Junto con los comicios presidenciales, el mismo domingo 20 de mayo, tuvo lugar la elección de las Asambleas Legislativas correspondientes a cada uno de los estados del país. Un evento de mucha significación, referido a uno de los poderes institucionales que hace parte de la estructura política de un país como Venezuela, cuyo Estado es definido por la Constitución (artículo 4) como federal descentralizado y en el que (artículo 136) se indica que “El Poder Público se distribuye entre el Poder Municipal, el Poder Estadal y el Poder Nacional.”

Pero como cabía esperar, toda la atención pública se concentró en la elección del Presidente y, por ende, las de las Asambleas Legislativas paso casi totalmente desapercibida.

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) considera relevante y oportuno llamar la atención al respecto e, igualmente, señalar que, guardando las separaciones lógicas entre eventos de distinta naturaleza – entre otras cosas por las cantidad de cargos que suponen-, fue un proceso marcado por las mismas irregularidades para la elección presidencial, – a las que se suma la prohibición de la participación política, al limitar la inscripción de candidatos sólo a las organizaciones que postularon candidatos a presidente – , irregularidades que como ha reiterado el OEV, arrancaron desde el momento mismo en que fue anunciado y que culminaron con los resultados arrojados el día de las votaciones.

Dado lo anterior, el OEV considera que tampoco puede decirse que el proceso haya tenido lugar según lo mandan los cánones de la democracia, es decir, de manera transparente, equitativa y confiable. Y considera, por otro lado, que en este caso también se abonó a favor del escepticismo de los venezolanos respecto al voto y del agravamiento de la crisis política nacional.

OEV, 31 de mayo de 2018

El pasado domingo pasó lo que tenía que pasar. Lo ocurrido no fue sino la consecuencia de un proceso ilegal y apresurado, convocado a destiempo, diseñado con un evidente sesgo a favor de la candidatura del Presidente Maduro, todo lo cual fue ampliamente registrado en sus diversos aspectos por el Observatorio Electoral Venezolano (OEV), así como por otras organizaciones. Fue el colofón de un proceso que se expresó en nuevas transgresiones a las normas vigentes, emblematizadas ese día por el intento de violar la libertad de los electores mediante acciones llevadas a cabo abierta e impunemente por el oficialismo mediante el uso del carnet de la Patria, lo que, dicho sea de pasada, constituye la magnificación casi infinita del delito – compra de votos con recursos públicos- que, sin mayores pruebas, se tradujo en su momento en la “des proclamación” de los tres diputados de Amazonas y de la circunscripción indígena sur, electos para la Asamblea Nacional el año 2015.

Por otra parte, en la tarde del mismo domingo, en actos separados e invocando cada uno sus razones, los candidatos Henry Falcón Javier Bertucci comunicaron al país que no reconocerían los resultados que un poco más tarde anunciaría el Consejo Nacional Electoral (CNE), a la vez que proponían la realización de una nueva consulta hacia finales de año. Posteriormente, cabe advertirlo, Bertucci reconoció el triunfo del candidato, pero dejando en pie sus reparos respecto a la manera como tuvo lugar la elección.

En una alocución extremadamente breve, el CNE anunció, en efecto, el triunfo del candidato Nicolás Maduro, al tiempo que indicaba que la participación no alcanzaba el 50 por ciento, y sin que durante su comunicación hubiese alguna alusión a la posición asumida por los mencionados candidatos y dejase ver que su grave acusación pudiera tener alguna consecuencia sobre los resultados dados a conocer.

Dentro de este marco, luego de la intervención de la Presidenta Tibisay Lucena, el Recto Luis Emilio Rondón, Rector del CNE, declaró  “… su no aceptación a estos resultados…”, destacando “…el incumplimiento a la normativa electoral, así como a los acuerdos suscritos por los propios candidatos…”,  al tiempo que ponía a la orden de los candidatos su oficina “para atender las denuncias y esclarecer” los reparos que se pudiesen tener respecto a estos comicios. Tampoco en este caso hubo declaración alguna por parte de las autoridades electorales, lo que no deja de sorprender.
En virtud de lo anteriormente expresado el OEV estima que lo ocurrido en el evento electoral del domingo 20 de mayo, dejó en los venezolanos la convicción generalizada de encontrarse ante unos comicios que no cumplieron los requisitos mínimos necesarios para ser calificados de imparciales, equitativos, transparentes y, por ende, confiables. Fue, por tanto, un evento que dejó dudas en las cifras emitidas y que puso de manifiesto las actuales inconsistencias de nuestro arbitraje electoral, derivadas fundamentalmente de su actuación parcializada. Dudas que comenzaron a generarse  desde el momento mismo en que la Asamblea Nacional Constituyente llamo a la realización de los comicios.  Tenemos, pues, al Presidente Maduro re elegido en medio de incidentes, que cuestionan severamente la legitimidad de su nombramiento.

Después de realizados las pasadas elecciones. el país sigue, entonces, enganchado en su crisis, aun cuando ésta cobró otras dimensiones y características que obligan a los diversos actores políticos a repensar su responsabilidad en la elaboración de los consensos necesarios para hacerle frente  a los graves desacomodos económicos y sociales que confronta Venezuela.

OEV, 22 de mayo de 2108

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Hace pocos días, durante un mitin efectuado en el estado Anzoátegui, el Presidente Nicolás Maduro declaró que “Todo el que tenga carnet de la patria tiene que votar, eso es dando y dando. Estoy pensando en darle un premio al pueblo de Venezuela que salga a votar ese día, con el carnet de la patria”. Y añadió: “Por la democracia, por la libertad, dando y dando: recibo mi derecho social al trabajo, al estudio, a la pensión, pero yo le doy a la patria mi voto”.

Sin el menor pudor político, el Presidente Maduro ha repetido lo mismo, palabras más palabras menos, en otros lugares y momentos. Se trata de una estrategia electoral explícita, ideada con el propósito de presionar al elector a través de medidas políticas clientelares, que vinculan la obtención de ciertos beneficios – principalmente los CLAPS y diversos bonos económicos –, a la condición de respaldar con el voto la opción oficialista. Tal estrategia toma forma, de manera muy relevante, instando a emplear el Carnet de la Patria – que no es legalmente requerido para votar –, con el fin de ejercer presión política sobre el elector, acción claramente incompatible con la libertad, la igualdad, la transparencia y confiabilidad que deben caracterizar a los procesos electorales. Ante todo lo señalado resulta muy ruidoso el silencio del árbitro electoral con relación a esta estrategia.

El Observatorio Electoral Venezolano (OEV) considera que al decir lo que dijo, el Presidente empaña aún más un proceso electoral marcado desde sus inicios por numerosas irregularidades de distinta índole y contribuye a generar más dudas sobre los resultados del 20 de mayo, lo que, según ha sido señalado por diversos sectores e instituciones, dentro y fuera del país, no es una buena noticia de cara a la grave situación que experimenta Venezuela. Y, lo más grave de todo es que su Dando y Dando contraría el espíritu democrático y degrada al ciudadano,

OEV, MAYO 2018