Como resultado de ese trabajo el OEV puede señalar que el proceso se desarrolló con normalidad y en paz. La plataforma técnico/organizativa diseñada por el CNE se desempeñó de manera adecuada, aun cuando se observaron algunas fallas e irregularidades menores, que serán reseñadas con sus detalles en nuestro informe final que estaremos haciendo público en los próximos días.

Los ciudadanos pudieron, así pues, votar libremente y en secreto, en virtud de un sistema que funcionó de manera eficiente. Es, sin embargo, importante señalar que esos comicios se realizaron luego de una campaña en la que nuevamente quedó de manifiesto una evidente inequidad entre los diversos actores políticos participantes – fruto, sobre todo- de la utilización indebida de recursos públicos. También sobre esto el OEV abundará en su informe final.

Es de destacar la alta proporción de venezolanos que se abstuvieron de votar, expresión de un comportamiento histórico en elecciones regionales como las efectuadas el pasado domingo. Estas, por lo general, no despiertan el mismo interés político en los ciudadanos que las elecciones presidenciales, a pesar de la importancia que tienen, visto que en ellas se designan los poderes locales, además de ser parte central de la concepción federal del Estado venezolano, señalada en el artículo 4 de la Constitución Nacional.

Finalmente, el OEV no puede dejar de resaltar algunas declaraciones de funcionarios públicos durante la jornada electoral del domingo violatorias de la normativa electoral vigente. Especial mención merece la rueda de prensa convocada por el Presidente Encargado de la República, quien, acompañado del comando que coordinaba la campaña electoral de los candidatos partidarios del gobierno nacional, pronunció un mensaje claramente violatorio de las normas que regulan las elecciones en nuestro país, por ser un llamado extemporáneo e inapropiado para un funcionario de su rango a sufragar por los candidatos oficialistas. El OEV considera que fue una actuación contraria a las normas que regulan los procesos electorales venezolanos, razón por la cual debe ser claramente sancionado por el CNE.

A lo largo de estas pocas semanas, la nota dominante ha venido dada, por un lado, por los conflictos alrededor de la actuación del CNE  (las migraciones, la posibilidad de “entubamiento del voto”, la aceptación del cambio de una candidatura fuera del lapso establecido, por mencionar sólo los hechos más resaltantes) y, por el otro, las acusaciones recíprocas entre los candidatos con referencia a ciertas prácticas electorales consideradas inconvenientes y abusivas, al igual que apresuradas averiguaciones administrativas, formuladas casi al voleo, contra algunos candidatos.
Además, en los últimos días se han producido algunos hechos de violencia que, si bien han sido aislados, no dejan de ser preocupantes y no pueden ser obviados bajo ninguna razón por las autoridades correspondientes, las cuales deben determinar quiénes son los responsables y cuáles son las sanciones que corresponden.
Con el desarrollo de esta campaña electoral se queda en deuda  con los venezolanos.  No obstante la existencia de algunas excepciones, ha sido un evento más bien pobre desde el punto de vista político. Han faltado las ideas que sustentan las diferentes propuestas, faltado, así mismo, la discusión de las mismas, exigencia ésta del sistema democrático, conforme a sus reglas más básicas. En el mejor de los casos han prevalecido consignas que evaden la complejidad de los problemas que se confrontan en los diversos Estados.  En suma,  su calidad no se compadece con el alcance y significado de estos comicios.
En términos de lo anteriormente señalado, el Observatorio Electoral Venezolano (OEV) quiere reiterar la relevancia de estos comicios, por lo general soslayado de alguna manera por los ciudadanos, tradicionalmente más atraídos por  las elecciones presidenciales. Reiterar así, su peso en términos del reforzamiento de los poderes regionales y, en última instancia, de la consolidación de la descentralización del país, consagrada en el artículo 4 de la Constitución, disposición en la que se alude al Estado Federal como la fórmula que vertebra a Venezuela en lo que concierne a su vida política y administrativa.