Segunda quincena, enero de 2020

La continuidad del procedimiento, a través de las postulaciones de la sociedad civil, mantiene a la Asamblea Nacional como la institución que debe escoger el nuevo directorio en este año electoral

Mediante acuerdo político nacional puede ser resuelto el nuevo directorio | Foto Archivo

Del 27 al 31 de enero ha sido el lapso fijado por la Comisión Preliminar, integrada por 11 diputados designados unánimemente por la Asamblea Nacional, para que representantes de la sociedad civil se postulen para integrar el Comité de Postulaciones Electorales. ¿Su importancia? Que este es el órgano facultado por la ley para recibir las postulaciones para cargo de rectores, verificar que cumplan con los requisitos exigidos legalmente y elaborar y presentar ante la AN la lista de los elegibles para integran un nuevo CNE.

Esta acción traduce un tímido avance en la ruta hacia la recomposición necesaria de un Poder Electoral cuya directiva en vigor se ha mostrado abiertamente parcializada hacia el gobierno. Desde la conformación de la comisión parlamentaria preliminar, en noviembre de 2019, el Legislativo no daba nuevos pasos en este sentido.

Y no los daba, en parte, por el conflicto generado a raíz del ascenso de la figura del diputado Luis Parra, para una fracción el nuevo presidente de la Asamblea Nacional para este periodo legislativo. Los diputados de la Comisión Preliminar  integrantes de la mayoría de diputados de la Unidad, que encabeza Juan Guaidó, fueron quienes llamaron a dar el paso siguiente en la ruta hacia un nuevo CNE, en el entendido claro de la Unidad de que del seno del Parlamento debe surgir este relevo.

Parra, sin embargo, también ha augurado que el Parlamento no entregará sus competencias a la hora de designar nuevos rectores electorales. Una afirmación que, de entrada, implica por lo menos que ambas directivas que se adjudican la presidencia de la AN coinciden en que no sea el Tribunal Supremo de Justicia la institución que ponga rostros al nuevo Poder Electoral.

Sin ahondar en este aspecto, el pasado 23 de enero Nicolás Maduro anunció que busca un acuerdo con la oposición venezolana para renovar el Consejo Nacional Electoral. “Yo quiero ir a una elecciones donde participe toda la oposición”, afirmó el también presidente del partido de gobierno, que desde el año pasado aceita la maquinaria para unas eventuales parlamentarias.

En este contexto, el Tribunal Supremo es un actor que no ha jugado, por lo menos terminado el primer mes del año electoral. Para calmar la expectación, el TSJ ha confirmado por Twitter que conoce de un amparo relativo al acto parlamentario de instalación de la junta directiva de la AN realizado el 5 de enero. Están en fase de análisis, dicen, para decidir.

Contar con árbitro electoral imparcial debe ser uno de los puntos de partida de cualquier buena elección. Venezuela está requiriendo que, mediante un acuerdo político, todos los actores nacionales converjan en un directorio del CNE capaz de encarar con probidad los venideros procesos electorales. Esto ayudaría a aliviar la tensión política y a encausar los problemas por caminos de institucionalidad.


UCV abre el debate electoral

El Consejo Universitario de la Universidad Central de Venezuela acordó el pasado 22 de enero declarar abierto el debate para propiciar un “ambiente electoral”, que facilite la presentación, análisis, discusión de propuestas y logro de consensos que permitan realizar las elecciones universitarias, vencidas desde hace casi una década.

La apertura se da faltando un mes para el vencimiento del lapso dado por el Tribunal Supremo de Justicia para que la UCV realice unas elecciones de autoridades con un procedimiento, un registro electoral y unas condiciones distintas a las establecidas en la Constitución, las leyes y la reglamentación electoral interna de la propia universidad.

La UCV convoca a participar en la construcción del “ambiente electoral”, indica el comunicado, divulgado durante la misma quincena en la cual el vicerrector administrativo, Bernardo Méndez, presentó su renuncia al cargo luego de aducir presuntas irregularidades en la gestión rectoral.

El fallo del TSJ, inicialmente desconocido por asociaciones de profesores y federaciones de estudiantes, habla de “igualdad de condiciones” para elegir las autoridades universitarias. La entiende aplicada a la relación entre cada sector electoral constitutivo de la comunidad universitaria que, según la sentencia, son: a) profesores; b) estudiantes; c) egresados; d) personal administrativo; y e) personal obrero.

 Los votos de los sectores se sumarían o contarían -de forma simultánea- por cada sector electoral y se proclamaría candidato electo únicamente a quien haya resultado ganador en al menos tres de los cinco sectores electorales y haya obtenido, a la vez, la mayoría absoluta de votos (mitad más uno) sumados los votos de todos los sectores electorales.

93,7%

de los profesores de la UCV rechazan la sentencia de la Sala Constitucional del TSJ que establece un régimen electoral transitorio para elegir autoridades. Así lo arrojó una consulta hecha por la Asociación de Profesores el pasado 30 de enero. En la segunda y última pregunta, 96,2% de quienes participaron (891 docentes) se muestran de acuerdo con impulsar un proceso electoral para elegir a las autoridades ante las instancias de cogobierno, en el marco de la autonomía universitaria y lo establecido en la Constitución y en la ley.

PARA SABER MÁS | Lea una cronología informativa del Consejo Universitario de la UCV respecto a las acciones realizadas para las elecciones universitarias.


Plancha opositora arrasa en elección de FCU-ULA

Una mujer estará al frente de la fuerza estudiantil de la ULA | Foto Comunicación Continua

De acuerdo con el primer boletín oficial de la Comisión Electoral Central de la Universidad de los Andes (ULA), ofrecidos el jueves 30 de enero con 3.503 votos, la estudiante Ornella Gómez ganó la presidencia de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Los Andes.

Gómez triunfó con amplio margen en las facultades de Ingeniería y Medicina consiguiendo 1.320 votos. Por su parte, Carlos “Pancho” Ramírez consiguió liderar cinco facultades, con 2.884 votos, al contrario de Roger Pulido, afecto al gobierno nacional, quien consiguió 589 votos.

Esta elección universitaria se celebró después de cinco años. Se estimaba que 35.000 estudiantes ejercieran su derecho a votar en los tres estados andinos. En el primer boletín quedaban por contabilizar los votos de Medicina-Valera, Medicina-Táchira, Núcleo Trujillo y Ciencias Forestales y Ambientales. (Con información de El Pitazo)


Perú: se atomizó el Congreso

La configuración de fuerzas políticas en el Congreso de Perú se ha modificado tras las elecciones extraordinarias del domingo 26 de enero. Un despacho de El País indica que ahora el partido de centro-derecha Acción Popular es la primera minoría en el Legislativo, mientras que el fujimorista Fuerza Popular, que hasta septiembre era mayoría opositora, fue desplazado al sexto lugar por cantidad de votos.

La segunda formación más votada es un partido político ultraconservador y mesiánico, con base social urbana y rural en las clases media-baja y baja, llamado Frente Popular Agrícola del Perú (Frepap).

En el Perú, no obstante, más votos no es igual a más representación parlamentaria. La fórmula de repartición de diputaciones se basa en una cifra repartidora, un mecanismo que permite repartir las representaciones o escaños en forma proporcional a la votación obtenida cuando en una elección participan dos o más listas de candidatos. Consiste, según el árbitro electoral peruano, en dividir el total de votos logrados entre una constante o cifra repartidora y obtener la cantidad de vacantes proporcional a los votos obtenidos.

Así, el Frepap no tendrá el segundo mayor número de escaños, sino el partido Alianza por el Progreso, del empresario César Acuña, que actuó como aliado del fujimorismo y del Partido Aprista en el Congreso disuelto en septiembre.

Medios indican que el nuevo Congreso iniciaría sus funciones con representantes de al menos ocho partidos políticos. La disolución del Legislativo fue el punto final de un trance que empezó en agosto de 2016, cuando la mayoría fujimorista y sus aliados declararon la guerra al Ejecutivo.

Más de 24,7 millones de electores estaban convocados y alrededor del 20% no acudió a las urnas. En Perú las multas por no votar oscilan entre los seis y los 26 dólares, el monto depende de si el ciudadano vive o no en un distrito calificado como pobre.

La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea resaltó que los organismos electorales realizaron su tarea con transparencia durante estas elecciones extraordinarias.

¿Por qué fueron “extraordinarias”?

Como refiere un trabajo de BBC Mundo, lo normal es que los peruanos elijan a sus 130 congresistas cada cinco años, al mismo tiempo que a un nuevo presidente. Pero el 26 de enero, mientras el actual mandatario, Martín Vizcarra, continúa en el cargo, los peruanos configuraron este nuevo parlamento.

En septiembre de 2019 Vizcarra disolvió el congreso formado en 2016. Los roces entre la presidencia y los parlamentarios tuvo que ver con el mecanismo de la “cuestión de confianza”, que el ejecutivo puede usar para proteger a algún gabinete de ministros o para impulsar algún proyecto político.

Si el Congreso le niega dos cuestiones de confianza a un gobierno, el presidente queda facultado para disolverlo. El Congreso recién disuelto le negó una cuestión de confianza a Pedro Pablo Kuczynski en 2017 y en 2019 lo volvió a hacer con Vizcarra: el mandatario planteó una cuestión de confianza para cambiar el proceso de elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, pero el Congreso procedió a elegir a un nuevo miembro del tribunal, postergando el debate de la cuestión de confianza. Vizcarra lo entendió como una “denegación fáctica” de la confianza.

El 85% de peruanos aprobó la disolución del Congreso, según encuestas. Ahora, la atomización de las nuevas bancadas las obligará a dialogar y alcanzar consensos mayores al Congreso anterior, pronostican analistas.

Está previsto que el nuevo Parlamento se instale en marzo y esté en funciones hasta julio de 2021.

El sistema de votación en el Perú es manual

EL DATO OEV
La reelección de congresistas quedó prohibida en Perú tras un referendo celebrado en 2018, recuerda BBC Mundo. Pero 16 de los congresistas del parlamento disuelto se postularon debido a que el Jurado Nacional de Elecciones resolvió que no buscaban una reelección propiamente dicha, sino completar su mandato iniciado en 2016.


Los políticos que se apuntan a las presidenciales en Bolivia

Ha generado polémica la candidatura de la también presidenta interina

Hasta el 3 de febrero tienen los candidatos para inscribirse a las elecciones presidenciales del próximo 3 de mayo en Bolivia, repetición de los anulados y fraudulentos comicios de octubre pasado, que le costaron el poder a Evo Morales.

El MAS, partido de Morales, postula a su ex ministro de Economía Luis Arce para la presidencia y a David Choquehuanca, ex titular de Exteriores, le acompaña en fórmula para la vicepresidencia.

El Gobierno interino de Bolivia ha asegurado que Arce tiene “cuentas pendientes” con la Justicia. Una fiscal lo ha incluido dentro de los investigados por un presunto fraude del Fondo Indígena.

El anuncio de la presidenta interina, Jeanine Áñez, de postularse como candidata desató una serie de reacciones sobre la legalidad y legitimidad de esta decisión, según medios.

El expresidente Carlos Mesa, competidor de Morales en octubre de 2019, es uno de los principales candidatos opositores. También Luis Fernando Camacho, el ultraconservador que lideró las principales protestas contra el antiguo mandatario boliviano desde Santa Cruz. Jorge “Tuto” Quiroga, también expresidente, completa las candidaturas opositoras. 

De acuerdo con El Deber, a la conclusión del plazo, son cuatro las alianzas que se registraron ante el Tribunal Supremo Electoral (TSE) con miras a participar en los comicios generales del 3 de mayo. Otros frentes irán de forma solitaria, sin la necesidad de conformar bloques.

El siguiente plazo clave en el calendario electoral boliviano, el que, como hemos apuntado, dura hasta el 3 de febrero, es la inscripción de candidatos, que arrojará más claridad sobre la conformación de algunos de los binomios presidente-vicepresidente.

PARA TOMAR EN CUENTA
A diferencia de sistemas electorales como el venezolano, en Bolivia existe la doble vuelta electoral; es decir, pueden varias las candidaturas, incluso dentro de los matices de la derecha y el centro, pero habría segunda vuelta si ningún candidato alcanza más del 50% de los votos; o un mínimo del 40%, con una diferencia del 10% frente a la segunda candidatura más votada. En ese muy probable escenario, los dos candidatos más votados buscarán crear alianzas para atraer votos de candidatos perdedores en la primera vuelta.


La ultraderecha pierde una elección clave en Italia

El ultraderechista líder de la Liga Matteo Salvini fracasó el domingo 26 de enero en su intento de ganar una elección regional clave y volver al poder en Italia, lo que constituye un duro golpe para el líder nacionalista y xenófobo.

Según los primeros resultados parciales, la candidata de la Liga perdió ante la izquierda en las elecciones regionales de Emilia Romaña (norte), con las que aspiraba a tumbar al gobierno y pedir elecciones anticipadas.

El presidente saliente de la región, Stefano Bonaccini, del Partido Democrático (izquierda), supera el 50% de los votos mientras la candidata de la Liga, Lucia Borgonzoni, obtendría un 43%.

El resultado en Emilia Romaña es crucial para la frágil coalición que gobierna Italia, formada por el PD y el Movimiento 5 Estrellas (M5E, antisistema), que temía que una victoria de la extrema derecha en ese bastión de la izquierda desatara la caída del gobierno.

La participación fue récord, con un 67,1%, casi el doble que en 2014. Se movilizaron sobre todo los votantes de las ciudades, entre ellas Bolonia y Reggio Emilia.

Salvini, que puntea las encuestas a nivel nacional con el 30% de la intención de voto, soñaba con volver al poder y conquistar con su línea ultraderechista esa próspera región del norte de la península, gobernada desde la caída del fascismo por la izquierda, orgullo de todo el país por su modelo económico y estilo de vida.

Para muchos editorialistas y politólogos estas elecciones regionales se habían convertido en un “referéndum” a favor o en contra de Salvini y a favor o en contra del gobierno de coalición en el poder. (Con información de DW y AFP)


Recomendación al cierre

El nombramiento de nuevas autoridades para el Consejo Nacional Electoral por parte del Tribunal Supremo de Justicia no está contemplado en la Constitución. Lo que debería ocurrir es que lo designara, y eso sí está claramente establecido como una función en la Constitución y en la legislación electoral venezolana, la Asamblea Nacional. Lo afirma el director del Observatorio Electoral Venezolano Luis E. Lander en entrevista con la periodista Vanessa Davies sostenida el 29 de enero para su programa ‘Por donde vamos’ de Unión Radio. ESCUCHE AQUÍ los 18 minutos de conversación.

“Llueva, truene o relampaguee, la Constituyente va”. La frase acuñada por el presidente Nicolás Maduro acerca de su propuesta para acudir a un proceso electoral amañado y rechazado por la mayoría, es una muestra de una nueva transgresión a las pautas democráticas del sistema político venezolano. Desde el Observatorio Electoral Venezolano ofrecemos 10 razones por las que esta Asamblea Nacional Constituyente (ANC) representa un riesgo para la estabilidad democrática del país y violenta los principios de la Carta Magna.

1. El pueblo es quien decide
El paso previo al proceso constituyente de 1999, promovido por Hugo Chávez Frías, fue un referendo consultivo. Allí no sólo se interrogó al soberano si estaba de acuerdo con reformar el Estado (pregunta 1), también se le consultó si aceptaba las bases comiciales propuestas por el Ejecutivo (pregunta 2). El texto fundamental resultante fue más tarde sometido a votación en un referendo aprobatorio, lo que significó convocar tres elecciones universales, libres y secretas para tener una nueva Constitución en el que se conoce como el único antecedente al proceso.
Ciertamente, ambas figuras –constituyente y referendo– eran inéditas para entonces, no existían en la legislación venezolana. Fue a partir de ese momento que se incluyeron en el título IX de la Carta Magna tres vías para la modificación constitucional: Enmienda, Reforma y Constituyente. La primera, plantea la adición o modificación de algunos artículos; la segunda, formaliza una revisión parcial; y la tercera, la más radical, estipula un nuevo ordenamiento jurídico y la redacción de un texto nuevo.
Si desde siempre el chavismo calificó la Constitución de 1999 como “la mejor del mundo”, cabe preguntarse: ¿por qué opta en 2017 por una Asamblea Nacional Constituyente para reemplazarla? Voceros del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela aseguran que la Constituyente “no pretende sustituir la Carta Magna de 1999, ni reformar el Estado”; entonces, ¿por qué preferir el camino más drástico sobre cualquier otro?
Tanto para la enmienda como para la reforma, los artículos fundamentales 341 y 343 establecen que debe someterse la propuesta a consulta popular, sin interpretación posible. Sin embargo, no queda igualmente explícito en el caso de una ANC (artículos 347 y 348) y, dieciocho años más tarde, el heredero oficialista se aprovecha de este sobrentendido para tratar de imponer una nueva Carta Magna sin la aprobación de la mayoría.
Respaldado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que el 31 de mayo interpretó en su fallo N° 378 que “no es necesario, ni constitucionalmente obligante” hacer un referendo consultivo previamente, el Ejecutivo ha decidido hacer caso omiso al dictado del artículo 5: “La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo”. Con todo y la promesa del mandatario de proponer que se haga un referendo consultivo para aprobar el texto definitivo, aún nada puede darse por sentado.

2. Confunde “iniciativa” con “convocatoria”
Queda claro en los artículos que legislan el proceso para una Asamblea Nacional Constituyente (347-349) que el Presidente de la República –al igual que el Parlamento, Concejos Municipales y el 15% de los inscritos en el Registro Electoral– tiene la “iniciativa” de comenzar el proceso. Pero sólo el pueblo venezolano “es el depositario del poder constituyente originario”, capacitado para hacer la convocatoria formal a las elecciones.
No son suficientes las 600.000 personas que supuestamente debatieron sobre la Constituyente en 20 días: 3.500 reunidos en Miraflores, 236 concejos comunales y 22 concejos legislativos; según la información presentada por Elías Jaua, presidente de la Comisión Presidencial Constituyente (CPC). Básicamente, el chavismo pretende legitimar la idea de Maduro con el respaldo de apenas 3,08% del padrón electoral, 19.465.638 electores al último corte en septiembre de 2016, una usurpación de facto de las funciones del soberano.

3. Da la espalda al soberano
La popularidad del Jefe de Estado pende de un hilo, junto a su propuesta, según tres sondeos de opinión publicados en mayo de 2017 y, pese a ello, el oficialismo insiste públicamente en que sólo la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y Fedecámaras se oponen a la ANC. Esto no parece ser cierto.
Un estudio de More Consulting reveló a principios de mes que el 68,8% de los venezolanos rechaza la Constituyente y el 84,3% considera que para convocarla habría primero que consultar a la ciudadanía vía referendo, tal como ocurrió en 1999. Sólo 10% cree que –en los términos planteados por el mandatario– sería una solución para los problemas del país, lo que significa que esa opción no recibe apoyo mayoritario ni en el segmento de quienes se autodefinen como chavistas, 19% de los ciudadanos. En esta encuesta sorprendió especialmente que el 72,9% de los venezolanos calificara al gobierno de Maduro como una dictadura y apenas 24% lo considera democrático.
Dos semanas después un sondeo de Datincorp confirmó esta tendencia: 74% de los venezolanos no está de acuerdo con la convocatoria a la Constituyente. Adicionalmente, un 53% de los ciudadanos apoyan la convocatoria a unas elecciones generales como desenlace político para superar la crisis, mientras un 79% dijo estar dispuesto a acudir a elecciones de gobernadores en 2017.
El 27 de mayo se difundió la más reciente medición de Hercon Consultores. En ella se indica que el 79,9% de los venezolanos no tienen intención de participación en la escogencia de los miembros a la ANC, esto implica que ocho de cada 10 ciudadanos optaría por no votar en esas elecciones. Reseñó también que el 75,5% cree que el Presidente utilizará la Constituyente como mecanismo legal para instaurar el modelo de gobierno cubano en Venezuela; 78,1% de los encuestados prefieren que Maduro deje el poder (renuncie) cuanto antes este año; y 73,3% considera que el Consejo Nacional Electoral está parcializado.
Parece existir consenso entre independientes, opositores y chavistas en la necesidad de realizar un referendo consultivo previo y que la forma de elección de los constituyentes no puede ser sectorizada.

4. Aprobada vía “exprés” por el CNE
A diferencia del referendo revocatorio solicitado por la oposición venezolana en 2016 –suspendido de forma inconstitucional por tribunales regionales– y la legalización de los partidos políticos, la autoridad electoral ha actuado con sorprendente velocidad. Todo esto ocurre justo cuando las elecciones regionales acumulan una demora de cinco meses y 15 días, pendientes desde diciembre de 2016 de acuerdo al calendario constitucional.
El árbitro estableció que organizar el revocatorio requeriría más de 300 días mientras que ejecutar la propuesta de Maduro demoraría solo 60 días, una diferencia abismal tratándose de una elección bastante más compleja que un referendo. La imparcialidad del Poder Electoral queda así seriamente comprometida. El Consejo Nacional Electoral demoró casi dos meses en aceptar la solicitud de la alianza opositora MUD para el revocatorio y dilató el proceso otros siete meses en gestiones adicionales, pero respondió positivamente sobre la Constituyente el mismo día que el mandatario entregó las Bases Comiciales, el 23 de mayo. En menos de cuatro horas el CNE adelantó a ciegas la fecha de la elección para finales de julio.

La discusión en el directorio sobre las Bases Comiciales no se había dado por concluida cuando la presidenta del organismo, Tibisay Lucena, ofreció una rueda de prensa invitando a los candidatos a participar en la inscripción de postulaciones del 31 de mayo al 1° de junio, que luego se extendió hasta el 2 de junio. La máxima autoridad aseguró que se había tratado de una decisión “unánime” entre los cinco rectores principales pero, de inmediato, el rector Luis Emilio Rondón desmintió esta afirmación y reveló que el órgano se saltó los requisitos mínimos para aprobar un proceso de tal magnitud: por vía de los hechos anunció fases del proceso sin tener definido un cronograma. “No salgo de mi asombro de que hablemos de las actividades propias del proceso antes de los aspectos medulares de las bases comiciales. Eso no tiene sentido. Eso es ponerse los zapatos y luego las medias”, señaló en una transmisión vía Periscope. Con impecable diligencia, transcurridos dos días posteriores a la recepción del Decreto Presidencial 2.830, el Poder Electoral decidió aumentar el número constituyentes de 540 a 545 y discutir si divide la elección en dos jornadas, una posibilidad que –casualmente– insinuó en una alocución del 24 de mayo Jorge Rodríguez, alcalde psuvista y expresidente del CNE.

5. Descarta regionales y municipales
No parece viable elegir a gobernadores y miembros a los consejos legislativos después de la redacción de una nueva Constitución, pues allí podría plantearse la eliminación de las figuras regionales y municipales, meta que el oficialismo persigue desde hace más de una década. En cambio, bajo la lógica del CNE esto es posible: convocó estas elecciones para el 10 de diciembre de 2017, considerando además que a finales de 2017 las elecciones de alcaldes entrarán formalmente en la lista de demoras. Estos anuncios se han calificado en la opinión pública como “trampa caza-bobos” y “oferta engañosa”. Si el plazo de funcionamiento de la ANC escogida en julio fuese el mismo que en 1999, sus deliberaciones podrían alcanzar el mes de enero de 2018, pues en aquel momento se estipularon seis meses. Ahora, con 414 constituyentistas más que hace 17 años, se presume que el lapso se extienda mucho más, especialmente si el gobierno es el beneficiario al ganar tiempo y dilatar los comicios pendientes. Esos debates serían interminables. ¿Establecerá el CNE los lapsos para la constituyente o permitirá que, una vez instalada, sean sus 545 miembros los que decidan sobre esta materia? Veremos.

6. Sectorización ilegal del voto
A pesar de que la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz; dos magistrados del Poder Judicial, Danilo Mojica y Marisela Godoy; la Asamblea Nacional de mayoría opositora; y la ex defensora del pueblo, Gabriela Ramírez, han advertido que la postulación sectorial viola el derecho al voto, el CNE no se abstiene de organizar el proceso.
El número de constituyentes estará distribuido en 364 territoriales, 8 indígenas y 173 sectoriales: 24 estudiantes, 8 campesinos y pescadores, 5 empresarios, 5 personas con discapacidad, 28 pensionados, 79 trabajadores y 24 consejos comunales; ya incluidos los cinco candidatos sectoriales añadidos por el CNE. Básicamente, el 31,7% de los constituyentes serán electos a través de un modelo desconocido en la legislación venezolana.
De acuerdo a lo expuesto en el decreto, este número se obtendría por un cociente entre el registro Electoral de cada sector –todos desconocidos– y el factor obtenido para calcular los constituyentes territoriales: un miembro cada 83.000 electores. Al multiplicar esa cifra por el número de candidatos sectoriales (173), equivalente a 14.359.000 millones de electores, el resultado evidencia una diferencia de hasta cinco millones por debajo del Registro Electoral al cierre de septiembre 2016.
Del primero al sexto sector, los candidatos serán elegidos según listas nacionales por el principio de representación mayoritario (quien obtenga mayor número de votos se lo lleva todo). En cambio, los candidatos de los 46.858 consejos comunales y 1.773 comunas –un alto porcentaje con voceros vencidos tras la suspensión de sus elecciones– se escogerán regionalmente con postulaciones en todas las entidades. El mecanismo para elegir a los representantes indígenas aún no ha sido establecido por el CNE.
Generó desconfianza el que se conociera con tanta antelación el número de candidatos sectoriales, pues previamente el Poder Electoral debía solicitar la data a varias instituciones oficiales y gremiales. La elección termina estando “a la medida” en áreas controladas por el partido de gobierno.

7. Sub-registros inauditables
La propuesta se basa en una estrategia de discriminación política. Sin lugar a dudas, el mecanismo sectorial excluye a los venezolanos que no forman parte de ninguno de los sectores. Imaginemos por un instante a un profesor independiente que no es indígena, estudiante o persona con discapacidad, que nunca se inscribió en el Seguro Social, no forma parte de algún consejo comunal, no tiene una empresa, no recibe una pensión del Estado, no pesca y mucho menos cultiva en el campo, ¿dónde se verá representado en la ANC? Como este, podemos encontrar muchos otros casos.
Un problema secundario se relaciona a las bases de datos que funcionarán como padrón electoral para cada sector. Por más que voceros oficialistas han adelantado cuáles serán algunas de las listas, se desconoce por completo cuántas personas integran cada sub-registro, cómo está organizado, entre otros detalles. Se desprende de todas las declaraciones del CNE que estas bases de datos no podrán ser auditadas por técnicos o especialistas, tal como lo establece la legislación para cada comicio.
Solo podrán votar por representantes de los trabajadores quienes estén inscritos en el Seguro Social, mientras que las personas con discapacidad solo tendrán derecho al sufragio en caso de pertenecer al Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad (Conapdis), una institución adscrita al Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de Gobierno. Para el sector estudiantil contarán los registros de universidades públicas, privadas y misiones educativas y el Ministerio de Comunas suministró los registros de comunas y consejos comunales.

8. Incluye votos más valiosos que otros
Bajo el diseño de municipalización, referido a los 364 candidatos territoriales, el gobierno garantiza una victoria de la mayoría de constituyentes con apenas el 20% de los votos, una estrategia para emparejar una elección que de antemano se sabe perdida. Violentando el principio de “un elector, un voto del mismo peso”, las Bases Comiciales permiten que un voto en las zonas más despobladas –algunas todavía bastiones fuertes del PSUV– sea mucho más valioso que el sufragio en municipios más poblados. Ese desequilibrio se denomina “malaproporcionamiento”.
Se estableció que a cada municipio del país le corresponda elegir un representante (nominal), mientras que a los municipios capitales le asignaron dos (lista). Al establecer un número fijo de constituyentes por municipio se minimiza el voto opositor y se magnifica el chavista.
Carabobo, por ejemplo, es la tercera entidad con mayor número de habitantes y obtendrá apenas 15 integrantes territoriales, mientras que Táchira –el noveno más poblado– elegirá a 30 miembros. Distrito Capital, el cuarto en el listado con mayor electorado, podrá seleccionar apenas siete.
Una guía valiosa de “¿cómo ganar perdiendo?” la ofrece Héctor Briceño en un artículo publicado en Prodavinci, en el cual proyecta los resultados de las parlamentarias de 2015 utilizando datos del Sistema de Información Electoral del Observatorio Electoral Venezolano. En el escrito recuerda que hace dos años el gobierno mantuvo el apoyo en las zonas rurales y pequeñas, imponiéndose en 164 municipios del país, mientras que la oposición ganó en 171 barriendo con 112 diputados frente a 55 curules.
En un escenario similar, el cálculo arroja que la oposición podría alcanzar 264 de los 364 constituyentistas territoriales, “quedando a tan solo 9 de la mayoría simple (273)”, y el chavismo podría hacerse con 100 que, sumados a los sectoriales, podrían obsequiarle una mayoría con la que no cuenta.
En vista del desacato que el TSJ ha impuesto al Parlamento opositor, se vislumbra que no solicitarán la validación de proyecciones poblacionales actualizadas, como lo obliga la normativa electoral, y mucho menos le solicitarán un crédito adicional para financiar las elecciones.

9. Descarta la validación biométrica
Cada postulado a la Asamblea Nacional Constituyente deberá recolectar de forma manual el 3% de firmas de electores inscritos en el Registro Electoral (RE) en su municipio, ya sea por iniciativa propia o por grupo de electores para el ámbito territorial o sectorial. Posteriormente, deberán consignar los recaudos en las sede de las juntas electorales regionales entre el 6 y el 10 de junio. Según declaraciones de Lucena la revisión de estas rúbricas solo demorará cinco días, desde el 11 al 15 de junio y con una celeridad que nunca fue posible durante el referendo revocatorio. Si la rectora Socorro Hernández confirmó que el árbitro no usará el sistema biométrico de máquinas captahuellas en esta fase del proceso, el OEV se pregunta: ¿cómo garantizará el CNE autenticar la identidad de tantos firmantes en tan poco tiempo? ¿Digitalizarán las planillas? ¿Se hará la revisión de dactiloscopistas para comprobar que no hay firmas duplicadas o fraudulentas? La rectora Tania D’Amelio ha dicho por su parte que los “reparos” para estas firmas se harán entre el 17 y 18 de junio. Entretanto, muchas otras interrogantes quedaron en el aire: ¿Se establecerá adicionalmente un lapso de impugnaciones? ¿Cómo será? ¿Qué criterios aplicará la Junta Nacional Electoral para admitir o rechazar las candidaturas? ¿Cuánto costará la elección de los 545 constituyentes?

10. El “Estado comunal” a la fuerza
Con esta propuesta Maduro se convirtió en el tipo de jugador que cuando pierde patea la mesa. Excediendo todos los límitesimpuso una maniobra para mantenerse en el poder como respuesta a una realidad concreta: más de dos meses de intensas protestas contra el gobierno bajo una profunda crisis política e institucional. El chavismo busca ganar tiempo, dilatar la realización de comicios pendientes y reformar el Estado a su conveniencia, incluyendo conceptos socialistas rechazados en 2007, sin resolver los verdaderos problemas de los venezolanos.

Primera quincena, enero de 2020

América Latina acudirá hasta a tres citas improvisadas en Perú, Bolivia y Chile, todas producto de conflictos por el poder. Allende nuestras fronteras, las dos naciones que ahora polarizan el globo, Estados Unidos e Irán, también esperan comicios

Empieza el 2020 y uno de los elementos que lo definirá es que será un año electoral en Venezuela. En diciembre debe finalizar la actual legislatura de cinco años y el próximo 5 de enero de 2021 debería instalarse una nueva en el Palacio Legislativo.

La toma militar del Parlamento del pasado 5 de enero, y la elección de una junta directiva en condiciones no del todo claras, sin atender todas las disposiciones del reglamento interno, avizoran otro año conflictivo para la casa de las leyes.

En todo caso, mientras la oposición política se divide en fieles y detractores a la causa de Juan Guaidó, las fuerzas gubernamentales se vienen organizando para los comicios desde sus ámbitos locales, incluso desde el año pasado.

Aún no hay claridad sobre la fecha: la Asamblea Nacional Constituyente, que se ha tomado, contrariando disposiciones constitucionales y legales, la atribución de convocar los más recientes comicios, recién ha ratificado que deben celebrarse “en el transcurso de este 2020”, sin mayores especificaciones. Por lo general el Poder Electoral ha fijado estas citas para el mes de diciembre, aunque ocurrió ya el quiebre de esa tradición con las cuestionadas presidenciales de 2018 que fueron adelantadas más de medio año.

Las condiciones para unas buenas elecciones pasan imperiosamente por la escogencia de un directorio imparcial del Consejo Nacional Electoral, competencia esta que es exclusiva de la Asamblea Nacional.

Por otra parte, en el escenario internacional se vivirán también otros eventos electorales este 2020, algunos de importancia estratégica o geopolítica para Venezuela y otros de relevancia mundial.

Perú. Este mismo mes, el domingo 26 de enero, habrá elecciones legislativas extraordinarias, como consecuencia de la disolución del Congreso aprobada por el presidente Martín Vizcarra. Los 130 legisladores que elijan los más de 24 millones de electores completarán hasta 2021 el actual periodo en vigor de cinco años.

Esta nación utiliza desde 1963 el método de la cifra repartidora. ¿Qué significa esto? Como indica el propio organismo electoral del Perú, la ONPE, este mecanismo permite repartir las representaciones o escaños en forma proporcional a la votación obtenida cuando en una elección participan dos o más listas de candidatos. Consiste, según el árbitro electoral, en dividir el total de votos logrados entre una constante o cifra repartidora y obtener la cantidad de vacantes proporcional a los votos obtenidos. Este video lo ejemplifica.

Bolivia. Unas segundas elecciones sobrevenidas en la región serán las del domingo 3 de mayo, cuando esa nación repetirá los invalidados comicios presidenciales y legislativos del 20 de octubre pasado en los que, quedó demostrado por las misiones de observación, el expresidente Evo Morales obtenía una victoria de manera fraudulenta.

El oficialista partido Movimiento al Socialismo no puede volver a postular a Morales, pero el relevo se debatirá este mismo mes de enero entre tres exministros, una senadora y un líder cocalero. Un desafío será el de mantener la invulnerabilidad del conteo rápido y del sistema.

Chile. La nación sureña aporta las terceras elecciones imprevistas para la región. Se trata del Plebiscito Nacional 2020; un referéndum convocado para el domingo 26 de abril en el cual se consultará si los ciudadanos quieren o no una nueva Constitución, así como el derecho a definir el órgano que -si se aprueba lo primero- tendría la responsabilidad de redactarla.

Son más los partidos adheridos a la causa del “apruebo” en comparación con los del “rechazo”, ante las dos preguntas que formularán en papeletas separadas, que serán escrutadas con conteo manual. Como se recordará, consultar a la sociedad fue el fruto del acuerdo al que llegaron gobierno y oposición luego de un lapso de intensas protestas, que todavía no cesa.

República Dominicana. El domingo 17 de mayo elegirán en ese país presidente, vicepresidente, diputados y senadores, así como alcaldes, vicealcaldes y regidores (concejales).

Como informamos en el Boletín OEV 28, este proceso viene antecedido por el fraude que cantó el candidato Leonel Fernández durante las primarias del partido de gobierno. El sustituto del actual gobernante, Danilo Medina, se podría conocer en una segunda vuelta si en la primera ninguno de los aspirantes se alza con el 50% de los votos.

Trump busca la reelección en noviembre en EE UU. (Archivo | AFP)

Más allá de América Latina, los dos países que estallaron un enfrentamiento bélico este mes de enero también tienen agenda electoral en 2020: Estados Unidos e Irán.

Estados Unidos. Elegirá presidente, la Cámara de Representantes y un tercio del Senado el martes 3 de noviembre. Con un juicio político en puertas, el presidente republicano Donald Trump quiere hacerse con la reelección.

Aunque las listas de lado y lado son largas, en unas próximas primarias los contendientes demócratas más fuertes parecen ser el ex vicepresidente Joe Biden; el alcalde de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg; el senador de Vermont Bernie Sanders, y la senadora de Massachusetts Elizabeth Warren.

Irán. Tiene en agenda elecciones legislativas el próximo viernes 21 de febrero, para renovar los 290 escaños de la Asamblea Consultiva Islámica. Según analistas, tal como están las cosas luego del asesinato del líder militar Qasem Soleimani, ejecutado por Estados Unidos, “cabe esperar que el resultado favorezca a los conservadores, permitiéndoles retomar la mayoría en el Majlis, o Parlamento, y debilitándose así el ala reformista y pragmática representada por el presidente Hasán Rohani”. Servirán, en todo caso, de termómetro a su mandato.

Las parlamentarias de Israel, en febrero; las presidenciales de Polonia, durante mayo; también las legislativas de Nueva Zelanda, con chance hasta noviembre, y en Egipto a celebrarse ese mismo mes, y al cierre del año las de Croacia, igualmente coparán la nutrida escena electoral de este 2020.


Las matemáticas detrás de la elección de la junta directiva del Parlamento

El marco:

-El Reglamento Interior y de Debates indica que al inicio de cada período anual de sesiones ordinarias, la Asamblea Nacional escogerá la Junta Directiva, la cual será elegida por los diputados y diputadas presentes. Resultará elegido o elegida para cada cargo, quien luego de haber sido postulado o postulada, obtenga mayoría de los votos de los diputados y diputadas presentes.

-La Asamblea Nacional está constituida por 167 legisladores: 112 de la oposición y 55 del oficialismo, de acuerdo con los resultados de las elecciones de diciembre de 2015.

El diputado de mayor edad juramentó a Parra. (Archivo | Reuters)

El relato pro-Parra:

-En la sesión del 5 de enero se encontraban en la sede del Poder Legislativo “un total de 151 de los 167 parlamentarios electos, superando ampliamente el quórum requerido”, según un trabajo de Telesur. “Se requerirían entonces sólo 76 votos (la mitad más uno de los presentes) para elegir la nueva directiva”.

-El diputado Parra ha dicho en varias oportunidades que Juan Guaidó no entró a la AN porque no tenía los votos. Dice encabezar un grupo de 30 diputados cansados del incumplimiento de las promesas de Guaidó.

-La fórmula para la directiva conformada por:
Presidente: Luis Parra (Primero Justicia/Yaracuy)
Primer vicepresidente: Franklyn Duarte (Copei/Táchira)
Segundo vicepresidente: José Noriega (Voluntad Popular/Sucre)
Secretario: Negal Morales. Subsecretario: Alexis Vivenes
habría obtenido “81 votos a favor”, según Telesur. No hay lista de asistencia para enseñar, que demuestre el quórum, porque “se la robaron”, ha asegurado Parra. Con un quórum dudoso, tampoco se agotó el procedimiento de elección uno a uno de los integrantes de la junta directiva, en un accidentado protocolo que ni siquiera contó con sistema de sonido. La comunidad internacional ha rechazado lo que consideran una “toma” del Parlamento.

“Dado que no se realizó ninguna votación nominal (el voto se realizó a mano alzada), no hay una manera directa de verificar el número de legisladores presentes o el número de votos obtenidos por Parra”, expone Francisco Rodríguez en un artículo reciente.

El Tribunal Supremo de Justicia ordenó notificar a los diputados Parra, Duarte y Noriega que remitan a la Sala Constitucional un informe sobre este acto parlamentario, que deberán soportar con copia certificada del acta y demás actuaciones vinculadas con la información requerida, como el quórum de la sesión del 5 de enero. Si estos documentos están extraviados, ¿qué entregarán? Y, más allá del informe, ¿qué busca el TSJ con esta investigación? Hasta el 14 de enero se mantenía la figura de “desacato” sobre la AN y el desconocimiento de sus decisiones.

La juramentación de Guaidó, fuera del Parlamento. (Archivo | AFP)

El relato pro-Guaidó:

-Al no poder entrar a la sede del Poder Legislativo un número significativo de diputados opositores, en la sede del diario El Nacional se celebró la sesión “por decisión de la mayoría de sus integrantes”, con base en los artículos 194 y 219 de la Constitución y 1, 6, 7, 9 y 10 del Reglamento Interior de de Debates, según la Gaceta Legislativa del 6 de enero.

-El diputado Guaidó ha dicho en varias oportunidades que ha ocurrido un “golpe más a nuestra Constitución” el 5 de enero. Dice encabezar un grupo de 100 diputados fieles a la bancada de la Unidad.

-La fórmula para la directiva conformada por:
Presidente: Juan Guaidó (Voluntad Popular/Vargas)
Primer vicepresidente: Juan Pablo Guanipa (Primero Justicia/Zulia)
Segundo vicepresidente: Carlos Berrizbeitia (Proyecto Venezuela/Carabobo)
Secretario: Ángel Palmeri. Subsecretario: José Luis Cartaya
habría obtenido “100 votos a favor”, “una votación unánime entre los parlamentarios presentes”, según la lista de votación uno a uno de los diputados disponible en el sitio web de la Asamblea Nacional. La comunidad internacional ha manifestado su respaldo a Guaidó como jefe del Parlamento.

En su artículo, Francisco Rodríguez estima que, si bien Guaidó habría ganado cómodamente una votación a la Presidencia de la Asamblea hecha de acuerdo a las reglas, también es cierto que “tiene el apoyo de sólo alrededor de la mitad de todos los legisladores principales actualmente incorporados al Parlamento, lo que hace que su coalición sea muy vulnerable”.

El partido Voluntad Popular, entre tanto, relevó a Guaidó de disciplina y militancia partidistas.

Finalmente, si se cotejan ambos relatos, sumarían de entrada 181 votos emitidos en ambos procesos, en un Parlamento de 167 legisladores.

PARA SABER MÁS | Recomendamos el artículo “¿Cuál es la verdadera relación de fuerzas en la Asamblea Nacional de Venezuela?”, de Francisco Rodríguez

El conflicto en la Asamblea Nacional traba solución a la crisis, opina el OEV

En el tiempo en que parecía que la Asamblea Nacional empezaba a tender vías de consenso para la reestructuración de un Consejo Nacional Electoral imparcial, los hechos del 5 de enero de 2020 traban el juego político dificultando una solución electoral expedita a la crisis en Venezuela.

En su más reciente comunicado, de fecha 9 de enero, el OEV considera que el oficialismo, recurriendo incluso a la violencia, trató de impedir la elección legítima de la nueva directiva del Poder Legislativo, obstruyendo la participación de los sectores opositores. Se trata de un hecho político muy grave, que repercute negativamente en el país.

La Asamblea Nacional es una institución fundamental de la democracia, pieza angular del Estado de Derecho y componente insustituible del equilibrio de poderes. De pasar a controlarla, el Ejecutivo controlaría todos los poderes públicos, sin el sano contrapeso democrático que disponen la Constitución y las leyes.

¿Cómo podría nombrarse un CNE realmente imparcial, reconocido por todos los actores nacionales, en las circunstancias planteadas a partir del 5 de enero? Urge, pues, rescatar la institucionalidad de la Asamblea Nacional, invita el OEV. Una superación del conflicto mediante el diálogo, el consenso y la negociación política, en el marco de la Constitución y las leyes, bajo el signo de la paz, por el bien de todos.

LEA AQUÍ el comunicado completo en la web del OEV


Elecciones, un clamor aplaudido en la fiesta de la Divina Pastora

Basabe, durante la homilía, frente a la imagen de la Divina Pastora (Prensa CEV)

En su homilía matutina con ocasión de la 164 peregrinación de la Divina Pastora a Barquisimeto, este 14 de enero de 2020, el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto, Víctor Hugo Basabe, refirió el tema electoral, siendo aplaudido por los devotos a las afueras del templo de Santa Rosa.

“Un pueblo que últimamente además se ve traicionado por mercaderes de la política en los que anhelante de un cambio, un 6 de diciembre de 2015 depositó su confianza pero que hoy vendidos por cuatro monedas han decidido servilmente ponerse a disposición de quienes son los principales causantes de toda esta tragedia que vive el pueblo venezolano y atentando contra la integridad del único poder público legítimamente constituido en Venezuela”, pronunció Basabe, también obispo de San Felipe, en alusión al grupo de diputados que cambió su postura.

Por su parte, en la misa vespertina desde el atrio de la Catedral de Barquisimeto, el obispo de San Carlos, Polito Rodríguez, repasó lo que la Conferencia Episcopal Venezolana ya había expresado el 12 de julio del año 2019 en una exhortación dirigida al pueblo y que recién el 10 de enero de 2020 fue retomado por los obispos y arzobispos de Venezuela en su más reciente Carta Fraterna:

“Ante la realidad de un gobierno ilegítimo y fallido, Venezuela clama a gritos un cambio de rumbo, una vuelta a la Constitución. Ese cambio exige la salida de quien ejerce el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo posible de un nuevo Presidente de la República. Para que sea realmente libre y responda a la voluntad del pueblo soberano, dicha elección postula algunas condiciones indispensables tales como: un nuevo Consejo Electoral imparcial, la actualización del Registro Electoral, el voto de los venezolanos en el exterior y una supervisión de organismos internacionales…”, se lee en el punto 5 de la carta, divulgada por la CEV el pasado 10 de enero, y releído el 14 de enero en Barquisimeto. Los devotos igualmente aplaudieron este fragmento de la homilía de Rodríguez.

Durante la presentación de su memoria y cuenta 2019 ante la ANC, Nicolás Maduro repudió y tachó de “intento de politización” las ideas expresadas por jerarcas de la Iglesia católica en la Divina Pastora.

Maduro confirmó que este año se celebrarán elecciones parlamentarias con fecha aún por concretar. Aseguró que ofrecerá garantías para que estas sean transparentes y que se someterán a un escrutinio internacional, para lo que invitó a la Unión Europea y a la ONU a hacer seguimiento de los comicios, reseñó El País.

“Puertas abiertas al acompañamiento internacional. ¡Welcome, welcome!”, dijo en su mensaje anual a la nación. “Lo que sí en este país no entrará (…) es Luis Almagro, bandido, basura (…), ni la OEA ni Almagro entran a Venezuela más nunca”, expresó el mandatario, citado por Panorama. “Quien quiera venir del mundo entero a conocer nuestras elecciones, bienvenidos”.


Taiwán: la presidenta triunfa frente al candidato pro chino

La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, obtuvo el 11 de enero un claro triunfo en las elecciones presidenciales, con una amplia ventaja sobre su principal rival, el candidato pro chino, Han Kuo-yu.

Tsai defiende el statu quo de la isla y mantiene una posición de mayor enfrentamiento con la China continental. Aseguró que el resultado muestra que los taiwaneses no aceptan las “amenazas” de China.

Logró algo insólito entre los dirigentes democráticos que aspiran a la reelección: venció con más rotundidad que hace cuatro años. Con el 100% escrutado y la mayor participación desde 2008 (un 75,2%), Tsai logró 8,17 millones de votos (57,1%), frente a los 5,5 (38,6%) de su competidor. Hace cuatro años había logrado 6,8 millones de votos. Su partido, el Demócrata Progresista (DPP), también mantiene la mayoría absoluta en el Parlamento unicameral de 113 escaños. (Con información de La Vanguardia y El País)


Recomendación al cierre

El gobierno de Nicolás Maduro intentó tomar el control del Parlamento de Venezuela, codiciando despojar a la oposición de su plataforma para negociar una salida a la crisis política del país. Un conflicto ya largo y perjudicial podría prolongarse. Lea “La toma del Parlamento profundiza la crisis venezolana”, un informe de Crisis Group para entender el contexto de esta situación.

En el tiempo en que parecía que la Asamblea Nacional empezaba a tender vías de consenso para la reestructuración de un Consejo Nacional Electoral imparcial, los hechos del 5 de enero de 2020 traban el juego político dificultando una solución electoral expedita a la crisis en Venezuela.

Difícil imaginar un peor comienzo del año en materia política. El Gobierno, recurriendo incluso a la violencia, trató de impedir la elección de la nueva directiva del Poder Legislativo, obstruyendo la participación de los sectores opositores. Se trata de un hecho político muy grave, que repercute negativamente en el país.

La junta directiva, nombrada a primeras horas de la tarde eludiendo las reglas, está integrada por diputados que fueron elegidos habiendo sido postulados por partidos opositores, cuyo cambio de postura oscurece aún más esa elección, pues sugiere posibles presiones, chantajes y otras malas prácticas.

La Asamblea Nacional es una institución fundamental de la democracia, pieza angular del Estado de Derecho y componente insustituible del equilibrio de poderes. De pasar a controlarla, el Ejecutivo pasaría a controlar todos los poderes públicos, sin el sano contrapeso democrático que disponen la Constitución y las leyes.

La acción del Gobierno ha sido duramente cuestionada en el ámbito internacional, provocando la protesta de países que habían sido más cautelosos en su posición. De la misma manera, han reaccionado diversos sectores nacionales.

Mientras tanto la crisis económica, la emergencia humanitaria y el fenómeno migratorio avanzan como denominadores comunes de la sociedad venezolana.

Lejos de atenuarla, la posición asumida por el Gobierno obstaculiza seriamente la resolución de la crisis. Es, sin duda, un golpe a la necesidad de un acuerdo político nacional que permita soluciones electorales, pacíficas, democráticas y constitucionales en este nuevo año 2020.

¿Cómo podría nombrarse un CNE realmente imparcial, reconocido por todos los actores nacionales, en las circunstancias planteadas a partir del 5 de enero? Urge, pues, rescatar la institucionalidad de la Asamblea Nacional. Una superación del conflicto mediante el diálogo, el consenso y la negociación política, en el marco de la Constitución y las leyes, bajo el signo de la paz, por el bien de todos.

Observatorio Electoral Venezolano
Caracas, 9 de enero de 2020