Segunda quincena, febrero de 2020

La reciente designación de los 10 representantes de la sociedad civil pareciera arrojar, salomónicamente, cinco votos para cada fracción política. Sumando a los 11 diputados, hay representantes de la Unidad, del Gobierno y de la directiva de Parra

El anuncio de los 10 seleccionados, el 26-F, mostró ante la prensa a diputados de la Unidad y del PSUV juntos | Foto Maru Morales – Crónica Uno

La mesa está completa. Desde el 26 de febrero, por lo menos de manera nominal, el Comité de Postulaciones Electorales tiene sus 21 integrantes: los 11 diputados designados ya en noviembre de 2019, como informó en su momento el Boletín OEV 30, y ahora los 10 representantes de la sociedad civil, escogidos por unanimidad entre legisladores de la Unidad y el PSUV de entre un universo de 73 aspirantes inscritos.

Se llama Comité de Postulaciones Electorales a la instancia que deberá convocar, recibir, evaluar, seleccionar y presentar ante la plenaria de la Asamblea Nacional la lista de candidatos a rectores del nuevo Consejo Nacional Electoral.

¿Quién es quién?

Sus nombres ya han sido repetidos en medios y redes sociales, pero, ¿quiénes son los 10 abanderados de gremios y asociaciones civiles que, en conjunto con 11 diputados, tienen esta la misión? Así los presentaron, por orden alfabético:

  1. Cruz Eduardo Castañeda: sociólogo, consultor de una encuestadora, ex funcionario de la Corporación Venezolana de Guayana en la llamada cuarta república y vinculado a Causa R. En Twitter, donde retuitea a Andrés Velásquez, se define como “observador distraído de lo que ocurre en el país donde la improvisación es la norma”.
  2. Alexis Corredor: docente, integrante de la Asamblea Nacional Constituyente, donde funge como vicepresidente de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías Constitucionales. En Twitter se presenta como “revolucionario consciente, dispuesto a todo por mantener la libertad y la soberanía de la patria”.
  3. Bussy Galeano: del bloque de Carabobo en la Asamblea Nacional Constituyente, en cuyo seno forma parte de la Comisión de Economía. En su biografía de Twitter pone la etiqueta “#BolivarianamenteChavista”. Según Poderopedia, trabajó en Petróleos de Venezuela hasta 2014.
  4. Mercedes Gutiérrez: constituyente del sector de los trabajadores. Vicepresidenta de la Comisión Permanente de Trabajadores de la Asamblea Nacional Constituyente.
  5. Guillermo Miguelena: vinculado a Acción Democrática y al Instituto Progresista.
  6. Orlando Pérez: directivo del Sindicato Nacional Fuerza Unitaria Magisterial (Sinafum), autodefinido como un sindicato clasista bolivariano, afín al gobierno nacional. Medios oficiales lo presentan como constituyente de la ANC, pero en su biografía de Twitter no incluye este dato.
  7. Luis Alberto Rodríguez: coordinador municipal de Primero Justicia en Bejuma, estado Carabobo.
  8. Diana Carolina Rodríguez: abogada, de acuerdo con su Facebook fue asistente parlamentario en la Asamblea Nacional y coordinadora electoral nacional adjunta de Un Nuevo Tiempo. En Twitter se presenta como “demócrata y 100% opositora al régimen de Maduro”.
  9. Luis Serrano: ingeniero, desarrollador, coordinador de una ONG de defensa de los derechos humanos en la era digital y vinculado a Primero Justicia.
  10. Petra Tovar: miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, desde Anzoátegui ha trabajado para la consolidación del Estado Comunal.

Matemáticas del Comité

De acuerdo con esta información, los cinco seleccionados vinculados al gobierno nacional serían integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente, mientras que los otros cinco estarían vinculados a la oposición.

Entre los 11 diputados que les acompañarán hay representación de Guaidó, de Parra y de Maduro. Seis son de la Unidad: Ángel Medina, Luis Aquiles Moreno, Stalin González, Piero Maroun, Olivia Lozano y Gregorio Graterol. En noviembre de 2019, cuando los designaron, eran siete los delegados de la bancada mayoritaria en el Parlamento, pero en enero pasado se conoció que el también miembro de la Comisión Preliminar Electoral Franklyn Duarte (Copei) se cuenta entre los diputados que apoyan la directiva de Luis Parra. Los cuatro representantes del PSUV-GPP son Williams Gil, Jesús Montilla, Nosliw Rodríguez y Julio Chávez.

Como indicó el diputado Stalin González (Unidad), estos 10 representantes recién anunciados deben juramentarse la próxima semana ante la Asamblea Nacional, pero, ¿ante cuál directiva? Según indica el diario Tal Cual, el legislador declinó aclarar este punto. Se limitó a contestar: “Nosotros vamos a avanzar con los procedimientos tal como lo indican la ley y la Constitución. Ojalá que este intento que estamos haciendo logre un acuerdo. Ojalá logre que haya un Poder Electoral que nos genere confianza. Ya hemos llegado a un primer acuerdo, que es restablecer las reuniones y nombrar a los 10 representantes de la sociedad civil”, esto último, citado por Crónica.Uno.

El mismo portal recuerda los pasos siguientes: de acuerdo con el procedimiento establecido en la Ley Orgánica del Poder Electoral, una vez escogidos los 10 representantes de la sociedad civil, la Comisión Preliminar debe presentar ante la plenaria de la AN un informe que recoja el trabajo realizado y la lista de 10 nombres recomendados para integrar el comité (artículo 21 de la LOPE).

El artículo 22 de la LOPE señala que los integrantes del Comité de Postulaciones “en representación de los distintos sectores de la sociedad, serán escogidos por plenaria de la Asamblea Nacional por las dos terceras partes de los presentes.

Por último, “el presidente de la Asamblea Nacional juramentará al Comité de Postulaciones Electorales, el cual se instalará y sesionará al día siguiente de su juramentación” (artículo 23 de la LOPE).

Las dos directivas aprobaron el informe el mismo día en lugares distintos | Fotos Maru Morales y Héctor Antolínez – Crónica Uno

¿Todos de acuerdo?

El jueves 27 de febrero, “con minutos de diferencia y en dos recintos distintos, tanto los diputados que integran la Asamblea Nacional legítima presidida por Juan Guaidó, como los diputados que reconocen al disidente Luis Parra como cabeza del Legislativo, aprobaron el informe de la Comisión Preliminar sobre la designación de 10 representantes de la sociedad civil para integrar el Comité de Postulaciones Electorales”, informó Crónica.Uno.

Nicolás Maduro saludó que el Comité Preliminar de la Asamblea Nacional se haya instalado la semana pasada y que el miércoles 26 haya deliberado y escogido a estos 10 miembros de la sociedad civil, por consenso: “Buenas señales de diálogo político (…) Se está buscando nombrar un Consejo Nacional Electoral por consenso y yo he dicho estoy de acuerdo que lo nombre esa Asamblea Nacional con la cual hemos tenido y tenemos grandes diferencias” (Ver video de VTV).

Juan Guaidó, mientras tanto, consideró que la designación del Comité de Postulaciones representa, en sus palabras, “un retroceso para la dictadura” (Escuchar audio de América Digital).

El 2 de marzo se abre una nueva semana con una expectativa primordial en lo político: los pasos siguientes son, pues, la reunión de la plenaria de la AN para la escogencia formal de los 10 y su juramentación ante el presidente de la AN.

No debe olvidarse que este Comité no designa rectores; su tarea es recibir postulaciones para que sea la plenaria de la AN la que los designe.

El Observatorio Electoral Venezolano ha resaltado en sus más recientes comunicados la importancia de un acuerdo político nacional que destrabe la crisis, así como la necesidad de aprender de la experiencia reciente (Leer comunicados “Necesitamos un acuerdo para tener un árbitro imparcial” y “Nombramiento del CNE: aprendamos de la experiencia”).


Elecciones universitarias, sí, pero libres y transparentes

Estudiantes se sentaron en la autopista Francisco Fajardo en el tramo de Plaza Venezuela | Foto Iván Reyes – Efecto Cocuyo

Transcurrió el 27 de febrero de 2020 y en la Universidad Central de Venezuela no hubo elecciones. De acuerdo con la sentencia 0324, ese día (el jueves último) venció el lapso impuesto por el Tribunal Supremo de Justicia para la elección de autoridades en la máxima casa de estudios del país, un evento que daría inicio a la renovación de rectores en todas las universidades autónomas y experimentales.

La sentencia, como opinó el OEV en agosto pasado, viola la Constitución al lesionar la autonomía de las universidades públicas.

La Federación de Centros Universitarios convocó a un acto público en la Plaza del Rectorado de la UCV en defensa de la autonomía, que se extendió hasta la autopista Francisco Fajardo (foto).

Después de la protesta, el TSJ comunicó la suspensión de la medida cautelar dictada en la decisión N° 0324 del 27 de agosto de 2019, consistente en la celebración de las elecciones de las autoridades de la UCV.

La nota de prensa que da cuenta de esta nueva sentencia, la N° 0047-2020 de fecha 27 de febrero de 2020, informa que la Sala Constitucional suspende de oficio la medida cautelar aprobada en el aludido fallo N° 0324, “atendiendo al compromiso de las representaciones de las universidades nacionales de renovar democráticamente las autoridades universitarias cuyo período está largamente vencido”.

Agrega la Sala Constitucional, en su decisión, que las casas de estudios concernidas deberán iniciar un proceso de elecciones que ponga en práctica “el principio de universalidad y sectorización de la comunidad universitaria” y, a tal efecto, “les corresponde ajustar transitoriamente sus reglamentos electorales de acuerdo a los parámetros contenidos en la sentencia N° 0324 del 27 de agosto de 2019”.

En consecuencia, insiste el Poder Judicial en que deberán crear los cinco registros para el acto comicial de las autoridades universitarias e incluir a todos los sectores (profesores, estudiantes, egresados, personal administrativo y obrero), así como los mecanismos necesarios para crear los correspondientes padrones electorales de cada sector.

El OEV recuerda que estos parámetros para la elección de las autoridades universitarias difieren de los establecidos en la Ley de Universidades y en los reglamentos electorales respectivos. En la Ley de Universidades y, por ende, en los reglamentos, son electores de las autoridades rectorales únicamente los integrantes del claustro. Con esta sentencia, el TSJ incorpora a nuevos electores (egresados, empleados administrativos y obreros).

Siendo las universidades instituciones académicas para la investigación, creación de conocimiento y enseñanza superior, históricamente han sido siempre instituciones jerárquicas, donde todos los integrantes de sus comunidades cumplen relevantes tareas y funciones, pero no del mismo rango. El conocimiento es, debería ser, el baremo diferenciador. Insiste el TSJ en eliminar toda diferencia, dándole exactamente el mismo peso al voto de todos los integrantes de la comunidad universitaria, en la cual se incluye ahora a los egresados que, como su nombre lo indica, dejaron ya de formar parte de la comunidad a la cual alguna vez pertenecieron.

El 28 de enero el Consejo Universitario de la UCV instó al TSJ a suspender los efectos de la sentencia. El 18 de febrero el ministro de Educación Universitaria, Cesar Trompiz, sostuvo un encuentro en el TSJ para solicitar la extensión de los lapsos de aplicación.


Foro el 3 de marzo sobre el tema electoral en el CIAP-UCAB

El Observatorio Electoral Venezolano invita al foro “Elecciones: ¿avance o retroceso democrático?”, espacio de disertación en el cual nuestro director Luis E. Lander participará con su presentación “Buenas elecciones: mecanismo de fortalecimiento democrático”.

La actividad será el próximo martes 3 de marzo de 2020 a partir de las 9:00 de la mañana en la sede del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, localizada en el piso 4 del Edificio Centro Javier (CIAP-UCAB), en La Castellana, Caracas.

Organizan la Universidad Católica Andrés Bello, su Centro de Estudios Políticos y de Gobierno y la Cátedra Libre de Democracia y Elecciones de la Universidad Central de Venezuela.

También participarán los destacados especialistas John Magdaleno, Benigno Alarcón, Félix Seijas, Eglée González Lobato y Roberto Abdul. La entrada al foro es gratuita.

El 2020 es año electoral en Venezuela y la actual coyuntura política amerita el debate de ideas en torno a las condiciones electorales de cara a este nuevo proceso.

¡Te esperamos!


Con la participación más baja en cuatro décadas, Irán renovó su Parlamento

Los conservadores reivindicaron la victoria el pasado 21 de febrero en las elecciones legislativas de Irán. El proceso estuvo caracterizado por una fuerte abstención, en medio del resentimiento popular contra el presidente moderado Hasan Rohani y la crisis económica que sufre el país.

Las elecciones, como indica este despacho de VOA Noticias con base en agencias, se dieron en medio de la participación más baja en cuatro décadas y la descalificación hacia los oponentes.

Los resultados los dio a conocer el Ministerio de Interior con un 95% de las circunscripciones en todo el país, especificando nombres, más no su partido político. La tasa de participación del 42,6% es la más baja desde 1979.

Para el ministro de Interior, Abdolrrezá Rahmaní Fazlí, este resultado es “perfectamente aceptable” debido a los “incidentes por los que atraviesa el país”. Se refirió al clima, la aparición del coronavirus días antes de las elecciones y al malestar causado por la caída de un vuelo comercial, que luego las fuerzas aéreas de Irán aceptaron haber derrumbado.

Además, el Comité Nacional de Elecciones descalificó a cerca de la mitad de los 16.000 candidatos. La mayoría eran moderados o reformistas, e incluso 90 de ellos iban por la reelección.


Cuatro claves de la suspensión electoral en República Dominicana, según el NYT

Un trabajo de The New York Times explica para una audiencia internacional la suspensión abrupta de las elecciones municipales en ese país y sus consecuencias. A continuación, reproducimos extractos

“El pueblo cumplió, la Junta falló”, coreaban los manifestantes | Foto EFE

Para cuando los líderes de República Dominicana se dieron cuenta de que algo andaba mal con las máquinas de votación, la gente llevaba horas votando.

En respuesta, el gobierno tomó la medida sin precedentes de suspender las elecciones en todo el país el 16 de febrero, lo que provocó protestas generalizadas y el temor de que los próximos comicios estuvieran en riesgo.

Las protestas son un reflejo del nerviosismo que existe en el país caribeño y en el resto del mundo en torno a la protección de los comicios: intervención extranjera, manipulación de votos y errores como la aplicación defectuosa que se usó recientemente en el caucus de Iowa. Las preocupaciones son particularmente graves en República Dominicana, donde un partido ha detentado la presidencia durante la mayor parte de los últimos 24 años y donde los hombres fuertes que gobernaron durante casi todo el siglo XX aún proyectan su sombra en la política.

República Dominicana ahora se enfrenta a dos grandes votaciones en tres meses, envuelta en protestas y desconfianza.

CLAVE 1: ¿Qué pasó en la primera elección?

El 16 de febrero se realizaron elecciones municipales en República Dominicana durante cuatro horas hasta que los funcionarios se dieron cuenta de que las máquinas de votación electrónica no funcionaban correctamente, dijeron autoridades de la junta electoral.

Los funcionarios electorales encontraron que alrededor de un 60% del país fue afectado de tal modo que los votantes no lograron ver boletas completas.

En cuanto quedó claro el alcance del problema, los funcionarios electorales suspendieron la votación. “El voto electrónico nos falló esa mañana”, dijo días después Julio César Castaños Guzmán, el presidente de la junta electoral.

Las autoridades también reconocieron que al menos un día antes de la elección tuvieron conocimiento de que había un problema con las máquinas de votación, pero que pensaron que podía arreglarse fácilmente.

CLAVE 2: ¿Cómo respondió el gobierno?

Después de suspender la votación, la junta electoral programó una nueva elección para el 15 de marzo, treinta días después de la fecha original, tal como indica la Constitución. La junta dijo que los sitios de votación solo usarían boletas de papel. Todas las papeletas emitidas en el mes de febrero serían destruidas.

La junta también suspendió a su director técnico nacional y recurrió a la Organización de los Estados Americanos (OEA), que representa a 35 países del hemisferio occidental, para que auditara el sistema automático de votación.

El país también se prepara para la elección presidencial del 17 de mayo, lo que aumenta la presión para que el sistema de votación funcione y resulte confiable.

CLAVE 3: los antecedentes

No es la primera vez que el país ha tenido problemas con un sistema de votación automático. En la elección presidencial de 2016, la junta electoral demoró 13 días en contar los votos que se emitieron de manera electrónica.

Organizaciones nacionales e internacionales que han monitoreado otras elecciones dominicanas han atestiguado casos de proselitismo ilegal y encontrado indicios de compra de votos. Para algunos votantes, la suspensión de la elección de febrero parecía una advertencia sobre la corrupción e incluso un recordatorio de cuando el ejército interrumpió el conteo de votos en 1978, cuando el país emergía lentamente de décadas de autoritarismo.

CLAVE 4: ¿Por qué protestan?

Poco después de la suspensión de las votaciones, cientos de manifestantes marcharon en Santo Domingo, la capital. Miles más han protestado en todo el país desde entonces, también con cacerolazos desde sus hogares.

Muchos de los manifestantes exigieron la renuncia de la junta electoral, pero Eduardo Sánchez, uno de los miembros fundadores de Somos Pueblo, un grupo de activistas en Santo Domingo, dijo que tomaría demasiado tiempo llenar las vacantes resultantes.

Somos Pueblo y otros manifestantes están pidiendo observadores internacionales y locales para monitorear las próximas elecciones y garantizar que no haya fraude. También exigen transparencia a los funcionarios dominicanos.

Muchos manifestantes y partidos políticos creen que el partido gobernante, el Partido de la Liberación Dominicana, que ha detentado la presidencia en los últimos 16 años, trató de aprovecharse del mal funcionamiento de las máquinas.

República Dominicana tuvo su primer cambio de mando pacífico entre presidentes electos libremente en 1978, después de 12 años bajo el régimen de Joaquín Balaguer, la guerra civil y la intervención estadounidense, y 30 años bajo el dictador Rafael Trujillo.

Ahora, la nación tiene una de las tasas de participación electoral más altas de América Latina, dijo Ramona Hernández, directora del Instituto de Estudios Dominicanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York.


Recomendación al cierre

Fuentes vinculadas a la negociación dicen que “se está haciendo el intento de nombrar un CNE con la fórmula 2-2-1”. Esto es, que lo integrarían dos figuras respaldadas por la oposición, dos por el chavismo y una independiente, secundada por todos los sectores. Pero otras voces advierten que esto viola las leyes electorales, que exigen imparcialidad a todos los rectores. Insumos para el debate en este trabajo de VOA NOTICIAS, firmado por el periodista Gustavo Ocando.

Primera quincena, febrero de 2020

La sociedad civil reclama un acuerdo nacional. Exige a los diputados del partido de gobierno su reincorporación al proceso de designación de los representantes de la sociedad civil en el Comité de Postulaciones Electorales

Griselda Colina y Mariela Ramírez, voceras de organizaciones sociales

Apegarse a la Constitución para la selección de nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) es la mejor manera de recuperar la imparcialidad y autonomía de ese órgano. Solo así se podrá restablecer la confianza de los ciudadanos en la institución del voto y en el derecho a elegir.

Con estas ideas, el Observatorio Electoral Venezolano se cuenta entre 74 organizaciones y personalidades que respaldan una carta entregada a los cuatro diputados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) integrantes de la comisión preliminar que conformará el Comité de Postulaciones Electorales, instancia que deberá convocar, recibir, evaluar, seleccionar y presentar ante la plenaria de la AN la lista de candidatos a rectores del nuevo CNE.

La misiva, dirigida a los parlamentarios Willian Gil, Nosliw Rodríguez, Jesús Montilla y Julio Chávez, los exhorta a asumir su responsabilidad política. “Exigimos su incorporación al proceso de designación de los representantes de la sociedad civil en el Comité de Postulaciones Electorales”. Así se podrá cumplir con lo establecido en la Constitución y en la Ley Orgánica del Poder Electoral.

Como se recordará, la Asamblea Nacional designó la comisión preliminar para el nombramiento del Comité de Postulaciones Electorales el pasado 11 de noviembre de 2019. En esa comisión están representadas todas las fuerzas políticas, y con ella se sigue el procedimiento constitucional establecido.

Con la reincorporación solicitada a los legisladores del PSUV “se podrá conservar un espacio institucional de negociación, para demostrarle a los venezolanos que es posible construir un camino sostenible para resolver la terrible crisis en la que se encuentran”, expresa la comunicación.

Cualquier mecanismo extraparlamentario que se pretenda usar para designar a los rectores del CNE terminará conduciendo a una cruel prolongación de la incertidumbre y de la desconfianza que ya aqueja a los ciudadanos.

Los miembros de diversas organizaciones de la sociedad civil que suscriben esta carta apuntan que desarrollan sus labores en contacto directo con la gente, su sufrimiento, sus penurias y sus aspiraciones. Trabajan no solo para encontrar maneras de aliviar la emergencia humanitaria, sino con el empeño de contribuir a la recomposición institucional del país y en alcanzar una solución democrática para diseñar el futuro.

“Asumimos los principios democráticos con los que el legislador definió a la autoridad electoral como un poder independiente y estableció los procedimientos para designarlo como un conjunto de procesos en los que la sociedad civil juega un rol esencial. Estamos dispuestos a asumir esa responsabilidad, pero pedimos la misma para el resto de los actores involucrados”, emplazan en el texto, recibido en la Asamblea Nacional el pasado 7 de febrero.

VEA el video de la rueda de prensa del 10 de febrero

Momento de la entrega de la carta, a través del dip. Francisco Torrealba (PSUV)

Nicolás Maduro se refirió el 14 de febrero al tema electoral:
“Este año tenemos elecciones para renovar la Asamblea Nacional y en este momento se desarrolla a varias bandas un proceso de diálogo muy incluyente con todos los sectores políticos del país para dar garantías nuevas, garantías plenas de todo tipo que influyan en un proceso electoral de renovación parlamentaria que sea lo más participativo posible“.
“Nosotros hemos propuesto, y otros sectores de la vida política nacional han propuesto, y ONG han propuesto que sea la Asamblea Nacional actual la que organice y elija el nuevo Consejo Nacional Electoral. Y yo estoy de acuerdo, y los partidos políticos del Gran Polo Patriótico y los diputados y diputadas están de acuerdo, y estamos más que de acuerdo, estamos listos para hacerlo mañana mismo si es necesario”.
VEA el video.


Aprendamos de la experiencia: el OEV sobre el nombramiento del CNE

En su más reciente comunicado, el Observatorio Electoral Venezolano (OEV) ve con preocupación los conflictos (fraccionamiento de los grupos políticos) e institucionales (la existencia de dos directivas en la Asamblea Nacional) que están dificultando, retardando y obstaculizando la renovación del CNE, según se ha podido observar claramente, por ejemplo, en el proceso de designación del Comité de Postulaciones Electorales.

La necesidad de realizar elecciones se impone entre los venezolanos como una vía necesaria, aunque no suficiente, para salir de la prolongada crisis política que sufre el país, afirma de entrada el OEV. Se trata de llevar a cabo unos comicios transparentes y confiables para lo cual resulta imprescindible designar un nuevo CNE que reemplace al que durante varios procesos electorales, en particular los que tuvieron lugar después del nombramiento de la Asamblea Nacional (año 2015), actuó de manera parcializada y favorable a los intereses del Gobierno, generando resultados que fueron cuestionados severamente tanto en el ámbito nacional como internacional.

Dentro de este marco, para el OEV adquiere una enorme trascendencia el nombramiento de nuevas autoridades electorales, como resultado de un acuerdo político que permita la conformación de un árbitro imparcial que recupere la significación del voto como herramienta de la democracia y recupere la confianza entre los votantes, muy venida a menos en los últimos tiempos debido, como se mencionó antes, a las irregularidades que caracterizaron las últimas votaciones.

El OEV observa el riesgo de que se repita la historia y, sin mediar ningún acuerdo político, sea en definitiva el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), cuyo respaldo a los intereses al Gobierno ha sido evidente, el organismo que finalmente escoja los rectores y volvamos a tener un árbitro percibido como parcializado que, lejos de contribuir a resolver los problemas de la sociedad venezolana, los agrave. Los procedimientos importan. La Constitución y la Ley Orgánica del Poder Electoral señalan con claridad la ruta a seguir para estos nombramientos. Alejarse de ella dará pie, sin duda, a desconfianzas y cuestionamientos de un eventual nuevo CNE.

No olvidemos, en este sentido, las irregulares elecciones recientes, incluidas las presidenciales llevadas a cabo en mayo del año 2018. Recordemos su papel como agravante de la actual crisis política de la sociedad venezolana.

CLIC AQUÍ para compartir el Comunicado desde la web del OEV


Irlanda cambia el bipartidismo tradicional

Seguidores del Sinn Féin celebran los resultados con uno de sus diputados | DPA

“Tiocfaidh ár lá”, el eslogan del partido de izquierda Sinn Féin, significa “nuestro día llegará”. Y llegó. Irlanda huele a cambio. Las elecciones parlamentarias del pasado 8 de febrero han transformado el histórico bipartidismo en un inédito tripartidismo.

Sinn Féin ha ganado las elecciones legislativas por un estrecho margen (24,5% de los votos) que le ha permitido imponerse a las dos formaciones que tradicionalmente dominaban la política irlandesa, llamadas Fine Gael (20,9% de los votos) y Fianna Fáil (22,2%), reseña EFE.

Por detrás de este top tres han quedado el Partido Verde, el Partido Laborista, el Partido Socialdemócrata, entre otros.

El avance del Sinn Féin llevaba años gestándose, pero ni siquiera dentro del partido se esperaban algo así, interpreta un despacho de El Diario. Antes partido revolucionario, asociado a la imagen de las armas y los pasamontañas, ahora ha dado este gran salto.

En un complejo sistema electoral parlamentario, resulta curioso considerar que el Sinn Féin solo ha presentado 42 candidatos para los 160 escaños del Parlamento -de los cuales ha obtenido 37- y, por lo tanto, el apoyo popular no se ha traducido en escaños y no será la primera fuerza en el Dáil Éireann, como llaman al Parlamento irlandés.

Aún así, ¿cómo han logrado la victoria? El Diario refiere que este partido lo ha logrado pidiendo el voto a los que no se sienten parte de una economía en crecimiento y están cansados del alto precio de los alquileres, de la escasez de viviendas, del coste de los seguros y de las listas de espera.

“Muchos de sus votantes son jóvenes que buscan sacudir el estado actual de las cosas y que el golpe lo sintiera el partido gobernante Fine Gael, pero también el principal partido opositor, Fianna Fáil, demasiado estructurado y cómplice del sistema que buscan cambiar”.

La gran paradoja es que durante la campaña, el partido casi no ha hablado de la unificación con Irlanda del Norte, razón de su nacimiento. Gran Bretaña, el Brexit y Boris Johnson ni siquiera han aparecido en el radar. En varias ciudades de Irlanda los problemas que sienten muchos tienen que ver con el pago del alquiler y no con unos “borrosos” acontecimientos históricos al norte de la frontera.

SOBRE EL VOTO IRLANDÉS
>2000: se modificó la legislación para la introducción del voto electrónico.
>2002: se realizó la primera prueba en elecciones generales seleccionando el botón de los candidatos en el orden de preferencia que desea, mediante un tablero electrónico dotado de una pantalla.
>2004: el gobierno creó una comisión independiente para evaluar la seguridad y confidencialidad del voto electrónico. La comisión examinó la insuficiente seguridad y concluyó que no garantizaba la integridad de la elección.
>2009: el gobierno anunció suspender la introducción del voto electrónico tanto por los costes económicos que exigía su implantación como por la satisfacción que el electorado tenía en el sistema de votación tradicional.
>2012: el gobierno decidió deshacerse definitivamente de 7500 máquinas electrónicas adquiridas en el 2002 por falta de fiabilidad. FUENTE: Voto electrónico en el mundo


EE UU: el desastre de Iowa empaña la carrera electoral

Las primarias demócratas de Iowa, en Estados Unidos, han comenzado con un polémico fiasco en el recuento de los votos. Los resultados de los “caucus” se han retrasado por problemas técnicos en una jornada calificada por la prensa como “caótica”, en medio de las burlas del presidente Donald Trump y varios candidatos cantando victoria.

El ganador de los caucus de Iowa se elige mediante un sistema proporcional entre el número de votos y de delegados obtenidos tras la votación (algo similar al sistema de colegios electorales). Hasta ahora, el único resultado que la organización conoce era el final, el del total de delegados, pero, por primera vez, con la intención de reforzar la transparencia, planificaron publicar también otros datos, como el número de votos individuales recibidos en la primera ronda o los obtenidos en la segunda. Las asambleas funcionan así: los votantes se agrupan por candidatos y van pasando cribas en las que los aspirantes que no logran un mínimo de votos van cayendo y sus seguidores pasan a apoyar a otros candidatos.

Con extractos de textos periodísticos de El País, responderemos las tres cuestiones centrales:

¿Qué pasó en Iowa?

Los resultados se retrasaron por problemas técnicos e “incongruencias” en los datos recibidos. El martes 4 de febrero a mediodía, el Partido Demócrata prometió empezar a publicar “más del 50% de los resultados” a las cinco de la tarde, casi un día entero después de la cita. No se trató de pirateo o ataque informático; detectaron “incongruencias” en la información recibida de los caucus.

“A decir verdad”, escribe El País, “no ha sido lo arcaico del sistema lo que ha conducido al desastre, sino precisamente el uso de la aplicación informática que recopilaba los resultados”.

¿Por qué el interés en Iowa?

Si Iowa importa tanto en las largas primarias demócratas no es por su peso cuantiativo -solo elige a 41 de los 1.991 delegados que hacen falta para ganar la nominación-, sino por el empuje mediático que representa ganar la primera batalla. Iowa es un caso fascinante dentro de la democracia estadounidense: un pequeño Estado, de poco más de tres millones de habitantes, donde los ciudadanos votan en asambleas vecinales a mano alzada, tras un debate en voz alta. Un modelo arcaico que esta vez mostró inconvenientes.

¿Quiénes ganaron en Iowa?

Los dos candidatos demócratas que vencieron en los caucus de Iowa son el senador Bernie Sanders y el exalcalde Pete Buttigieg. Ambos han solicitado la revisión de los resultados, después de que el lunes 10 de febrero, una semana después, se conociera el recuento final, informan agencias. Buttigieg consiguió 14 de los 41 delegados, con una ligera ventaja sobre Sanders, que alcanzó los 12 delegados.


Vienen las parlamentarias de Irán: lo que hay que saber, en 5 claves

El 13 de febrero empezó la campaña, que durará hasta el día 20, un día antes de la fecha electoral | AFP

Las elecciones para la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles) o el Parlamento iraní serán el próximo 21 de febrero. Con base en HispanTV y en France 24, ofrecemos 5 claves para comprender mejor este proceso:

1.- Los candidatos compiten por los 290 escaños del Parlamento. El Ministerio iraní del Interior está a cargo de la celebración de las elecciones, y el Consejo de Guardianes de la Constitución las supervisa.

2.- Han sido vetadas por el Consejo Islámico más de 7.000 candidaturas, principalmente de la mayoría reformista y moderada, que desde 2017 ha intentado avanzar en la agenda social. Entre los rechazados se encuentran 90 parlamentarios de la actual Asamblea.

3.- En las pasadas elecciones (2016) fueron escogidos un 41% de reformistas y moderados, mientras que el resto de la cámara está formada por un 29% de extremistas y un 28% de independientes.

4.- Las elecciones serán una oportunidad para comprobar si los reformistas pueden mantener su poder. Sin embargo, las tensiones con Estados Unidos pueden fortalecer a los diputados más intransigentes, debido a la gran y creciente desconfianza hacia occidente. Un escepticismo que aumentó cuando en enero Estados Unidos mató al máximo general de Irán, Qassem Soleimani.

5.- De acuerdo con la ley, los candidatos no deben tener antecedentes penales, creer en la República islámica y el Gobierno de la jurisprudencia islámica, tener el título de maestría y estar física y mentalmente sanos, además, de tener más de 30 años y menos de 75. No es necesario ser miembro de un partido para ser elegido diputado.


Recomendación al cierre

¿Venezuela está lista para un nuevo proceso electoral? Es el punto de partida de un trabajo de Hispano Post en el cual el OEV abona al análisis de la coyuntura nacional: LEA AQUÍ

Luis E. Lander[1]

Estudios de opinión muestran que la mayoría de los venezolanos desearían que la solución de la aguda crisis que padece el país pueda alcanzarse pacíficamente, minimizando hechos de violencia y evitando costos en vidas humanas. Superar la crisis sin violencia habrá de pasar por someter a consulta, mediante diálogos y acuerdos, los caminos a seguir en el futuro próximo, conducentes a un proceso electoral respetado y reconocido por las mayorías, principalmente nacionales, pero también por la comunidad internacional. Unas elecciones que, en definitiva, puedan catalogarse como unas buenas elecciones.

Avanzar en esta ruta, sin embargo, no ha estado exento de obstáculos. Episodios recientes son terribles muestra de ello. En el pasado mes de octubre de 2019 se cumplió un año del fallecimiento del concejal de Primero Justicia Fernando Albán, muerte que se produjo estando él bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). A pocos días de finalizada la visita de la Alta Comisionada para los DDHH de la ONU, el país fue estremecido por el fallecimiento del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo el 29 de junio de 2019, quien llevaba una semana detenido en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim). Muerte que se produce como resultado de los severos maltratos físicos sufridos estando el Capitán detenido. Sin haber digerido ese impacto, el primero de julio de 2019 se divulgó la noticia de acciones represivas en Táriba, estado Táchira, donde Rufo Antonio Chacón, de apenas dieciséis años, perdió la vista al recibir el impacto de perdigones disparados a corta distancia por un funcionario de la policía de ese estado. Hechos que reafirman, como reiteradamente han denunciado organizaciones defensoras de DDHH, lo que parece ser un patrón recurrente de abusos del Estado para confrontar a quienes protesten o disientan del gobierno.studios de opinión muestran que la mayoría de los venezolanos desearían que la solución de la aguda crisis que padece el país pueda alcanzarse pacíficamente, minimizando hechos de violencia y evitando costos en vidas humanas. Superar la crisis sin violencia habrá de pasar por someter a consulta, mediante diálogos y acuerdos, los caminos a seguir en el futuro próximo, conducentes a un proceso electoral respetado y reconocido por las mayorías, principalmente nacionales, pero también por la comunidad internacional. Unas elecciones que, en definitiva, puedan catalogarse como unas buenas elecciones.

Obstáculos como los señalados no deberían, sin embargo, apartarnos del empeño en perseverar en la vía que busca resolver la crisis en paz. Es imperioso salir de esta calamitosa situación acordando entre todos, gobierno y oposición, partidos políticos oficialistas y opositores, organizaciones sociales de muy diversos tipos, trabajadores y empresarios, ciudadanos en general, condiciones civilizadas de convivencia en un mismo territorio que nos es común. Acuerdos que deben contemplar, también, la realización de unas elecciones en condiciones que inspiren confianza a las mayorías. Una buena elección podría contribuir a salir del actual atolladero, siendo que, como ya sabemos por experiencias, unas malas elecciones, por el contrario, pueden muy bien profundizarlo.

Desde 1998 se han realizado en Venezuela 31 procesos electorales, 6 presidenciales, 5 legislativas, 7 regionales, 6 municipales, 2 para asambleas constituyentes y 5 referendos. Elecciones que, por sus resultados, han servido al oficialismo para argumentar que goza de legitimidad de origen. Han tenido todas esas elecciones una característica que les es común: elecciones en la cuales ha predominado una muy marcada polarización. Si bien es frecuente en democracias del mundo que elecciones presidenciales deriven en confrontaciones polarizadas, no lo es tanto en elecciones legislativas, regionales o locales. Salvo la elección presidencial de mayo de 2018, en las 5 presidenciales restantes la concentración de votos entre el candidato oficialista y el principal opositor alcanzaron más del 96% de los votos. Y la elección del 20 de mayo de 2018 se realizó en condiciones particulares que la llevó a ser la elección presidencial que tuvo, desde que en Venezuela se elige al Presidente mediante sufragio universal, directo y secreto, el mayor porcentaje de abstención, 55%. Fue una elección que por el número de irregularidades registradas y debidamente documentadas (ver OEV: Informe de observación Elección de Presidente y Consejos Legislativos parte I y parte II) sus resultados fueron desconocidos por buena parte de los electores, no asistiendo a ellas o denunciando al final de la misma jornada irregularidades cometidas.

Pero la polarización no sólo se ha presentado en elecciones presidenciales, ha sido común en la mayoría de ellas. En las parlamentarias de 2015 la concentración de votos entre las dos principales alianzas alcanzó el 97% de los votos, y en las municipales de 2013 y 2018, por citar otro par de ejemplos, la concentración de votos fue de 92% en la primera y de 97% en la segunda. Esta fuerte polarización es una muestra de la lógica plebiscitaria dominante en prácticamente la totalidad de las elecciones realizadas en el país desde 1998. Lógica según la cual resulta irrelevante el objeto concreto de cada elección, los electores han terminado bipolarmente expresando su apoyo o rechazo al régimen político vigente. Lógica que termina degradando la calidad de la democracia, deteriorando incuestionablemente el nivel del debate político nacional reduciéndolo a opciones dicotómicas sin matices.

Pero regresemos a lo formulado al inicio de este texto, ¿qué debemos entender por unas buenas elecciones? En primer lugar, como ya se sugirió y dado el contexto político social en que vivimos, una buena elección debería estar precedida de un acuerdo nacional entre los principales actores políticos y sociales del país, resultado de procesos incluyentes de diálogo y negociación, que establezcan con meridiana claridad las condiciones de esas venideras elecciones. Igualmente claras deben estar explícitas en el acuerdo las garantías a futuro para todos los actores. Por eso, además de los aspectos técnicos y operativos involucrados en la organización de todo proceso electoral, y que deben ser atendidos satisfactoriamente, alcanzar la anhelada meta de realizar unas buenas elecciones tendrá que ser el resultado de un complejo, pero posible, proceso político.

Para lograr una buena elección (libres, trasparentes y equitativas), que inspire confianza y cuyos resultados sean reconocidos por la mayoría, nacional e internacionalmente, hay varios aspectos de nuestro sistema electoral actual que deben ser revisados, para alcanzar indispensables consensos. Y los resultados de esas revisiones deben ser ampliamente divulgados para ir construyendo la necesaria confianza requerida para que efectivamente sean unas buenas elecciones. Sobre todo las elecciones más recientes, dadas las múltiples irregularidades registradas y denunciadas sobre ellas, han socavado la confianza en el sufragio como herramienta de la ciudadanía para intervenir en la definición de los destinos del país. Recuperar, al menos en parte, esa confianza perdida resulta de vital importancia. Han sido numerosos los encuentros y debates realizados en distintos espacios, con la participación de muchos, y que han tenido por propósito delinear las cuestiones más relevantes de nuestro sistema electoral que deben ser atendidos en procura de lograr las condiciones para una buena elección. Varios de esos encuentros han contado con la participación y/o promoción de la Asamblea Nacional. En las líneas que siguen se van a señalar los aspectos más relevantes de ese sistema (proceso electoral equitativo; sistema trasparente de votación; libertad para el ejercicio del sufragio) apuntando, además, a posibles soluciones.

1. Proceso electoral equitativo

1.1. Arbitraje electoral imparcial

Un estudio de la empresa Delphos (2019) indicó que la principal fuente de desconfianza en el sistema electoral es el Consejo Nacional Electoral (CNE). Desafortunadamente la autoridad electoral ha mostrado, de manera creciente, un comportamiento sesgado y no imparcial. Son muchos los ejemplos que podrían traerse a colación para respaldar esta que podría parecer temeraria afirmación, pero con el CNE además, como con todo árbitro, no basta con que sea imparcial, no sesgado, honesto en sus dictámenes, sino que debe parecerlo. Y es innegable que a muchos, desgraciadamente demasiados, les parece que el actual CNE no es imparcial. Mejorar la imparcialidad del Poder Electoral, reestructurándolo desde sus más altas autoridades para abajo, resulta entonces crucial para lograr unas buenas elecciones. Y es indispensable, para que esa reestructuración sea aceptada y positivamente reconocida por los principales actores políticos y por la mayoría de los electores, que ella sea resultado de amplios acuerdos políticos. Ya en un acuerdo firmado en la Casa Amarilla, sede de la Cancillería, entre representantes del gobierno y de partidos opositores minoritarios, se anunció a finales de 2019 la reestructuración del Poder Electoral. Pasadas semanas de esa firma, esa promesa todavía no se materializa y, de materializarse sin conseguir más adherentes, seguramente no concitará lo que debería ser objetivo de esa reestructuración: un Poder Electoral imparcial que cuente con la confianza de la mayoría de los electores.

Pero también desafortunadamente, porque ellos hacen más difícil su superación, no es el CNE lo único que en Venezuela actúa como árbitro electoral. De manera igualmente creciente otras instituciones del Estado indebidamente se inmiscuyen en decisiones electorales, sin que sean de su competencia, usurpando funciones que constitucionalmente están restringidas al Poder Electoral, violentando con ello su independencia y autonomía (art. 294 de la Constitución). La Asamblea Nacional Constituyente (ANC), además de su muy cuestionada legitimidad de origen, desde su instalación ha inducido al CNE a convocar elecciones, siempre de manera apresurada, usurpando funciones que, por ley, están reservadas al CNE (art. 293.5 de la Constitución y 42 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales). Para citar un par de ejemplos. La primera quincena de agosto de 2017, recién instalada, la ANC convocó elecciones de gobernadores, que luego el CNE formalizó para el 15 de octubre de 2017. Cosa similar ocurrió con la elección presidencial de 2018. En acto conmemorativo del 23 de enero, la ANC decretó que la elección presidencial debía hacerse en el primer cuatrimestre de ese mismo año. Nuevamente el CNE formalizó esa decisión fijándolas inicialmente para el 22 de abril, posponiéndolas luego para el 20 de mayo. Elecciones hechas a la carrera dificultan la adecuada realización de las tareas técnico-organizativas necesarias, pero, sobre todo, violentan los tiempos políticos indispensables para una participación democrática y equitativa de todos.

La intromisión de la ANC no se limita a usurpar funciones del CNE. Luego de la elección de alcaldes en diciembre de 2017, gracias a un comentario de Nicolás Maduro sugiriendo que los partidos que no hubiesen postulado candidatos para esas elecciones deberían ser inhabilitados, la ANC convirtió esa sugerencia en ley, que tuvo además efecto retroactivo. Sin estar vigente para el momento de la elección, los partidos Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP) fueron inhabilitados estando por ello impedidos de postular candidato para la elección presidencial del 20 de mayo. Desmontar o al menos coartar las acciones de la ANC en temas electorales, debería también formar parte de los acuerdos anhelados.

También han incursionado en el terreno electoral otras instituciones del Estado abonando la desconfianza en el sufragio como herramienta para dirimir controversias. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el Sistema de Justicia en su conjunto han dictado sentencias que afectan las elecciones y sus resultados. El estado Amazonas y la circunscripción indígena sur, por ejemplo, por decisión de la Sala Electoral del TSJ, apenas dos semanas después de la elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, no tiene representación ante la Asamblea Nacional, situación que no ha sido todavía resulta, estando corriendo ya el último año del actual período legislativo. La misma AN ha sido declarada en desacato por la Sala Constitucional del TSJ, desconociendo el mandato popular expresado en la elección del 6 de diciembre de 2015. Otro ejemplo: varias sentencias prácticamente simultáneas emitidas por tribunales penales de primera instancia, sin competencia electoral, dieron pie para que en octubre de 2016 el CNE suspendiera el proceso conducente a la convocatoria de un referendo revocatorio presidencial contemplado en el art. 72 de la Constitución. También el Poder Ciudadano, principalmente por vía de la Contraloría General de la República, mediante decisiones administrativas ha inhabilitado potenciales candidatos cercenándoles sus derechos políticos.

1.2. Convocatoria con tiempo

Se ha convertido últimamente en un patrón regular en Venezuela que las elecciones sean convocadas con extremada premura. Con la aprobación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales (Lopre) en agosto de 2009, se le dio al CNE discrecionalidad plena para fijar la fecha de cualquier elección, sin restricción alguna en cuanto a lapsos por respetar. La anterior ley, la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política (Lospp, mayo 1998), establecía en su artículo 152 que el CNE debía fijar la fecha de una elección con al menos 6 meses de anticipación mediante convocatoria pública. Esos tiempos no son caprichosos. Organizar un proceso electoral es complejo. Como puede verse en cronogramas publicados por el propio CNE, normalmente ellos contemplan más de cien actividades, que para cumplirse cabalmente requieren tiempo. Muchas de las irregularidades registradas en elecciones recientes por organizaciones nacionales de observación electoral (ver informes Observatorio Electoral Venezolano OEV), tienen en la falta de tiempo una de sus principales causas. Además, para una buena elección respetar los tiempos políticos es indispensable. Los actores requieren tiempo para armar alianzas, escoger candidatos mediante procedimientos democráticos, difundir sus propuestas, adiestrar testigos. Igualmente los electores necesitan tiempo para conocer y procesar las propuestas presentadas y poder votar responsablemente, alejándose de la dinámica castrante de la lógica plebiscitaria. Toda convocatoria debe además estar acompañada, en el mismo acto de su anuncio, de la publicación del cronograma correspondiente (art. 42 Lopre), detallando las actividades a realizar hasta llegar a la jornada electoral misma, cosa que en varias de las elecciones recientes no se ha cumplido a cabalidad.

1.3. Observación nacional e internacional

Dada la desconfianza que hoy existe sobre el sistema electoral, garantizar la participación amplia y sin restricciones de grupos nacionales e internacionales de observación electoral puede contribuir a ganar mayores grados de confianza. Lejos de ser redundantes, ambos tipos de observación, la nacional y la internacional, se complementan. Los nacionales tienen un mayor conocimiento de la realidad del país, mientras que los internacionales pueden aportar mayor reconocimiento ante la comunidad internacional de naciones. La observación electoral se ha ido convirtiendo en un ingrediente de relevancia creciente para que los electores, y la comunidad internacional, puedan confiar o, por el contrario, rechazar o cuestionar los resultados de una elección a partir de diversas evaluaciones provenientes de fuentes independientes.

1.4. Campaña equitativa

Un proceso electoral confiable debe garantizar la posibilidad de una campaña lo más equitativa posible. A la luz de nuestras experiencias recientes, esto significa varias cosas conducentes a minimizar el abuso oficial. No es un fenómeno que ocurra únicamente en Venezuela, pero aquí hemos sido testigos del uso indiscriminado de recursos públicos en favor de unos candidatos, los medios públicos de comunicación fuertemente sesgados, la participación directa de funcionarios públicos, incluido el presidente, promoviendo opciones electorales mientras cumplen actividades correspondientes a sus cargos. Campañas más equitativas deben garantizar mayores equilibrios en el acceso a medios públicos y privados de comunicación.

2. Sistema trasparente de votación

La erosión de la confianza en el sufragio ha reactivado debates que parecían superados en Venezuela. Es la controversia entre el sistema manual y el automatizado de votación. Ambos han mostrado que son susceptibles a alteraciones fraudulentas. La controversia debería centrarse en las vulnerabilidades de ambos sistemas y las vías para minimizarlas. En Venezuela, producto de fallas persistentes con el sistema manual y gracias a avances tecnológicos, a fines del pasado siglo el sistema electoral comenzó a automatizarse. Una automatización que, cuando se han seguido los protocolos, ha arrojados resultados satisfactorios. Debilidades y vulnerabilidades recientes, inductoras de grados crecientes de desconfianza, son producto de inconsistencias, en casos de manera consiente y deliberada, en la implementación del sistema. Recuperar el correcto funcionamiento del sistema automatizado pasa por recuperar plenamente los protocolos que acompañan a este tipo de sistemas.

2.1. Auditorías técnicas del sistema automatizado antes y después de la elección

Parte de esos protocolos son las auditorías técnicas a los distintos componentes de sistema: dispositivos biométricos de identificación; máquinas de votación tanto en su funcionamiento físico, como en los programas que le permiten registrar los votos, sumarlos y trasmitirlos; los sistemas de trasmisión de datos, hasta llegar a los servidores últimos donde se realiza la totalización definitiva. Estas auditorías tienen básicamente dos funciones. La primera es verificar y poner a tono todo el sistema para garantizar que el día de la jornada electoral funcione bien. La segunda, tan importante como la anterior, es generar confianza entre los distintos actores participantes, ya que, si las auditorías se hacen bien, son técnicos designados por ellos quienes ejecutan esa importante función.

2.2. Auditorías ciudadanas sin restricciones

Para el elector común, sin embargo, el funcionamiento del sistema automatizado de votación puede ser un misterio, generando por tantas desconfianzas. Una caja negra que recibe votos y arroja resultados, sin que se sepa lo que ocurre entre el primer acto, el voto, y el último, los resultados finales totalizados. El CNE ha diseñado un procedimiento, las llamadas auditorías ciudadanas que, desafortunadamente, no en todos los centros ni en todas las elecciones se ha cumplido a cabalidad. Recuperar en el elector la confianza en el sufragio requiere que esas auditorías ciudadanas sean conocidas por los electores antes de la jornada y garantizar que ese día se cumplan a cabalidad. El primer paso es el comprobante físico que emite la máquina que le permite al elector verificar si se corresponde con su voto. Ese comprobante es depositado en una caja de resguardo para, en un segundo paso y luego de una selección aleatoria de las máquinas a verificar en un determinado centro de votación, se cuentan manualmente las papeletas correspondientes para contrastar esta nueva cifra obtenida con la que aparece en el acta impresa por la misma máquina. Por último, y como tercer paso, el CNE debe publicar los resultados discriminados hasta nivel de mesa de votación. Ello permite que si un elector anota los resultados de su mesa en el momento del escrutinio, puede luego verificar que esos resultados sean idénticos a los introducidos en la totalización. Es un procedimiento aprovechado también por los distintos participantes para corroborar resultados y detectar, si hubo, cualquier irregularidad. Fue usado, por ejemplo, para sustentar el recurso interpuesto por Andrés Velásquez en las elecciones de gobernadores de octubre de 2017.

2.3. Revisión y actualización del Registro Electoral (RE) dentro y fuera del país

Analistas del tema han sostenido que el Registro Electoral está seriamente rezagado, principalmente por la no incorporación de nuevos potenciales electores. Para las elecciones más recientes el CNE no ha hecho el esfuerzo necesario, en promoción y en infraestructura disponible, para facilitar que esos nuevos potenciales electores puedan inscribirse. Según estimaciones, la cifra de potenciales electores no registrados supera el millón. A esto se añade un fenómeno, que por su cuantía, es novedoso para elecciones venezolanas. La legislación electoral vigente permite que los venezolanos residentes fuera del país puedan votar en elecciones nacionales. Aunque no hay un censo certero del número de venezolanos migrados, cifras recientes hablan de cinco millones y medio de personas. A principios de septiembre de 2019 la Alta Comisionada para DDHH, Michelle Bachelet, declaró que la ONU estima la cifra de migrantes venezolanos en 4.307.930. De ellos un poco más de dos millones y medio podrían cumplir con los requisitos para votar. Pero en el registro electoral de residentes en el exterior están hoy inscritos poco más de cien mil. Por notables diferencias en la calidad de la prestación de servicios públicos (luz, agua, trasporte) entre diferentes regiones del país, más recientemente se están incrementando las migraciones internas. El Registro Electoral debe así mismo atender a las actualizaciones de esos electores.

2.4. Miembros de juntas y de mesas sorteados, notificados y capacitados

La legislación electoral vigente contempla un mecanismo que, de aplicarse adecuadamente, garantiza que los integrantes de las juntas electorales regionales y municipales, así como de las mesas electorales, estén integrados de manera plural sin sesgo político predeterminado. Pero para que eso se cumpla, el sorteo debe ocurrir de manera pública y debe hacerse el esfuerzo para que los seleccionados sean debidamente notificados. La autoridad electoral debe además facilitar las condiciones para que los seleccionados y notificados sean debidamente capacitados para que puedan cumplir satisfactoriamente con el servicio electoral. En las elecciones más recientes, si bien la selección aleatoria en general estuvo bien hecha, la notificación y posterior capacitación ha presentado múltiples fallas, derivando en muchas mesas por constituirse con miembros accidentales escogidos de los electores en cola, que carecen de la necesaria capacitación. Es práctica recurrente de partidos políticos instruir a militantes suyos para que estén al principio de la fila para poder ser seleccionados y actuar en la mesa sesgadamente.

2.5. Testigos de los actores participantes en todas las fases

Para garantizar condiciones equitativas, los actores participantes del proceso deben poder designar testigos suyos para proteger su interés y evitar irregularidades que los afecten. La presencia de testigos en las mesas de votación es por supuesto crucial, pero no basta. Debe también haber testigos en las distintas instancias regionales y nacionales, incluida la sala de totalización, donde se toman decisiones sobre la marcha del proceso. Como se mencionó ya, para generar mayor confianza es indispensable que sean los técnicos designados por los distintos participantes quienes lleven adelante las auditorías al sistema automatizado de votación.

3. Libertad para el ejercicio del sufragio

3.1. Fin de las inhabilitaciones a partidos y potenciales candidatos

Como ya se señaló, producto de decisiones tomadas por diversas instituciones del Estado (TSJ, ANC, Contraloría) son varios los partidos y ciudadanos inhabilitados para postular o presentarse como candidatos. La Constitución (art. 42) establece que los derechos políticos, entre ellos el de ser postulados para cualquier cargo de elección, sólo puede ser suspendido por sentencia judicial firme en los casos que determine la ley, condición esta última, por ejemplo, que no se cumple con las decisiones administrativas de la Contraloría.

3.2. Voto sin coacción ni intimidación

Muchas han sido las denuncias hechas en torno a las condiciones de intimidación y coacción en centros de votación. Los puntos partidistas colocados en las cercanías de los centros que, además de violentar la reglamentación vigente, inducen a electores a presentarse en tales puntos para registrarse antes o después de votar. Con instrumentos como el llamado Carnet de la Patria, se ha generalizado la creencia infundada, pero eficaz, de que es posible saber por quién se votó, restringiendo la libertad del sufragio por temor a eventuales sanciones. El Presidente – candidato además ofreció durante su campaña del año 2018 que los portadores del Carnet de la Patria que votaran el 20 de mayo recibirían un premio de la patria como parte de su política de dando y dando: voto por bono. Aunque el CNE tardíamente anunció que esos bonos estarían prohibidos, el efecto sobre los electores habría ya surtido su efecto. Igualmente abundan las denuncias sobre malas prácticas en la implementación del llamado voto asistido, mecanismo diseñado y claramente reglamentado para que ciudadanos con dificultades para el ejercicio de su derecho al sufragio, puedan ser acompañados por alguien de su confianza al momento de votar. Un mecanismo indudablemente positivo si es implementado adecuadamente. Pero en elecciones recientes han sido muchos los señalamientos de electores a los que se les impone el voto asistido sin haberlo solicitado y sin que el acompañante sea por él seleccionado, ni sea de su confianza.

3.3. Plan República imparcial

Toda jornada electoral debería ser un evento esencialmente civil, llevando a muchos a proponer que en esas jornadas no debería haber participación alguna del componente militar de la nación, más allá de su participación como ciudadanos en el momento de votar. Pero la historia electoral en Venezuela, desde por lo menos el restablecimiento de la democracia en 1958, le ha otorgado a las Fuerzas Armadas el papel de garantizar la seguridad durante toda la jornada y de resguardar todo el material. En procesos recientes se ha podido observar que el Plan República, nombre con que se designa la participación militar, en distintos centros de votación sobrepasa las tareas de seguridad y resguardo para inmiscuirse indebidamente en decisiones que deberían ser propias y exclusivas de las autoridades de cada una de las mesas electorales. El día mismo de la elección los funcionarios del Plan República deberían limitarse a custodiar los centros de votación, sin entrar a los locales donde funcionen las mesas. Garantizar la imparcialidad del Plan República limitándolo a sus funciones fuera de las mesas de votación contribuiría a generar mayor confianza.

3.4. Restablecimiento del uso de la tinta indeleble

El uso de tecnologías de identificación disponibles puede simplificar procesos y darles mayor seguridad. La identificación del elector con dispositivos biométricos puede funcionar. Pero en un contexto de amplia desconfianza, el asegurar que esos sistemas de identificación son seguros, puede no ser suficiente para garantizar la confianza necesaria. De hecho, en elecciones recientes no lo ha sido. Por ello recurrir adicionalmente a medios mecánicos tradicionales menos sofisticados pero más visibles, como el uso de la llamada tinta indeleble, puede ser un simple agregado que ayude a la fortalecer la confianza necesaria.

4. Nuevos retos: voto desde el exterior

Aunque desde la última década del siglo pasado ya se haya implementado en el país el voto desde el exterior para una elección de circunscripción nacional (presidenciales, referendos nacionales), ese voto se convierte hoy, por la cuantía de potenciales electores involucrados, en una novedad. Revisemos la historia del voto emitido desde el exterior en elecciones presidenciales venezolanas, con los datos proporcionados por el CNE. En la elección de 1998 el número de registrados apenas alcanzaba 10.431 electores, el 0,09% del registro. De esos inscritos solamente ejercieron su derecho al sufragio menos de la décima parte, 1.060. En 2013, la más reciente elección presidencial de la cual el CNE tiene ésta información publicada en su página, el número de inscritos llegó a 100.495 electores, 0,53% del registro, y de ellos llegaron a sufragar 60.652, poco más de la mitad.

Dada la masiva migración venezolana reciente, la realidad hoy es radicalmente distinta. La ONU estimaba a finales de 2019 que la migración entonces superaba los 4 millones trescientos mil venezolanos. Eso significa que, por lo menos, alrededor 13% de los venezolanos vive hoy fuera de las fronteras nacionales. Resalta esta cifra si se compara con estimaciones de la misma ONU según las cuales alrededor del 2% de la población mundial vive fuera de su país de nacimiento. Además, estimaciones gruesas valoran en 2 millones setecientos mil los potenciales electores, entendiendo por tales a los migrados que cumplen con los requisitos básicos contemplados en la Constitución: venezolanos mayores de 18 años. Contrastado con el RE definitivo de la elección del 20 de mayo de 2018 (20.526.978) esa cifra de potenciales electores es igualmente alrededor del 13%. Un salto monumental que hace que en unas futuras elecciones presidenciales, por acción o por omisión, esos electores serán determinantes en sus resultados. Si bien hasta 2013 la importancia del voto desde el exterior tenía principalmente que ver con la necesidad de garantizarles a los venezolanos residentes en el exterior la posibilidad de ejercer un derecho que les consagra la Constitución, el derecho al sufragio, el peso de esa participación resultaba prácticamente insignificante para los resultados numéricos finales. La situación ahora es sustancialmente distinta. La cifra de potenciales electores desde el exterior supera ahora el número de electores inscritos en el RE en todos los estados del país para la elección del 20 de mayo de 2018. Los potenciales electores desde el exterior superan ahora a los del Estado Zulia, que es la entidad federal con mayor número de sufragantes. Su peso ahora es determinante. El voto desde el exterior, además, acompaña una demanda por la democratización y globalización del sufragio, que es una tendencia creciente en toda la región latinoamericana, donde son ya una decena y media los países donde se implementa alguna modalidad de voto desde el exterior. Igual fenómeno ocurre en alrededor de 150 países en el mundo. Proponer y defender para Venezuela modalidades eficientes para votar desde el exterior serían iniciativas que reivindican los derechos políticos, y más específicamente los electorales, de la diáspora.

Pero esta novedosa situación presenta un conjunto de retos por resolver que, nuevamente por su cuantía, obligarán a implementar procedimientos distintos a los hasta ahora usados, si se quiere que esos venezolanos que se han ido puedan efectivamente, con razonable facilidad, ejercer un derecho constitucional que no han perdido.

4.1. Registro de los que se han ido

El primer reto a resolver debe responder a la interrogante de quiénes pueden votar desde el exterior. En la perspectiva de defender los derechos políticos y electorales de los que se han ido, habría que sostener que los requisitos para ejercer el sufragio son los mismos, en cuanto sea posible, de los residentes en el país, por lo menos para una elección nacional (presidencial o referendo nacional). Y esto plantea un primer escollo que debe ser resuelto con prontitud: el registro electoral de los migrados.

Si se defiende la idea de que los migrados preservan sus derechos electorales en las mismas condiciones de los residentes en el país, habría que comenzar por incorporar una modificación puntual al art. 124 de la Lopre para eliminar el requisito adicional allí contemplado de poseer régimen que denote legalidad de permanencia fuera de Venezuela. Debe igualmente defenderse que el registro en el exterior debe estar abierto para todos los nacionales, con documento de identidad (cédula o pasaporte) así no esté vigente, bien sea para actualizar sus datos, principalmente los de dirección de residencia, o para registrarse por primera vez.

Debe también prontamente decidirse si el registro requiere de la presencia física del potencial elector o si puede el registro hacerse a distancia. Si bien hasta ahora el registro de venezolanos en el exterior ha sido hecho estrictamente de manera presencial en sedes diplomáticas (embajadas y consulados), el volumen de emigrados, otra vez, impone una realidad distinta. Venezuela tiene cerca de 140 sedes, entre embajadas y consulados, repartidas en el mundo. Tanto por la cantidad como por su distribución esa red resulta ahora absolutamente insuficiente. Si se decide mantener la tradición y hacer el registro de manera presencial, habría que pasearse por la idea de habilitar sedes adicionales, con las complicaciones sobrevenidas de hacerlo en otro país.

Hay experiencias de otros países de la región que podrían ayudar en el diseño de algún procedimiento que posibilite la inscripción en el registro a distancia. Las herramientas tecnológicas existen (correo postal, internet, WhatsApp, etc.) El registro a distancia con uso de tecnologías puede además atender al reto del volumen de potenciales demandas de registro. Y, además, el cronograma de registro para electores desde el exterior no tiene porque ser el mismo que del registro en el país.

4.2. Voto de los que se han ido

Para el voto de los emigrantes se presentan retos similares a los mencionados para el registro. ¿Cómo votará la diáspora? ¿Presencial o a distancia? Si es presencial, ¿en sedes diplomáticas y/o habilitación espacios adicionales?, ¿manual o automatizado? Si es a distancia, ¿cómo?, ¿correo, internet, WhatsApp, etc.? Debe también definirse con claridad el cronograma para la elección desde el exterior. En algunos países el voto desde el exterior comienza días antes de la jornada electoral en el país. Habría también que resolver sobre el procedimiento para la trasmisión de los resultados. ¿Internet, líneas dedicadas, valija diplomática?

Es un tema en el cual sin duda entran en tensión la necesidad de preservar la integridad electoral y la facilidad para garantizar el efectivo ejercicio del derecho al sufragio. Todo lo anterior guiados por la aspiración de generar confianza tanto para los electores que permanecen en el país como para los que se han ido.

5. Recuperar la confianza en el sufragio

Independientemente de la valoración que se tenga sobre la calidad de las elecciones realizadas desde 2015, el desconocimiento de varios de esos procesos por parte de significativos sectores nacionales, y también internacionales, ha sido factor determinante en el deterioro de la situación en el país. Es forzoso destacar el innegable papel de la elección presidencial del 20 de mayo de 2018 en este proceso de deterioro, pero todas las elecciones recientes han aportado lo suyo. Organizaciones de observación electoral nacionales siguieron todos esos eventos, detectando irregularidades antes, durante y después de las distintas jornadas. De cada observación varias de ellas elaboraron sus respectivos informes públicos señalando sus principales hallazgos. Particularmente, sobre la elección del 20 de mayo de 2018, dada su importancia y la gravedad y cantidad de irregularidades detectadas, el OEV, Provea y Acceso a la Justicia, presentaron ante la Sala Electoral del TSJ una demanda solicitando su nulidad plena. Dado el comportamiento del TSJ en el pasado reciente, para nada sorprendió que el recurso fuese desestimado.

Llegar a acuerdos entre los principales actores políticos y sociales para que se celebren unas elecciones requiere que los aspectos aquí señalados sean atendidos con diligencia y prontitud. Además, todo los que sea hecho en este terreno deberá hacerse del conocimiento más ampliamente posible de la ciudadanía. De ello dependerá que las elecciones deseadas puedan ser unas buenas elecciones, que contribuyan efectivamente a la superación de la crisis o, de lo contrario, unas eventuales elecciones podrían terminar siendo unas malas elecciones, que deterioren aún más la grave situación que vive Venezuela.

Caracas, febrero 2020

[1] Originalmente escrito para el Proyecto de Articulación Ciudadana coordinado por la UCAB

La necesidad de realizar elecciones se impone entre los venezolanos como una vía necesaria, aunque no suficiente, para salir de la prolongada crisis política que sufre el país. Se trata de llevar a cabo unos comicios transparentes y confiables para lo cual resulta imprescindible designar un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que reemplace al que durante varios procesos electorales, en particular los que tuvieron lugar después del nombramiento de la Asamblea Nacional (año 2015), actuó de manera parcializada y favorable a los intereses del Gobierno, generando resultados que fueron cuestionados severamente tanto en el ámbito nacional como internacional.

Dentro de este marco adquiere una enorme trascendencia el nombramiento de nuevas autoridades electorales, como resultado de un acuerdo político que permita la conformación de un árbitro imparcial que recupere la significación del voto como herramienta de la democracia y recupere la confianza entre los votantes, muy venida a menos en los últimos tiempos debido, como se mencionó antes, a las irregularidades que caracterizaron las últimas votaciones.

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) ve con preocupación los conflictos partidistas (fraccionamiento de los grupos políticos) e institucionales (la existencia de dos directivas en la Asamblea Nacional) que están dificultando, retardando y obstaculizando la renovación del CNE, según se ha podido observar claramente, por ejemplo, en el proceso de designación del Comité de Postulaciones Electorales.

El OEV observa el riesgo de que se repita la historia y, sin mediar ningún acuerdo político, sea en definitiva el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), cuyo respaldo a los intereses al Gobierno ha sido evidente, el organismo que finalmente escoja los rectores y volvamos a tener un árbitro percibido como parcializado que, lejos de contribuir a resolver los problemas de la sociedad venezolana, los agrave. Los procedimientos importan. La Constitución y la Ley Orgánica del Poder Electoral señalan con claridad la ruta a seguir para estos nombramientos. Alejarse de ella dará pie, sin duda, a desconfianzas y cuestionamientos de un eventual nuevo CNE.

No olvidemos, en este sentido, las irregulares elecciones recientes, incluidas las presidenciales llevadas a cabo en mayo del año 2018. Recordemos su papel como agravante de la actual crisis política de la sociedad venezolana.

Caracas, 13 de febrero de 2020