concentración y garantía para todos los sectores de la población (artículo 33 de la LOPRE). El tiempo es ahora.

Desde agosto de 2022 espera discusión en el directorio del CNE un proyecto de reglamento del voto en el exterior. Una era la situación migratoria en 2009, cuando la AN aprobó la vigente Ley Orgánica de Procesos Electorales, que limita el voto migrante a aquellos con una residencia u otro régimen de legalidad de permanencia, y cuyo artículo 124 la legislatura actual debería reconsiderar. Y otra es la realidad 14 años después, cuando Naciones Unidas ha posicionado a Venezuela como uno de los países de mayores crisis migratorias del mundo.

El derecho a elegir pasa, finalmente, por el respeto al principio de calendarización: las fechas y los períodos de ley, los cronogramas electorales y el equilibrio entre los tiempos técnicos y los tiempos políticos predisponen a mejores elecciones.

3. El árbitro

Ilustración del OEV

Lo dicen las encuestas: la imagen pública del CNE mejoró, aunque parcialmente, con la actual administración, designada en 2021 por el Legislativo, el poder público al cual le corresponde este encargo constitucional. Y esto ha sido gracias a los acuerdos políticos. Los antecedentes nos enseñan un errático camino de autoridades comiciales nombradas por el Poder Judicial desconociendo los procedimientos claramente estipulados en la Constitución.

Los integrantes del órgano electoral serán actores fundamentales del próximo ciclo. Decíamos en 2021, cuando juraron en el Parlamento, que después de las regionales de 2021 los actuales rectores serían los encargados de llevar a cabo los destinos, por lo menos, de la elección presidencial de 2024, así como de las votaciones parlamentarias y subnacionales del año siguiente.

Pero el directorio ha cambiado. Injustificadamente, desde abril de 2021 no se ha materializado el reemplazo para la falta absoluta de una de las rectorías principales. No solo está incompleto el directorio, sino también dos de los tres órganos subordinados del órgano rector del Poder Electoral.

Por el bien de todos, para el próximo ciclo electoral se necesita un CNE completo y con la mayor independencia institucional posible, a pesar de que el Estado haya propiciado en el pasado muchas violaciones al principio de separación de poderes. Un CNE que refuerce su capacidad sancionadora ante arbitrariedades recurrentes en campañas electorales como el uso de bienes y recursos del patrimonio público con fines electorales y la aparición de altos funcionarios públicos en ejercicio favoreciendo parcialidades partidistas.

4. La participación política y el derecho a ser elegido

Ilustración del OEV

Corregir tanto desnivel acumulado, tanta pendiente, en el terreno de juego electoral pasa por sincerar quiénes pueden alcanzar o recuperar el derecho constitucional a ser elegidos.

Aquí hace falta hacer valer la carta magna, la cual establece que los derechos políticos únicamente pueden ser despojados mediante sentencia judicial firme. Y no mediante inhabilitaciones administrativas de la Contraloría, avaladas por una ley de cuestionada constitucionalidad.

La inhabilitación con aparente motivación partidista ha venido superándose a sí misma en las elecciones recientes: ya no es solo la denuncia del Partido Comunista, formación disidente de la coalición gobernante, de retiro de 15 de sus candidatos en 2021 sin investigación ni decisión previa, o el caso de su candidato a gobernador de Barinas quien sí pudo inscribirse para noviembre de 2021, pero no para enero de 2022, por otra súbita inhabilitación. Es también que, en Barinas, ocurrió la inhabilitación retroactiva del candidato inicialmente ganador de esa gobernación, al igual que la de su esposa, quien de paso nunca ha ejercido cargos públicos.

No por casualidad la segunda de las recomendaciones prioritarias de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) habla de suprimir esa prerrogativa de la Contraloría de despojar a ciudadanos de su derecho fundamental a presentarse a las elecciones mediante un procedimiento administrativo y sin notificación oportuna, lo que repercute negativamente en el derecho a la defensa.

A las inhabilitaciones se une el tema, también irresuelto, de la entrega de los símbolos y de las tarjetas electorales de seis partidos políticos (no solo los opositores Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Movimiento Republicano, sino los oficialistas Tupamaro y Patria Para Todos) a facciones internas minoritarias. Y, ante esto, la primera de las recomendaciones urgentes de la MOE UE: evitar que el Poder Judicial invada las competencias del Poder Electoral.

5. La desinformación y la vigilancia social

Ilustración del OEV

Como decíamos más arriba, la sociedad hace buena parte del ciclo electoral: desde su motivación a inscribirse o actualizar sus datos en el RE, pasando por su participación como miembros de mesa, hasta su votación misma en la jornada electoral. Para participar del ciclo electoral, sin embargo, la gente precisa de información. Solo con datos verificados, confiables, veraces y oportunos los electores podrán tomar decisiones responsables y conscientes.

Además de un ecosistema mediático disminuido, el rigor de la censura y la opacidad en el acceso a datos públicos, Venezuela también ha padecido desinformación electoral. Hablamos de toda información falsa o maliciosa sobre los procesos electorales que afecten directamente el ejercicio del derecho al voto.

La lucha por el acceso a información veraz es una cruzada que requiere del concierto de todos, desde el árbitro, pasando por los actores políticos, hasta los electores. Se libra insertando políticas concretas contra la desinformación en los próximos cronogramas electorales, desde el CNE; evitando y siendo oportunamente sancionados quienes promuevan información maliciosa e intenten manipular la conversación pública, desde las candidaturas y los partidos; y haciendo mayores esfuerzos de alfabetización digital para saber con criterio más afinado qué huele a mentira, desde la sociedad.

La pluralidad de flujos comunicacionales también se fortalece permitiendo una observación electoral nacional e internacional diversa e independiente, capaz de advertir faltas con libertad, pero también de recomendar mejoras que redundan en el desarrollo y resguardo de la democracia.

La desinformación no es, sin embargo, la única nube oscura. Urge aclarar el uso del Sistema Patria y del carnet de la patria con fines electorales. Como también recomendamos desde la observación electoral en su momento, el terreno se desnivela menos si se da a conocer cuál es la institución responsable de la gestión de los datos de esta plataforma, dónde y cómo se almacenan los datos, quién tiene acceso a ellos y con qué fines, todo bajo el derecho constitucional de acceso a la información.

Terminamos como empezamos: enfatizando la importancia de que la sociedad exija, reclame y abrace los acuerdos políticos que deben surgir sobre las condiciones y garantías necesarias para transitar un próximo ciclo electoral lo más competitivo posible. Así como la naturaleza no da saltos, así también los procesos para lograr altos niveles de integridad electoral son graduales, incrementales. Trabajemos, con el concurso de todas las partes, con todos los venezolanos, en la construcción de una vía para avanzar en la reinstitucionalización del país hasta encontrarle puerta de salida constitucional, pacífica y democrática a la crisis que todavía determina nuestra cotidianidad.


Recomendación al cierre

En el OEV seguimos haciendo esfuerzos para contribuir a que la sociedad eleve su conocimiento y apropiación de los procesos electorales. En este sentido, abrimos el Aula Electoral OEV, un espacio multimedia de formación ciudadana que puedes cursar a modo de clases asíncronas desde tu computadora o celular. Ya tenemos tres clases a tu disposición: Cómo se construyen las elecciones en Venezuela; Las tareas para poner al día el Registro Electoral y garantizar el voto migrante, y La (des)información en tiempos de procesos electorales. INGRESA YA AL AULA.

Primera quincena, febrero de 2023

Los más recientes informes muestran un progresivo deterioro de la salud política en buena parte del planeta. En América, los recientes acontecimientos ponen de manifiesto que los gobiernos deben escuchar a los ciudadanos, incluirlos en la toma de decisiones y trabajar con ellos para garantizar que los contratos sociales sigan siendo válidos o se renueven adecuadamente. Si el poder no escucha, crecerá el descontento

Mapa publicado en el informe de la Unidad de Inteligencia de The Economist.

Las democracias están decayendo o se están estancando en un contexto global que cambia con gran rapidez. Esta es una de las conclusiones en las cuales coinciden dos de los más recientes índices del estado de la democracia en el mundo. Pero, más allá del escrutinio general, lo primero que cabría preguntarse al revisar estos documentos es cómo queda posicionada Venezuela.

El Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) acaba de publicar en esta quincena la versión en español de su informe “El estado de la democracia en el mundo 2022. Forjar contratos sociales en tiempos de descontento”. Las únicas tres menciones a nuestro país son incluso repetitivas sobre la misma caracterización de régimen político, de acuerdo con esta organización: “Si bien América es la segunda región más democrática del mundo, Haití, Nicaragua y Venezuela se han unido a Cuba como autocracias en la región”, afirman.

No es muy distinto de lo que también este mes publicó la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU, por sus siglas en inglés) en su Índice de la Democracia 2022 titulado esta vez “Democracia en primera línea y la batalla por Ucrania”. Allí leemos: “América Latina alberga cuatro regímenes autoritarios: Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela. Existe el riesgo de que la lista de autocracias en la región aumente, ya que varios países están experimentando un proceso de retroceso democrático. El ejemplo más destacado es El Salvador, que registró la segunda mayor caída de la región, después de Haití, en 2022”.

En el índice, la EIU ubicó a Venezuela en la posición 147 de entre 167 países listados. El dato pone a nuestro país cuatro peldaños arriba en relación con la clasificación del año anterior, en un ranking que tiene a Noruega en la cúspide y a Afganistán en el fondo. Incluso Nicaragua (143), Cuba (139) y Haití (135) quedaron mejor evaluados que Venezuela.

Los indicadores que se toman en cuenta para llegar a estas conclusiones son: proceso electoral y pluralismo, funcionamiento del gobierno, participación política, cultura política democrática y libertades civiles.

Ahora bien, ¿cómo están la región y el mundo en materia de democracia?

IDEA: renovar los contratos sociales

Al hablarnos de América, IDEA Internacional puntualiza los siguientes cinco aspectos clave:

a) Un tercio de las democracias de la región ha experimentado descensos en los últimos dos años. Bolivia, Brasil, EE. UU., El Salvador y Guatemala son los países que más descensos han registrado.

b) En EE. UU. las amenazas a la democracia persisten tras la presidencia de Donald Trump, y se evidencian en la polarización, las tendencias contramayoritarias y el retroceso de derechos establecidos desde hace tiempo.

c) Las crecientes amenazas a la democracia incluyen la polarización tóxica, la desinformación y las noticias falsas, las leyes restrictivas y las prohibiciones de derechos, la intimidación de la prensa y los crecientes ataques a los tribunales y a los órganos electorales.

d) El descontento también va en aumento. La sociedad acude a las urnas y a las calles en busca de un cambio, impulsada por la pobreza, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción y los efectos de la pandemia.

e) Mientras que el descontento puede dar lugar a opciones democráticas en las urnas —y ha dado lugar a estas— los autoritarios populistas manipulan este descontento en un intento por desmantelar la democracia desde adentro. La democracia es un aliado, no un obstáculo, en la revisión del contrato social. Ofrece canales institucionales que pueden servir a todos los ciudadanos, especialmente a los más vulnerables.

Para superar los obstáculos, este informe de IDEA Internacional hace especial énfasis en un mecanismo clave: el contrato social. Esta organización intergubernamental que apoya la democracia sostenible en todo el mundo considera que el contrato social debe volver a concebirse para responder a las nuevas y cambiantes necesidades y demandas de la gente. Entre los nuevos canales que experimentan los grupos que intentan esta nueva concepción enumeran nuevas constituciones, asambleas ciudadanas, asociaciones políticas locales, foros interpartidistas y mecanismos de diálogo gubernamental.

Aquí todos tenemos responsabilidad, no solo los gobiernos, sino también la sociedad civil, los partidos políticos,los medios de comunicación, los grupos de expertos, los académicos y los individuos. “Tienen que desempeñar cada uno su papel a la hora de apoyar y participar en la renovación de los contratos sociales”.

Portadas de los más recientes informes sobre estado de la democracia de IDEA Internacional y la Unidad de Inteligencia de The Economist.

EIU: Ucrania gana, Rusia pierde

Si bien con IDEA nos enfocamos en hacer escala en nuestro continente, el más reciente informe anual de la Unidad de Inteligencia de The Economist nos ayudará a poner el gran angular sobre cinco grandes rasgos que caracterizan la democracia mundial de nuestros días:

a) Ucrania, ejemplo de democracia: la afamada publicación londinense considera que el compromiso del pueblo ucraniano por el derecho a decidir su propio futuro es inspirador. “Demuestra el poder de las ideas y los principios democráticos para unir a una nación y a su pueblo en pos de la democracia”, esto, en el contexto de la guerra con Rusia que está próxima a cumplir un año.

b) Rusia, el mayor perdedor en 2022: lo enuncian así porque Rusia registró en 2022 la mayor caída anual de su índice y descendió aún más en la clasificación mundial. El informe evalúa que el sueño de Vladimir Putin de restaurar la posición de Rusia como potencia imperial está fracasando. “El corolario de la guerra ha sido un pronunciado aumento de la represión estatal contra toda forma de disidencia y una mayor personalización del poder, empujando a Rusia hacia una dictadura absoluta”, afirman.

c) Espacio en la cima; los nórdicos y Europa dominan: los países nórdicos (Noruega, Finlandia, Suecia, Islandia y Dinamarca) dominan la parte alta de la clasificación del Índice de Democracia. Noruega ostenta altas puntuaciones especialmente en proceso electoral y pluralismo, cultura política y participación política. Europa Occidental fue también la región que mejor se comportó en 2022 en cuanto al aumento de su puntuación en el índice.

d) Lo mejor y lo peor de 2022; subidas, bajadas y cambios de régimen: Chile, Francia y España suben a la categoría de “democracia plena”, mientras que Papúa Nueva Guinea y Perú han descendido a “regímenes híbridos”. Tailandia encabeza la lista mundial con el mayor aumento de puntuación, ya que el espacio para la oposición política se abrió y la amenaza de la insurgencia retrocedió. En el extremo opuesto del espectro, muy cerca de Rusia en términos de regresiones de puntuación, se encuentran Burkina Faso, Haití y El Salvador, donde Nayib Bukele “socavó los controles, equilibrios y límites constitucionales al afirmar que se presentará a la reelección consecutiva”.

e) Droga, insurgentes, señores de la guerra, piratas cibernéticos y otras amenazas a la soberanía y la democracia: aquí se habla de los poderosos cárteles de la droga de América Latina y el Caribe, los cuales desafían el control estatal sobre el territorio, además de amenazar la seguridad de los ciudadanos de a pie. “Este problema ha exacerbado los ya elevados niveles de corrupción en la región y está erosionando las normas democráticas en muchos países”. Otra amenaza creciente es la proliferación de ciberataques, ya sea por parte de empresas criminales privadas o individuos, o por actores estatales hostiles.

En líneas generales, a pesar de las expectativas de un repunte tras el levantamiento de las restricciones relacionadas con la pandemia, la puntuación media global de este índice se estancó en 2022. Prácticamente no varió en relación con el año anterior. Según esta última edición, casi la mitad (45,3%) de la población mundial vive en algún tipo de democracia, mientras que más de un tercio (36,9%) vive bajo un régimen autoritario.

La crisis política en Perú hizo que descendiera en calidad democrática; este es uno de los países con mayor número de migrantes venezolanos | Fotografía de archivo de la agencia EFE sobre una manifestación en Lima el 11 de noviembre de 2022.

¿Qué hacer? Algunas pistas

¿Por qué estamos como estamos? En el caso de América Latina, según EIU, la escasa capacidad del Estado es una de las principales causas de las bajas puntuaciones de la región, en relación con el funcionamiento del gobierno y la cultura política. Un reto: que los latinoamericanos aumenten su nivel de confianza en las instituciones del Estado; las cuales deben minimizar la desigualdad y la corrupción.

En la idea de que corren tiempos de disminución de la confianza en las instituciones coincide el informe de IDEA. Pero a lo anterior agregan el ingrediente de la desinformación. En este sentido, esta organización recomienda específicamente a los órganos electorales de los países que actualicen sus acciones en materia de educación cívica.

“Los programas y las campañas de educación cívica deben ir más allá de la información técnica sobre el funcionamiento de las elecciones para centrarse más en la construcción de la ciudadanía mediante la visibilidad, la promoción y la reproducción de las experiencias exitosas de participación ciudadana y las lecciones aprendidas”.

Al respecto, el informe final de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) tras las más recientes elecciones venezolanas, de noviembre de 2021, consideró insuficientes los esfuerzos de educación cívica del Consejo Nacional Electoral. Los estudios de campo del OEV durante la campaña 2021 también señalaron muy pocas campañas y declaraciones públicas del ente comicial que generaran confianza a los electores mediante la garantía del secreto del voto.

Por último, IDEA refresca que, para que las elecciones sean creíbles, los órganos electorales deben ser autónomos, sus rectores deben actuar con independencia y los gobiernos no deben interferir indebidamente en sus decisiones. Reto gigante en Venezuela, donde el año empezó con un asomo gubernamental de posible cambio de autoridades electorales sin que las actuales hayan completado su período constitucional y con un directorio todavía incompleto por la injustificable demora en el reemplazo de la falta absoluta de una rectoría.


Elecciones en Ecuador: lo político, lo técnico y el voto migrante

Una observadora de la MOE/OEA durante la jornada de votación en Ecuador | Fotografía del CNE ecuatoriano

🇪🇨 | En Ecuador se celebraron el pasado 5 de febrero las Elecciones Seccionales, del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) así como el Referéndum 2023 que intentó reformar la Constitución. A pesar de la violencia política registrada en algunas provincias del país en la noche del 4 de febrero, la jornada electoral en general transcurrió en un clima de tranquilidad. El Consejo Nacional Electoral reportó una participación de más del 80% de los electores.

A continuación, vamos a revisar estas elecciones desde las miradas política y técnica.

En lo político, citaremos al decano de Ciencias Sociales y Humanidades en la Universidad San Francisco de Quito, Paolo Moncagatta, quien en un artículo evalúa un país con un gobierno debilitado y el correísmo fortalecido.

¿Por qué el gobierno sale debilitado? CREO, como se llama el movimiento del presidente Guillermo Lasso, obtuvo pocas alcaldías y prefecturas de importancia. El referéndum dio como ganador al “No” en sus ocho preguntas, con porcentajes de entre el 52% y el 58%. “Este es sin duda un gran revés para el ejecutivo, que había presentado al referéndum como su proyecto, y que, muy probablemente, había calculado que ganaría con amplios márgenes (…) El referéndum fue una equivocación estratégica, perdió estrepitosamente, y ahora pone al ejecutivo en un plano mucho más difícil que antes de las elecciones”, escribe Moncagatta.

¿Por qué el correísmo sale fortalecido? Emergen como ganadores claros en este proceso electoral el movimiento Revolución Ciudadana y su líder el expresidente Rafael Correa. “Se hace de las alcaldías y prefecturas más importantes del país, recuperándolas de sus principales adversarios políticos. Pero más allá, por el número de alcaldías obtenidos a nivel nacional, la Revolución Ciudadana -y Pachakutik- deja la impresión de ser uno de los pocos movimientos/partidos con una estructura consolidada a nivel nacional”, dice el analista. Los triunfos más relevantes son las alcaldías de la capital, Quito, y el puerto principal, Guayaquil.

Ahora miremos lo técnico. En su informe preliminar, la Misión de Observación Electoral de la Organización de Estados Americanos (MOE/OEA) consideró que “uno de los desarrollos más preocupantes” del proceso electoral “fue el aumento de la violencia política, con manifestaciones del crimen organizado en la contienda electoral”. Asimismo, anotaron que el proceso de escrutinio “tomó mucho más de lo esperado y en varias mesas observadas no se apegó a lo estipulado en los manuales”, al tiempo que observaron “falta de capacitación” en la mayoría de miembros de mesas electorales.

Transparencia Electoral, por su lado, valoró positivamente la apertura del CNE hacia las misiones de observación nacionales e internacionales. En su informe preliminar dan cuenta de 241 observadores internacionales y 1.864 observadores nacionales.

Esta misión de observación también saludó las iniciativas del árbitro orientadas a garantizar los derechos civiles y políticos de sus nacionales, tales como las relacionadas con el voto de personas privadas de libertad (PPL), de personas con movilidad reducida (voto en casa) y el voto de residentes en el extranjero (voto telemático).

¿Cómo se comportó la votación desde el exterior?

Los 409.250 ecuatorianos residentes en el exterior y habilitados para el sufragio solamente podían expresarse en el Referéndum 2023 y por los Consejos de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS).

En Venezuela votaron 1.848 ecuatorianos inscritos en las mesas de Caracas y Valencia, como enseñan los resultados públicos en la web del CNE de ese país. A diferencia de la tendencia ganadora del “No”, los ecuatorianos en Venezuela votaron mayoritariamente por el “Sí” al paquete reformista del presidente Lasso en seis de las ocho preguntas de esta consulta. El “No”, sin embargo, se impuso -en sintonía con la votación mayoritaria nacional- únicamente para las preguntas 5 y 6, relativas a las propuestas de eliminar la facultad de designar autoridades que tiene el CPCCS, de modo que fuese la Asamblea Nacional la que los designara, y a modificar el proceso de designación de los miembros de estos consejos.

Queda para el debate el peso que pudo tener la polarización en los resultados de este referendo. ¿Los electores habrán efectivamente respondido las preguntas planteadas, o habrán votado más a favor o en contra de Correa y de Lasso?

Las preguntas de esta consulta y las características de este proceso en general las explicamos a principios de año, cuando presentamos el calendario electoral latinoamericano 2023 en nuestro Boletín OEV 97.

La Junta Especial del Exterior tuvo que iniciar en días recientes el recuento de votos correspondientes a las actas de escrutinio que presentaron inconsistencias durante el sufragio presencial en las circunscripciones del exterior.

La MOE/OEA reportó que el voto telemático cubrió 97.100 electores o un 25% del padrón electoral en el exterior. El servicio de voto telemático se interrumpió aproximadamente desde las 8:00 y hasta las 9:30 de la mañana, horario de Quito. Durante esta interrupción, no fue posible emitir el voto en ninguna de las 52 zonas electorales en que estaba previsto el voto telemático. Según la información proporcionada por el CNE a la MOE/OEA, ocurrió un problema de conectividad entre la página de votos disponible para el votante y la base de datos. Se restableció a partir de las 10:00 a.m. “La MOE/OEA observó que muchos ecuatorianos en el exterior mostraron malestar e incertidumbre a través de las redes sociales por este incidente”. No obstante, 17.940 ecuatorianos residentes en el exterior emitieron su voto a través de esta modalidad. Pocos.


Primaria opositora el 22-O: “La colocamos completamente en manos de la gente”

El acto con los anuncios se celebró en el anfiteatro de El Hatillo | Fotografía de @cnprimariave

“A partir de este momento la primaria requiere mucho más de la cooperación de todos. Con este anuncio colocamos completamente la primaria en manos de la gente”, expresó el presidente de la Comisión Nacional de Primaria, Jesús María Casal, al revelar el cronograma que regirá este proceso, cuya jornada de votación quedó fijada para el próximo 22 de octubre de 2023.

A tres meses de la instalación de la comisión no se han resuelto todas las incertidumbres sobre la primaria, admitió Casal, pero la consulta nacional de la primera etapa de trabajo “permitió darle al proceso el perfil y el brío que ha alcanzado”, ponderó este 15 de febrero desde el anfiteatro de El Hatillo, en Caracas.

Sobre la reciente designación de la comisión técnica conjunta con el CNE, indicó que defenderán en ese espacio la exigencia de utilizar los centros de votación para la primaria y que se organicen jornadas especiales del Registro Electoral.

Aclaró, no obstante, que la comisión, como órgano rector de la primaria presidencial rumbo al 2024, se asegurará de controlar el proceso, que se respete su configuración, se garantice la confiabilidad y se resguarde la identidad del elector en todo momento.

Algunos hitos del cronograma son:

  • 28 de febrero al 19 de marzo: juramentación de las Juntas Regionales.
  • 21 de abril: invitación a observadores electorales.
  • 24 de abril: publicación de reglamentos.
  • 24 de mayo al 23 de junio: postulación de candidatos.
  • 22 de agosto al 20 de octubre: campaña.

CNE conforma comisión técnica

Previamente, el Consejo Nacional Electoral (CNE) informó que había designado una comisión técnica para determinar el alcance de su eventual asistencia en esta elección primaria. Esta solicitud la hizo la Comisión Nacional de Primaria en la reunión inicial del 16 de diciembre de 2022 con los rectores y la ratificó en comunicación enviada al CNE el 1 de febrero de 2023.

Esta comisión estará encabezada por el presidente del CNE, Pedro Calzadilla, e integrada por el rector principal Roberto Picón y los rectores suplentes incorporados Carlos Quintero y Leonel Párica. Así lo acordaron las autoridades electorales el 9 de febrero. “Deberán reunirse en breve con representantes de la instancia partidista opositora”, instruyó el directorio.


Recomendación al cierre

Los personajes generados por inteligencia artificial suelen usarse para las capacitaciones empresariales. Ahora, por primera vez, se ha detectado su uso en una campaña de información afín a un Estado; es un nuevo capítulo de la manipulación en internet, que explica ESTE ARTÍCULO de The New York Times en español.