Los comicios de Gobernadores celebrados el domingo 15 de octubre dejaron serias dudas y desconfianza sobre sus resultados. Las objeciones son diversas, unas de carácter político, alusivas, sobre todo, a la importancia que jugó la abstención, mientras que otras muestran, por distintos motivos, una gran desconfianza en el desempeño del CNE con respecto a la manera como se llevó a cabo el proceso electoral desde el mismo momento en que fue convocado.

Un sector de la MUD no reconoció los resultados y exigió una auditoría completa del sistema electoral, con presencia de observación internacional calificada; mientras que otro grupo, representado por algunos candidatos perdedores, aceptaron su derrota manteniendo sus reservas en cuanto al desempeño del CNE.

El caso del estado Bolívar es sumamente grave y debe aclararse. Hasta el día martes el candidato Velásquez anunciaba, sustentado en el 100% de las actas, que había vencido por más de 2.000 votos, pero en la madrugada del miércoles aparece otro resultado, dándolo por perdedor por menos de 1.500 votos.

Es alarmante la denuncia hecha ayer por Andrés Velásquez, en la cual asegura tener pruebas de que el CNE incurrió en la modificación de resultados de algunas actas donde el organismo sumó fraudulentamente al candidato oficialista Justo Noguera los votos suficientes como para cambiar el resultado. Además, en el estado Bolívar se hace evidente el impacto que tuvo en el resultado electoral la negativa del CNE de aceptar las sustituciones de candidatos. Por esta razón, Velásquez está dejando de sumar a su favor 3.787 votos.

La duda generada por estos hechos nos impone la necesidad de hacer una revisión exhaustiva de todo el proceso electoral en estas elecciones de gobernadores y, en especial, al Sistema de Totalización (envío de actas y bitácoras) y a los datos de electores (duplicidad de huellas).

La forma como se llevó a cabo el proceso electoral estuvo colmada de irregularidades que claramente perjudicaron el desarrollo del proceso. Resumiendo trabajos publicados por el OEV y que se abordarán con detalle en su informe final, a continuación se listan las principales:

1)La fecha de las elecciones se decidió de forma ilegal y arbitrariamente.

2) Se alteraron las etapas y tiempos regulares del proceso.

3) Se pospuso la elección de los Consejos legislativos (aún sin fecha definida).

4) Se inhabilitó la tarjeta de la MUD en siete estados del país.

5) Se ilegalizaron 42 partidos políticos que no alcanzaron validarse ante el CNE.

6) Luego de anunciar las elecciones,se demoró un mes la difusión de la fecha definitiva y la publicación del cronograma electoral.

7) Se eliminaron 33 actividades del cronograma, en comparación con regionales anteriores.

8) Se ejecutaron 17 actividades del cronograma electoral, previas a la convocatoria de la elección.

9) Se redujo a dos días el lapso para inscribir candidatos, que además fueron antes de la convocatoria formal del proceso.

10) No se admitieron las sustituciones de candidatos renunciantes.

11) Se modificó el Registro Electoral fuera del lapso establecido, excluyendo a 17.325 habitantes de Táchira.

12)Se cercenó la observación nacional y sólo fueron acreditadas dos organizaciones locales de observación. Al OEV le fue negada la acreditación solicitada.

13) El CNE solo acreditó al Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA) para integrar la misión de acompañamiento internacional.

14) No se informó oportunamente quiénes acudieron como miembros de mesa.

15) Sin previo aviso, el CNE  eliminó 76 centros y más de 7.000 mesas de votación.

16) A última hora, a menos de una semana de las elecciones, el CNE reubicó 274 centros electorales, afectando a más de 700.000 electores.

17) No se sancionaron los múltiples ilícitos de campaña por uso de los recursos públicos,  incluso cuando el Presidente Maduro aprobó abiertamente el manejo de recursos del Estado a candidatos que no detentaban ningún cargo público.

A esta lista de irregularidades previas al proceso se suman las ocurridas durante la jornada electoral, tales como: apertura tardía de centros de votación, fallas de máquinas de votación, propaganda electoral dentro de los centros de votación, lentitud del proceso de votación en la herradura, violación del derecho del voto secreto, hechos de violencia alrededor de los centros de votación, electores movilizados con recursos públicos, prórroga del cierre de mesas sin electores en cola, denuncias de amedrentamiento a testigos y el impedimento de que ciudadanos pudiera presenciar el acto de escrutinio y la verificación ciudadana que, en muchos centros, no fue un acto público.

Los hechos mencionados afectaron seriamente la integridad de las elecciones. Se puso en evidencia la actuación parcializada del árbitro electoraly del Tribunal Supremo de Justicia, en beneficio de los intereses políticos del Gobierno, lo cual hace legítimo que se generen dudas en sectores de la población sobre los resultados anunciados por el CNE.
Varios actores nacionales e instancias internacionales han insistido en la necesidad de realizar todas las revisiones y auditorías necesarias para despejar las dudas sembradas. Gracias a su auditabilidad y trazabilidad, nuestro Sistema Automatizado de Votación puede contribuir a superar las interrogantes. Hacer los mayores esfuerzos por despejarlas es fundamental para restablecer la confianza de los ciudadanos en la institución del voto, y en la posibilidad de ejercer un derecho político sustancial de la Democracia: el derecho al sufragio con libertad.

El país ha sido convocado a unas elecciones que se celebrarán este domingo, a fin de designar a 23 gobernadores. Pero también, dadas las características que definen el escenario político actual, representa una cita para que los ciudadanos manifiesten su opinión sobre la crítica situación por la que atraviesa la sociedad venezolana.

En estas circunstancias es extremadamente importante la asistencia a los centros electorales establecidos por el CNE. Extremadamente importante que cada quien ejerza un derecho fundamental establecido en la Constitución y contribuya a ratificar masivamente la convicción de que el voto es siempre una opción de paz que busca garantizar la convivencia colectiva y determinar, desde la pluralidad y el diálogo, caminos acordados entre todos, según lo prescribe el sistema democrático. Por eso ir a votar el domingo es una crucial e ineludible responsabilidad de nosotros con nosotros mismos.

La organización e implementación del proceso ha estado plagado de incertidumbres, premura y arbitrariedades, factores que atentan contra el ejercicio trasparente del sufragio, además de que no lo facilitan. En estas condiciones, más que nunca, debemos todos hacer los mayores esfuerzos para resguardar ese derecho fundamental de la democracia. Es por ello que el Observatorio Electoral Venezolano (OEV) llama a todos los ciudadanos a que, cada quien desde su lugar, participen activamente. Para defender el domingo el derecho al sufragio, hay que ejercerlo.

Si eres miembro de mesa asiste a tu mesa, cumple responsablemente con tu función y haz tu parte.

Si has sido acreditado como testigo, vela por los intereses de tu candidato, vigila tu mesa y haz tu parte.

Si eres técnico del CNE, cumple imparcialmente con tus funciones y haz tu parte.

Si eres elector, vota y haz tu parte.

Faltando apenas cuatro días para que tengan lugar las elecciones de gobernadores, el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció la reubicación de205 centros en 16 estados del país (de los 13.559 en todo el territorio), en los que están registrados más de 300.000electores, sin que hasta el día de hoy esa información esté disponible en la página del CNE para los electores afectados. En contraste con esta información, la rectora Tania D’Amelio, declaró que se trata de 119 centros, esto es 86 centros menos, lo que contribuye a aumentar la incertidumbre con respecto a la decisión tomada.

Voceros del CNE han expresado que se trata de una reubicación logística debido a problemas de infraestructura en 60 de ellos, por estar en remodelación en 6, por estar cerrados en 3 y, por distintas razones que no se especifican, en 7 de los casos. Con respecto a los 129 restantes se argumentó la falta de seguridad del personal técnico-operativo, al estar situados en algunos lugares identificados como focos de violencia a raíz de los comicios efectuados a propósito de la Asamblea Nacional Constituyente. Extraoficialmente no se descarta que pueda haber otros cambios.

Táchira es el estado más afectado con 39 reubicaciones, lo que representa un 5,74% de los centros totales en la entidad. Con relación a los demás la situación es la siguiente: Aragua 36 centros (5,71%); Miranda 30 (2,68%); Lara 28 (2,68%); Mérida 25 (4,75%); Zulia 12 (0,90%);  Amazonas 8 (5,52%); Carabobo  5 (0,70%);Falcón, Monagas y Portuguesa 4 (0,55%, 0,75% y 0,61% respectivamente);  Anzoátegui y Cojedes 3 (0,46% y 1,15% respectivamente); Barinas 2 (0,36%);Apure y Guárico 1 (0,29% y 0,36% respectivamente).

Sin entrar en el análisis de los motivos señalados para tomar esta decisión tan tardía, es evidente que la misma contribuye a desorientar a un número importante de ciudadanos y a complicar su asistencia a los centros de votación.

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) valora esta resolución como un elemento más del conjunto de irregularidades que ha caracterizado el desarrollo de estos comicios desde el mismo momento en el que fueron convocados, poniendo en evidencia a un árbitro sesgado que, lejos de propiciar y facilitar a los ciudadanos el ejercicio de su derecho constitucional a manifestarse, convierte el acto de votar en una carrera de obstáculos que desmejora ostensiblemente la calidad del proceso electoral.

 

A partir de una decisión del TSJ, dada a conocer apenas el día jueves 5 de octubre y en la que se interpreta el artículo 63 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales, el CNE declaró “inadmisible, por extemporánea” la sustitución de candidatos para las próximas elecciones regionales.

Con esa decisión, el CNE rompe con una práctica institucional, viola normas electorales vigentes, que han sido aplicadas en ocasiones anteriores, enrarece el proceso electoral y, sobre todo, contradice el espíritu democrático. Se trata de una decisión sorpresiva, tomada a última hora, luego de un prolongado suspenso, propicio para generar dudas y desconcierto, y que obviamente perjudica el libre ejercicio del derecho al sufragio, al confundir al elector en el acto de votación.

Una cosa son las sustituciones contempladas en el artículo 62 de la Ley Orgánica del Poder Electoral y otra las modificaciones (art. 63). Lo que han están solicitando varios de los partidos cuyos postulados no resultaron vencedores en las primarias y que, por ello, renunciaron a la candidatura, es que ellos sean sustituidos por otros. El art. 62 no fija plazo para ello. Una vez producido el vacío, y por solicitud del postulante, el candidato debe ser sustituido. El art. 63, se refiere a situaciones distintas, regula el cambio de candidaturas decididas unilateralmente por el partido postulante, para el cual si hay un plazo que vence diez días antes de la elección misma. El CNE y el TSJ no solo violaron el derecho de las organizaciones políticas a sustituir candidatos, luego de producida su ausencia por renuncia, sino que atentaron en contra del derecho de los electores a estar debidamente informados de los candidatos que podrán escoger. Todavía hoy no hay certeza sobre el destino de los eventuales votos a favor de candidatos renunciantes que siguen en el instrumento de votación. ¿Serán totalizados como votos nulos o como votos válidos a favor de candidatos que renunciaron?

El país tendrá el domingo 15 de octubre unos comicios que, en la difícil coyuntura política actual, revisten una enorme significación. El Observatorio Electoral Venezolano considera que decisiones como éstas no ayudan, ciertamente, para que las cosas ocurran con normalidad, esto es, conforme a los principios de transparencia, equidad e imparcialidad, que deben regir cualquier evento electoral. Sin embargo, ello no debe ser impedimento para que los ciudadanos dejen constancia de su opinión, sabiendo que la superación pacífica de la presente crisis de nuestra sociedad pasa en buena medida por los votos.

Caracas 10 de octubre de 2017

En la práctica, el árbitro electoral impidió las sustituciones de candidaturas al otorgar apenas un día de plazo en una fecha anterior a la publicación del cronograma electoral, violando además el artículo 62 de la LOPRE. Aún así, el organismo teniendo tiempo suficiente para enmendar el problema, no lo hizo, decisión que induce a la confusión del elector y que seguramente afectará los resultados al aumentar los votos nulos. Revisa esta línea del tiempo que repasa los acontecimientos

Con la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de no permitir las sustituciones de candidatos para la elección de gobernadores del próximo 15 de octubre, tal como lo indica la Ley Orgánica de Procesos Electorales en su artículo 62, el organismo dificulta la expresión de las preferencias de los votantes, restringiendo los derechos políticos activos y pasivos de los ciudadanos. Pese a las exigencias de la Mesa de la Unidad Democrática, la decisión fue ratificada el pasado jueves 5 de octubre por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia.

De esta forma, el elector encontrará en el tarjetón opciones de candidatos opositores que se retiraron de la contienda para dar su apoyo a las figuras ganadoras en las primarias, generando confusión al momento de sufragar y, lo más grave, inconvenientes en el conteo de votos: la medida promueve con fuerza el incremento de los votos nulos y perjudica claramente la opción electoral de la oposición.

El proceso fue irregular desde el comienzo, con el adelanto inesperado del evento y el llamado del Poder Electoral a postular candidatos sin haber publicado la fecha de las elecciones ni el cronograma electoral, requisitos establecidos por la normativa como el primer paso antes de cualquier elección. Eso significa que para el día en que el CNE planificó hacer las sustituciones y modificaciones no se conocía el cronograma, el cual fue publicado el 12 de septiembre, casi un mes más tarde. El plazo había vencido mucho antes de que iniciara formalmente el proceso.

“El CNE estableció el 16 de agosto como la fecha de sustitución y modificación de postulaciones para (las elecciones) regionales 2017 (…) las sustituciones que pretendan hacerse después del #16Ago, son inadmisibles por extemporáneas”, así respondió la rectora Tania D’Amelio a la solicitud hecha por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Sin embargo, contrario a los alegatos de las autoridades comiciales, el organismo contó con tiempo suficiente para materializar los cambios, siendo una fecha que contraviene la legislación vigente.

Para entender cómo ocurrió, presentamos a continuación una línea del tiempo que permite analizar los acontecimientos en retrospectiva, prestando especial atención a los episodios del 16 de agosto: el mismo día que se pretendían materializar las sustituciones, el CNE apenas anunciaba que habían sido admitidos 226 candidatos, sin siquiera hacer mención al cierre del Sistema de Autorización de Postulaciones (SAP).

Finalmente, 27 días después se conoció el cronograma electoral. Allí, cuatro de las 17 actividades contempladas en el renglón de “Actividades previas” estaban relacionadas a la sustitución y modificación de candidaturas. Inclusive, la fecha tope para que las modificaciones aparecieran en la boleta, se fijó un día antes de que los partidos escogieran la posición en la boleta.

a) Sustitución y modificación de las postulaciones nominales (16 de agosto)
b) Fecha tope para que las sustituciones y modificaciones de las postulaciones aparezcan en la boleta electoral (16 agosto)
c) Acto de escogencia de posición en la boleta electoral-nacional (17 agosto)
d) Acto de escogencia de posición en la boleta electoral-regional (18 agosto)


A todas luces, el CNE impidió la realización de sustituciones, porque después de las primarias de la MUD también tuvo 13 días para modificar el tarjetón antes de las ferias electorales.

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Desde el Observatorio Electoral Venezolano instamos a todos los electores a consultar sus datos en el portal del CNE y verificar el centro de votación al que le corresponderá asistir el próximo 15 de octubre. También podrán localizar en el mapa que presentamos a continuación la información de estos centros descartados por estado, municipio y parroquia


Para la elección de gobernadores a celebrarse el próximo 15 de octubre, retrasadas por 10 meses en contra de lo estipulado por mandato constitucional, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió no habilitar 76 centros de votación en 14 estados del país: cinco en Anzoátegui, cuatro en Apure, siete en Aragua, dos en Bolívar, nueve en Carabobo, uno en Falcón, cuatro en Guárico, siete en Lara, siete en Miranda, dos en Nueva Esparta, uno en Sucre, cinco en Táchira, uno en Trujillo y 21 en Zulia. En total, la medida afecta a 40.600 electores –en promedio 2.900 votantes por estado– que han sido reubicados en otro centro del mismo municipio. Esto representa apenas el 0,2% del Registro Electoral.

Adicionalmente, el CNE creó 11 centros electorales nuevos: tres en Apure, uno en Carabobo, uno en Guárico, uno en Nueva Esparta, uno en Sucre y cuatro en Zulia, en los que podrán sufragar 20.319 votantes, equivalente al 0,11% del padrón electoral (revisa en el mapa que presentamos a continuación dónde están ubicados estos 87 centros). La decisión no ha sido suficientemente difundida por el árbitro, lo que pudiera generar confusión a los electores afectados para el ejercicio de su derecho al voto.

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Por esta razón el Observatorio Electoral Venezolano (OEV) hace un llamado a todos los electores venezolanos para que consulten sus datos en la pestaña ubicada a la derecha en el portal del Poder Electoral (http://www.cne.gob.ve), verifique el centro de votación al que le corresponde asistir.

Durante casi tres décadas, la elección de gobernadores y consejos legislativos se realizaron de forma conjunta, agrupadas en un evento electoral denominado “regionales”. Esa costumbre se rompió este 2017, cuando el Poder Electoral  convocó al electorado a sufragar exclusivamente por la máxima autoridad estadal, la razón por la que ya no debe llamarse de la misma forma.

Los venezolanos tenemos apenas 28 años eligiendo a los titulares del poder Ejecutivo a nivel estadal y municipal. Antes de 1989, los gobernadores eran designados directamente por el Presidente de la República como funcionarios de libre nombramiento y remoción, mientras que no existía la figura de alcalde (sus funciones eran asumidas por el Presidente del Concejo Municipal).

Desde las primeras elecciones ampliamente democráticas en 1946 hasta 1988, el sistema electoral venezolano permaneció básicamente igual, sufriendo apenas unas pequeñas variaciones. Los comicios se realizaban de forma simultánea para elegir a los representantes nacionales (presidente y legislativo nacional), regionales (asambleas legislativas estadales) y locales (concejos municipales); a excepción de los 10 años de dictadura de Marcos Pérez Jiménez, cuando la Asamblea Constituyente fue la encargada de nombrar todos los cargos de elección universal, directa y secreta. En la era democrática a los electores se les entregaban dos tarjetas por cada partido político, una grande para el Presidente de la República y una pequeña para elección de todos los cuerpos colegiados.

Una vez iniciado el proceso de descentralización política a finales de la década de los 80, comenzaron a realizarse simultáneamente las elecciones regionales y municipales para elegir a gobernadores, miembros de las entonces denominadas asambleas legislativas –hoy Consejos Legislativos–, alcaldes, concejales y juntas parroquiales, por un período de tres años con posibilidad de reelección inmediata una sola vez. Bajo esta reforma se llevaron a cabo tres comicios (1989, 1992 y 1995).

Tres años más tarde, el 8 de noviembre de 1998, el sistema volvió a ser reformado y el electorado acudió a las urnas para votar por los integrantes de las dos cámaras del Congreso Nacional (diputados y senadores), junto a las autoridades de los estados: gobernadores y diputados a las asambleas legislativas. Ese mismo año, el 6 de diciembre, se celebraron también los comicios presidenciales en los que obtuvo la victoria Hugo Chávez Frías. Fue la primera vez que estas elecciones se realizaban separadas de las parlamentarias –tras una reforma impulsada por Acción Democrática y Copei con el objetivo de reducir el llamado “efecto portaaviones”–, pues desde 1958 hasta 1993 el Congreso Nacional era elegido en la misma fecha que el presidente.

Pese a que en las “mega elecciones” del 2000 se eligieron al mismo tiempo los cargos de presidente, las regionales, municipales y parlamentarias; el sistema cambió y empezaron a realizarse simultáneamente las elecciones regionales (para gobernadores y consejos legislativos) y municipales (alcaldes y concejales) por dos períodos consecutivos (2004 y 2008). No fue sino a partir del 2012 que las regionales y municipales se separaron.
Lo relevante del resumen anterior es la revelación de que en 28 años de historia venezolana no se habían separado las elecciones de gobernadores y consejos legislativos, hasta este 2017, cuando el Consejo Nacional Electoral convocó  a los votantes a sufragar únicamente por la máxima autoridad de las 23 entidades federales, dejando de lado, para una fecha todavía no anunciada, la selección de los legisladores estadales por instrucción de la Asamblea Nacional Constituyente, electa el 30 de julio en condiciones irregulares.

Vea también: INFOGRAFÍA | La reubicación de los electores: una información útil
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Referencias bibliográficas:
García, C. (1° de marzo de 2017). ¿Cuál es el origen histórico de las elecciones de gobernadores y alcaldes?Prodavinci. Consultado en: http://prodavinci.com/2017/03/01/actualidad/cual-es-el-origen-historico-de-las-elecciones-de-gobernadores-y-alcaldes-por-carlos-garcia-soto/
Lucena, T. (2003). Las reformas del sistema electoral venezolano y sus consecuencias políticas: 1988-1998. Revista  ALCEU, v.3, N° 6, p. 245–265. Consultado en: http://revistaalceu.com.puc-rio.br/media/alceu_n6_Dossie%20Venezuela2.pdf
Molina, J. y Pérez, C. (1999). La democracia venezolana en una encrucijada: las elecciones nacionales y regionales de 1998. América Latina, Hoy. N° 21. Consultado en: http://www.redalyc.org/pdf/308/30802103.pdf

Hasta ahora, nunca se han encontrado diferencias significativas entre las papeletas impresas (conteo manual) y el acta de votación (resultado automatizado), ni tampoco entre el acta de escrutinio y los resultados totalizados publicados finalmente por el Poder Electoral

La forma más efectiva que un elector tiene para vencer la desconfianza que pudiese rodear un proceso electoral se centra en la auditoría ciudadana. La Ley Orgánica de Procesos Electorales (Lopre) distingue dos fases del proceso de auditoría (artículo 159): la electoral, ejecutada por los especialistas de los partidos políticos junto a los técnicos del Consejo Nacional Electoral (CNE), y la verificación ciudadana, en la que puede participar cualquier votante venezolano (artículo 140).

Este engranaje lo fortalecen adicionalmente los miembros de mesa y testigos de los partidos políticos, dos figuras que resultan indispensables para lograr un proceso verdaderamente independiente. Los primeros son elegidos por los votantes de cada mesa de forma aleatoria y capacitados por el CNE. El problema ocurre cuando los elegidos para prestar el servicio no acuden al llamado y las plazas vacías terminan siendo ocupadas por ciudadanos voluntarios el día de la elección. Los segundos, en cambio, son militantes colocados en las mesas de votación por las organizaciones políticas para resguardar sus votos. Para las elecciones de gobernadores a celebrarse el próximo 15 de octubre, los partidos tuvieron oportunidad de acreditar testigos para  las 30.274 mesas de votación habilitadas en todo el país del 5 al 14 de septiembre, apenas dos días después de la publicación del cronograma electoral.

La auditoría ciudadana, con la que se busca verificar si los comprobantes de votos en las cajas de resguardo coinciden con los almacenados por la máquina de votación y usados luego en la totalización, se divide en tres momentos:

  1. Al momento de ejercer su derecho al sufragio, cada elector comprueba que su opción seleccionada en la pantalla electrónica coincide con los datos que aparecen en su Comprobante de votación, el cual debe depositar en la caja de resguardo.
  2. Una vez finalizado el acto electoral y cerrada cada mesa de votación (después de las 6:00 de la tarde), el presidente de la mesa anuncia el inicio del acto público en el que los ciudadanos podrán presenciar la impresión del Acta de Escrutinio y hace la lectura que emite la máquina con el número de votos por partido. Este procedimiento no puede ser ejecutado antes de la hora oficial de cierre, pues la máquina solo imprime el acta después de este momento – sin mediación del operador del CNE– y cuando está desconectada a cualquier canal o medio de comunicación.

De inmediato, el técnico del CNE conecta la máquina a un módem para hacer la transmisión de resultados; solo entonces, inicia el proceso de verificación de aproximadamente el 54% de todas las mesas en el país. El criterio del CNE para determinar cuántas mesas electorales se deben auditarse en cada centro, se basa en la siguiente relación: si hay una única mesa electoral en el centro de votación, se audita esa; si hay dos, se audita una (1); si hay tres, se audita una (1); si hay cuatro, se auditan dos (2); si hay cinco, se auditan dos (2); si hay seis, se auditan tres (3); si hay siete, se auditan tres (3); si hay ocho, se auditan cuatro (4); y si hay más de diez, se auditan cinco (5). El sorteo de las máquinas electorales que serán auditadas se hace en cada centro, con papeles numerados, al azar y en presencia de los miembros de todas las mesas del centro.

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Para este proceso, el presidente de alguna de las mesas elabora tantos boletos numerados como mesas de votación existan y los coloca en un sobre para seleccionar la muestra al azar. Una vez seleccionado el sobre, se toman la caja de resguardo de los comprobantes de voto, el cuaderno de votación que correspondan a la mesa aleatoriamente escogida y se comparan con el acta de escrutinio ya impresa.

Los miembros de mesa que participan en la auditoría cuentan el número total de electores registrados en el cuaderno –los que asistieron a votar– y anotan la cantidad en la constancia de auditoría. Proceden a abrir la caja de resguardo de los comprobantes de voto, cuentan el número total de comprobantes depositados en ella y lo anotan en la constancia de auditoría. Se lee, en voz alta, la selección impresa en cada uno de los comprobantes de voto, mostrando cada uno de estos a los testigos, observadores, ciudadanos y efectivos militares del Plan República.

Se contabiliza el número total de votos para cada candidato y organización política, y se anota en la constancia de auditoría. Ésta es firmada por los miembros y testigos, una vez concluida la verificación y registrados los totales. Se entrega la constancia de auditoría original y una copia en sobre sellado al operador de la máquina de votación, quien lo introduce en la caja de resguardo de la máquina auditada. Se coloca la etiqueta, se precinta la caja de resguardo de la máquina de votación y se firman los precintos y las etiquetas. Las cajas de resguardo de la máquina de votación y la caja de resguardo de comprobantes de voto se entregan a los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana del Plan República.

  1. Una vez el Poder Electoral publique los resultados totalizados, los cuales deben estar desagregados por mesa de votación (acta por acta), los ciudadanos y los distintos actores políticos podrán certificar que el número de votos transmitido por candidato corresponde con los resultados impresos en el acta de escrutinio.

Hasta ahora, en todas las verificaciones ciudadanas realizadas desde que fue implementado el Sistema de Voto Electrónico (SVE), nunca se han encontrado diferencias significativas –más que 1 ó 2 votos menos en pocas cajas de resguardo– entre las papeletas impresas (conteo manual) y el acta de votación (resultado automatizado). Los votos faltantes,  según se ha evidenciado a través de los reportes en las actas de las mesas, han sido destruidos por los votantes que se equivocan en su selección o por votantes que se los llevan sin que nadie se dé cuenta.
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*Con información del libro Auditorías del Sistema Electoral Venezolano, difundido por el Consejo Nacional Electoral en 2010, y del capítulo “Sobre el sistema de voto electrónico en Venezuela”, escrito por Miguel Cañas y Mario Torre, incluido en la publicación del Observatorio Electoral Venezolano El Sistema Electoral Venezolano.