Dándole la espalda al país, el Presidente Maduro presentó ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) su iniciativa de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Lo hizo soslayando la gravedad de la crisis nacional,  asomando su propuesta como una solución cuando, en realidad y como ha sido dicho hasta la saciedad desde los más diversos sectores de la sociedad venezolana, contribuye más bien a empeorarla.

 
El CNE atiende con rapidez la iniciativa presidencial
Con una rapidez que contrasta abiertamente con las demoras observadas en otras ocasiones y dejando mal parada su imparcialidad como árbitro, el CNE respondió a la propuesta presidencial apenas pocas horas después de haber sido entregada en manos de su Presidenta, quien declaró  que la misma “cumplía con lo establecido en la Constitución”, al tiempo que instruía a la Junta Nacional Electoral para que planteara en las próximas horas el cronograma referido a la elección de la ANC, pautada para finales del mes de julio del presente año, sin siquiera mencionar la obligación democrática de acudir a la consulta popular a fin de aprobar la convocatoria.
 
Las bases comiciales son excluyentes
En el documento entregado a las autoridades del Poder Electoral se encuentran incluidas, como es sabido, las Bases Comiciales presentadas por el Presidente, las cuales constituyen una evidente violación de las reglas democráticas, entre ellas usurpar la soberanía popular, dividir a la ciudadanía en sectores o corporaciones arbitrariamente seleccionados,  descartar el principio democrático “un elector, un voto de igual peso” o  proponer que cada municipio elija a un constituyentista independientemente de su significado poblacional respecto al total de la Nación.  Se trata de una propuesta armada alrededor de un registro electoral amañado e imposible de auditar, que busca sobre representar el peso político del oficialismo, con el propósito de tener un escenario seguro en el que se apruebe la Constitución de acuerdo al dibujo previo elaborado a partir del interés gubernamental.

Producto de lo anteriormente dicho, la Constitución resultante sería difícilmente reconocida como el contrato social que suscriben todos los venezolanos, opinando en condiciones de igualdad. Sería, por el contrario, un texto pensado y suscrito desde una minoría política.
 
Los comicios regionales
La Presidenta del CNE informó, además, que las injustificadamente diferidas elecciones regionales se llevarían a cabo el 10 de diciembre del año en curso. Cabe advertir en este sentido, que tal anuncio debe tomarse como provisional, pues las mismas podrían ser postergadas por la ANC hasta que no se redacte un nuevo texto constitucional. Y por otro lado, indicar, además,  que la significación de tales comicios puede variar abiertamente si se aprueba la Carta Magna diseñada por el Presidente Maduro, uno de cuyo objetivos es el re-ordenamiento del estado venezolano, lo cual podría generar la reducción de las funciones de los gobernadores, e igualmente la de los miembros de las Asambleas Legislativas.

Finalmente, cabe llamar la atención sobre el hecho de que el CNE no menciona en absoluto los comicios para designar alcaldes.
 
La responsabilidad del CNE
El OEV reitera lo que ha manifestado en diversas ocasiones en el sentido de objetar la elección de la ANC al considerarla inconveniente e inoportuna, expresión de una iniciativa desentendida de los agudos problemas por los que atraviesa el país y que no ayuda para nada a disipar los escenarios de violencia que amenazan la convivencia nacional. Y sería muy grave que, encima de lo dicho, se hiciera contraviniendo las normas legales y los preceptos esenciales  que rigen la vida democrática.
En el contexto descrito, el CNE tiene una enorme, ineludible e histórica responsabilidad. Ojalá sepa estar a la altura de las circunstancias.

Caracas, 24 de mayo de 2017
 

El oficialismo se decanta por unas elecciones en las que pueda obtener más representantes con menor cantidad de votos, priorizando los municipios por encima del número de electores. 

Veintitrés días después de proponer una Asamblea Nacional Constituyente al país, el presidente Nicolás Maduro dio a conocer las Bases Comiciales que serán estudiadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE). No hay indicios de que estas condiciones serán sometidas a la consulta de la ciudadanía.
A pocas horas de concluida la cadena nacional de radio y televisión ofrecida por el Jefe de Estado, el CNE confirmó haber recibido el decreto con la propuesta del Ejecutivo. La primera en ratificarlo fue la rectora principal Tania D’Amelio, a través de su cuenta en Twitter, seguida por una nota de prensa del organismo en la que se especifica que las cinco autoridades estuvieron presente al momento de la entrega.
Alrededor de las 8:00 de la noche la presidenta del Poder Electoral, Tibisay Lucena, ofreció una rueda de prensa en la que sorprendió al país con un cronograma tentativo de elecciones: Constituyente en julio y regionales en diciembre de 2017. Desde el Observatorio Electoral Venezolano preparamos once preguntas y repuestas sobre las bases comiciales.

  1. ¿Cuántos constituyentes se elegirán? 

La propuesta unicameral plantea la selección de 540 constituyentes en total, todos principales y sin suplentes, lo que significa un incremento de 40 representantes más de los anunciados el 1° de mayo. Ahora, se elegirán 364 miembros territoriales, 8 indígenas y 168 sectoriales. Esta última figura no está contemplada en legislación venezolana.

  1. ¿Serán elecciones universales, directas y secretas? 

De acuerdo a lo leído en cadena nacional por el mandatario, la elección de todos los representantes será universal, directa y secreta; a excepción de los representantes de pueblos indígenas quienes serán elegidos bajo criterios dispuestos por el Consejo Nacional Electoral.

  1. ¿Cómo se elegirán los candidatos territoriales? 

A  cada municipio del país le corresponderá elegir un representante (nominal), mientras que a los municipios capitales les fueron asignados dos representantes (lista). De esta forma, los estados con más municipios resultarán favorecidos pese a no ser lo más poblados.
Así, Distrito Capital tendrá 7, Anzoátegui 22, Apure 8, Aragua 19, Barinas 13, Bolívar 12, Carabobo 15, Cojedes 10, Falcón 26, Guárico 16, Lara 10, Mérida 24, Miranda 22, Monagas 14, Nueva Esparta 12, Portuguesa 15, Sucre 16, Táchira 30, Trujillo 21, Yaracuy 15, Zulia 22, Amazonas 8, Delta Amacuro 5 y Vargas 2.
Carabobo, por ejemplo, es la tercera entidad con mayor número de habitantes y obtendrá apenas 15 integrantes territoriales, mientras que Táchira –el noveno más poblado– elegirá a 30 miembros. Distrito Capital, el cuarto en el listado con mayor electorado, podrá seleccionar apenas siete. Según este sistema, los votos de todos los venezolanos no valen lo mismo.

   4.¿Cómo se elegirán los candidatos sectoriales?
Fueron establecidos ochos sectores: trabajadores; campesinos y pescadores; estudiantes; personas con discapacidad; indígenas; pensionados; empresarios; comunas y consejos comunales. Se elegirá un representante sectorial por cada 83.000 miembros del registro correspondiente.
Del primero al séptimo, los candidatos serán elegidos según listas nacionales y de acuerdo al principio de representación mayoritario (quien obtenga mayor número de votos se lo lleva todo). En Cambio, las comunas y consejos comunales se escogerán regionalmente, también por principio de mayorías.

  1. ¿Qué registro se utilizará para candidatos sectoriales?

Para cada sector, el Consejo Nacional Electoral deberá solicitar los registros de instituciones públicas y gremios autorizados debidamente inscritos. Voceros gubernamentales han adelantado cuáles serán algunas de estas bases de datos que funcionarán como padrón electoral.
Por ejemplo, solo podrán votar por candidatos de trabajadores quienes estén inscritos en el Seguro Social, mientras que las personas con discapacidad solo tendrán derecho al sufragio en caso de pertenecer al Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis), una institución adscrita al Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno. Para el sector estudiantil contarán los registros de universidades públicas, privadas y misiones educativas.
Por ninguna circunstancia una misma persona podrá estar en más de un registro sectorial. En caso de que así sea, el árbitro comicial priorizará los sectores en este orden: empresarios; campesinos; pescadores; estudiantes; trabajadoras; comunas y pensionados.

  1. ¿Cómo se postularán los candidatos?

Se establecieron tres vías de postulación: por iniciativa propia, solo si obtienen un respaldo del 3% del Registro Electoral municipal o sectorial (mediante la recolección de firmas); iniciativa de electores; o iniciativa de los sectores, a través de la presentación de una constancia.
Las Bases Comiciales no especifican el mecanismo para la recolección de las firmas, si se hará de forma manual (rúbricas en planillas de papel) o automatizada (con captahuellas), información que deberá ser proporcionada más adelante por el Poder Electoral.  También se desconoce cuál será el procedimiento para postularse por iniciativa de electores y sectores.

  1. ¿Cuáles son los requisitos para ser candidato?

Ser venezolano por nacimiento, sin otra nacionalidad.
Mayor de 18 años de edad a la fecha de elección.
Haber residido cinco (5) años en la entidad correspondiente.
Estar inscrito en el Registro Electoral.
Constancia de postulado por el sector correspondiente.
Cualquier otra que se especifique en una normativa especial.
Toda postulación deberá ser presentada ante las Juntas Electorales dispuestas por el Poder Electoral.

  1. ¿Quiénes no podrán ser miembros de la ANC?

Quienes desempeñen altos cargos públicos –como el presidente, ministros, concejales, magistrados del TSJ, fiscales, alcaldes, gobernadores, diputados a la Asamblea Nacional– no podrán ser candidatos “a menos que se separen de su cargo una vez admitida su postulación por el CNE”, leyó el Jefe de Estado.

  1. ¿Gozarán de inmunidad parlamentaria?

Sí. Todos los constituyentes gozarán de inmunidad parlamentaria y una vez proclamados, deberán instalar la ANC en las 72 horas siguientes.

  1. ¿Dónde sesionará la ANC?

La Asamblea Nacional Constituyente tendrá como sede el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo. Esto implica que deberán compartir los espacios con los parlamentarios nacionales de mayoría opositora electos el pasado 6 de diciembre de 2015.

  1. ¿Cómo funcionará la ANC?

Se regirá provisionalmente por los Estatutos de Funcionamiento de la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, hasta tanto dicte uno propio. El texto leído por Maduro no especifica el tiempo de actuación que tendrá y tampoco hace mención a  un referendo para consultar si la ciudadanía estará de acuerdo con la Constitución resultante.

De los 59 partidos políticos pendientes por renovar, el OEV calcula que hasta los momentos han validado cinco de ellos. Aún restan 19 por participar en las próximas tres semanas. El proceso se ha extendido un año y tres meses.    

De acuerdo al nuevo cronograma fijado por el Consejo Nacional Electoral, la renovación de partidos políticos culminará el próximo 2 de agosto de 2017. Con esta modificación, el lapso planteado inicialmente para la validación se retrasa otros 30 días hasta alcanzar un año y tres meses.
La información fue proporcionada este jueves por la rectora principal Tania D’Amelio, a través de su cuenta en la red social Twitter.

Se trata de la quinta extensión que sufre el proceso, el cual comenzó a correr en mayo del 2016 y estaba estipulado terminar en noviembre de ese año. Sin embargo, siete días después del pronunciamiento de la presidenta del organismo electoral, Tibisay Lucena, sobre el calendario electoral, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia alargó seis meses más el plazo en su sentencia N° 878, prologándolo para finalizar en mayo de 2017.

La reprogramación quedó así: iniciaría el 18 de febrero y terminaría el 23 de abril de 2017, fecha en que las toldas debían recolectar el 0,5% de manifestaciones de voluntad del Registro Electoral en al menos 12 entidades del país. Conocidas las condiciones, y a petición de varios partidos, el inicio de la actividad volvió a retrasarse: comenzó formalmente el 4 de marzo. El CNE garantizó en esa oportunidad que los resultados se conocerían entre finales de junio y principios de julio.

Debido a la celebración de la Semana Santa, las autoridades electorales recurrieron a una suspensión de dos fines de semana seguidos, desde el sábado 8 hasta el domingo 16 de abril, convirtiéndose así en la tercera cancelación. El proceso se retomó el sábado 22 de abril.

Al finalizar esa semana una nueva decisión del Poder Judicial flexibilizó las condiciones para la legalización. El 28 de abril el TSJ publicó un falló exhortando al CNE a fijar un nuevo cronograma, tras reconocer que “será reconocida la votación obtenida en el último proceso electoral en el que hayan participado los partidos políticos a fines de completar el 0,5% necesario para el proceso de validación”.

Con esta sentencia se tomaron en cuenta los votos registrados en las parlamentarias de 2015 (favoreciendo a partidos como el PCV, Redes, Tupamaro, Bandera Roja y Copei) y se aplazó por cuarta vez la validación. Aunque se reanudó el 6 de mayo, sin explicaciones ni razones aparentes, volvió a suspenderse el fin de semana siguiente. Finalmente, se retoma este 20 y 21 de mayo con la participación de siete partidos.

Link para revisar el cronograma:
http://www.cne.gov.ve/web/norm ativa_electoral/elecciones/ 2017/renovacion/documentos/ cronograma_renovacion_ocfp_. pdf
Caracas, 20 de mayo de 2017

  • El Presidente persiste en decretar el Estado de Excepción, como una manera normal ejercer el poder.

  • La respuesta a la crisis, no puede ser centralizar el poder para que se pueda controlar y silenciar el disgusto nacional.

El Presidente Maduro, acaba de firmar un decreto que restringe las garantías constitucionales para “preservar el orden interno” y con ese fin  se otorga al Ejecutivo la facultad para que adopte “las medidas urgentes, contundentes, excepcionales y necesarias…”, entre ellas “diseñar y ejecutar planes de seguridad pública que hagan frente a las acciones desestabilizadoras…”.

El Presidente persiste en decretar el Estado de Excepción, como una manera normal ejercer el poder. Lo que cabe resaltar en esta oportunidad es la situación en la que lo hace, caracterizada por un severo conflicto político y el desarrollo, durante más de mes y medio, de masivas protestas populares contra su gobierno, las cuales han sido reprimidas, al paso que han sido desdeñadas las legítimas razones que las motivan.

De esta manera, el Presidente continúa evadiendo la grave crisis por la que atraviesa el país, la cual afecta de una manera profunda la vida diaria de los venezolanos. Ha rehuido en diversas oportunidades la consulta popular a través de diversas decisiones emanadas de poderes públicos que, con sus actuaciones, han hecho a un lado su imparcialidad. En este mismo sentido, cabe mencionar que últimamente ha propuesto la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, ampliamente cuestionada desde el punto de vista legal con respecto a las maneras a través de las cuales se pretende llevarla a cabo.  Igualmente objetada desde el punto de vista político, al ser considerada como una ruta que no sólo no resuelve los problemas nacionales, sino que los aumenta y empeora.

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV), estima que el nuevo decreto de emergencia firmado por el Presidente es, otra vez, una pésima respuesta a la realidad que confrontan los ciudadanos. En efecto, la respuesta no puede ser centralizar el poder para que se pueda controlar y silenciar el disgusto nacional, nítidamente reflejado en las encuestas de opinión, y comprensible si se observan las estadísticas que fotografían nuestro entorno. No puede ser, en fin, asfixiar más a la democracia a fin de que los venezolanos no se expresen.

Es, en suma, una respuesta inadecuada e inconveniente para todos, incluso para el propio Gobierno, además de peligrosa.

Caracas, 17 de mayo de 2017

I.
El país se encuentra en crisis. No lo niega ni el propio gobierno, aunque lo atribuya siempre a causas que no caen dentro de su responsabilidad.  El país es un desmadre, y perdonen esta palabra usada por los mexicanos, tan poco elegante en cuanto a su sonido, pero tan cabalmente apropiada para señalar una situación en la que algo se sale de su cauce habitual. Venezuela es un ejemplo, según lo reflejan las estadísticas, no las del Gobierno, desde luego. Pero lo refleja, sobre todo, la vida personal de cada venezolano, convertida en una tragedia descrita por la violencia, la escasez de alimentos y medicinas, la inseguridad, la incertidumbre, la angustia y no sigamos porque la lista es larga y desoladora.
Ante lo anterior, asombrosamente (¿asombrosamente?), el Presidente Maduro ha reaccionado convocando a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Lo ha hecho a la brava, no solo esquivando las normas vigentes, auxiliado por interpretaciones rebuscadas, sino, peor aún, contrariando el más elemental sentido común democrático.
Nos propone, así pues, una iniciativa que a la postre deberá  terminar en una Constitución Nacional, redactada conforme a un mapa previamente elaborado por el Presidente y sus asesores, basado, pareciera, en un manual de sobrevivencia política, y que, según se ha dicho con argumentación irrebatible, desmejora visiblemente el país trazado en la Carta Magna del año 1999. Para no redundar en lo que ya se ha opinado al respecto, diré, apenas, que tendríamos un texto elaborado desde el sectarismo oficialista, a partir de electores cautivos (nuevos sujetos políticos sociales y políticos, en la jerga oficial) que menoscaba la democracia y reitera con fuerza la vigencia del modelo del Socialismo del Siglo XXI, de cuyos pobres resultados ya se tiene una muy amplísima prueba.
 
II.
Imposible, a todas éstas, quitarse de la cabeza la idea de que la ANC le sirve al Gobierno de mampara  para tratar de esconder el trance en el que se encuentra el país. Y, sobre todo, ocultar el objetivo central que lo mueve, esto es, seguir siendo gobierno a como dé lugar, dicho esto último de manera literal.
Así las cosas, la ANC no sólo no resuelve los problemas que agobian a nuestra sociedad, sino que los empeora. Pone la linterna en la presunta deficiencia de la Constitución vigente para encarar tales problemas, sugiriendo, piensa uno, que la misma ha impedido que la inflación baje, se desarrolle la agricultura,  se castigue la corrupción, mejore la educación o se reduzca  nuestra tasa anual de homicidios, entre las primeritas del planeta.  Pone la linterna allí, digo, en vez de colocarla en la gestión de un gobierno que se ha equivocado en su diagnóstico y en sus soluciones, llevado siempre de la mano de un galimatías ideológico que ha inspirado planes y  políticas voluntaristas, además de dogmáticos, que suelen correr en paralelo con la terca realidad.
E, igualmente, saca del foco a las elecciones, ese invento de la democracia que a partir de la aritmética, sirve para dirimir diferencias, marcar preferencias y determinar futuros posibles para una sociedad. Teniendo siempre por delante las encuestas, el gobierno lleva largo rato rehuyéndolas, contando siempre con la colaboración del CNE, el TSJ y hasta de la propia Contraloría.  Ahora, y para guardar una cierta apariencia republicana, ha convocado a la realización de la ANC, a sabiendas de que es la única consulta en la que puede triunfar, porque está construida para que ello ocurra así.

III.
No puede ser que alguien considere seriamente que la ANC pueda ser el remedio.  En las actuales circunstancias y dada la naturaleza de nuestras dificultades, es una calle ciega, sobre todo si el país no termina de tener un horizonte electoral claro. En abril y lo que va del mes de mayo han muerto cuarenta venezolanos como consecuencia de la represión a las protestas populares. ¿ No es suficiente mensaje para quienes tienen en sus manos la posibilidad de que en el país se solventen los problemas y zanjen las diferencias de manera democrática y en paz ?

Publicado en el El Nacional, viernes 12 de mayo de 2017

La sociedad venezolana vive una severa crisis que se expresa cotidianamente de múltiples formas. Una crisis que muestra cada día su agravamiento y el país no logra encausase en la senda de su superación. Es en este contexto, sectores significativos de la población han decidido reiterada y sostenidamente ejercer su derecho, contemplado en la Constitución Nacional, de movilizarse en reclamo de sus reivindicaciones más sentidas.

Estas reivindicaciones que han sido resumidas en cuatro demandas principales: Decidir y anunciar un cronograma electoral para restituir el derecho al sufragio suspendido desde el mes de octubre del pasado año; restablecer las atribuciones y competencias de la Asamblea Nacional cercenadas por sentencia de la Sala Constitucional del TSJ, consideradas ilegitimas por los movilizados; la libertad de todos los privados de libertad por razones políticas; y la apertura de canales de ayuda humanitaria para solventar las escaseces de alimentos y medicamentos. No obstante ser el ejercicio de un derecho establecido en la Constitución Nacional, las movilizaciones han sido obstaculizadas de diversas maneras, incluso mediante la represión violenta por parte de las autoridades, dejando hasta el momento un saldo de más de 30 ciudadanos fallecidos y numerosos detenidos. Ello ha conducido al incremento del clima de violencia y en varias partes se han producido disturbios y saqueos, muchas de las cuales trascienden las motivaciones políticas.

Es en este contexto que el 1° de mayo, ante una concentración convocada por las fuerzas que apoyan al Gobierno Nacional para celebrar el día del trabajador, el Presidente Maduro anunció la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), con el fin de enfrentar la delicada situación por la que atraviesa el país. Planteaba así, reemplazar la Constitución vigente,  promocionada hasta el día anterior por distintos voceros del oficialismo, como la mejor del planeta, dejando la impresión política que la misma se quedaba ya corta frente a las exigencias del actual estado de cosas.

En su anuncio el Presidente mencionó diversos puntos que deberían ser considerados por esa ANC, que fueron luego recogidos en el texto del decreto N° 2830. Nombró así mismo, en otro decreto (N° 2831) una Comisión Organizadora encargada de definir las condiciones de su convocatoria y el mecanismo de selección de los integrantes de esa nueva ANC. Una Comisión que, vale la pena resaltar, está integrada exclusivamente por líderes importantes del oficialismo, lo que es, sin duda, una mala señal para generar confianza en los ciudadanos, tomando en cuenta que se trata de redactar un documento, la Carta Magna, que bien entendido debería ser el pacto fundamental para regir la convivencia venezolana, de todos sus ciudadanos, sin discriminaciones ni exclusiones.
Aunque los detalles de las condiciones no han sido anunciados, el principio esencial de la universalidad parece que será, en la práctica, desechado al proponer que la selección de los integrantes de la ANC será hecha atendiendo a criterios sectoriales y territoriales, quedando en el aire la sospecha de que esa selección estaría cargada de un sesgo favorable al oficialismo.

El Presidente enumeró, por otra parte, los temas que debieran ser discutidos en el marco de ANC e igualmente, adelantó ideas con respecto al contenido que debiera tener la nueva Constitución, expresando en este sentido, que la misma debería responder al proyecto socialista, según lo ha entendido su gobierno, insistiendo, sobre todo, en la necesidad de llevar a cabo una profunda reforma del Estado. En resumen, quedó esbozada una constituyente elaborada a la medida del Presidente y de su Gobierno, sin ningún cuido por la debida pluralidad política, ni de la indispensable independencia y autonomía plena que debería gozar tal ANC.

Visto todo lo anterior, el Observatorio Electoral Venezolano (OEV), estima que la iniciativa presidencial de convocar a una constituyente, en lugar de enfrentar y proponer soluciones a la presente crisis nacional, las esquiva y posterga, porque el problema no radica en la presente Constitución. Tiene más bien entre una de sus causas su reiterado incumplimiento, como la suspensión indefinida del derecho al sufragio. Adicionalmente, si nos acogemos a las ideas que enmarcan el posible nuevo texto, cabe advertir que lejos de eliminar las causas políticas, económicas y sociales que la han ocasionado, las profundiza y representan un importante retroceso desde el punto de vista democrático.

Se abre con la mencionada iniciativa un paréntesis de al menos un año, que es el tiempo que se requiere para que se cumplan las diferentes fases para la redacción de otro texto constitucional, tiempo en el que habrá muy poco espacio para que se materialice algún reclamo popular con respecto al gobierno y en el que, según todos los indicadores a la vista, será cada vez más ostensible el deterioro experimentado por nuestra sociedad.

El OEV considera, por tanto, que se trata de una iniciativa equivocada e inoportuna, cuyo principal propósito pareciera ser, de parte del Gobierno, mantenerse en el poder, retardando lo más posible cualquier tipo de elección. Exhortamos a todos los poderes públicos, en especial al Poder Electoral, a actuar en estricto cumplimiento a los que pauta la Constitución vigente, de lo contrario continuarán aumentando en el país las tensiones, que incrementarán los riesgos de confrontaciones violentas entre venezolanos.

Caracas, 3 de mayo de 2017