Nicolás Maduro, en una entrevista reciente, dejó entrever que este año podría no haber elecciones en Venezuela: “A estas alturas yo no sé si habrá elecciones este año porque tenemos esta prioridad [la pandemia], y hoy sería una irresponsabilidad de mi parte decir que tiene que haber elecciones a ‘trocha y mocha’. Está el Tribunal Supremo de Justicia, la Sala Constitucional, en el caso que se tuviera que deliberar con la Constitución en la mano y tomar decisiones”, dijo en un programa de radio a Alfredo Serrano Mancilla, el que fuera su asesor económico a principios de su Gobierno (La Pizarra, 18 de abril de 2020).

No es Venezuela el único país del mundo donde está en discusión un cronograma electoral. Como bien señalamos en nuestro más reciente boletín (Boletín OEV N° 39), en alrededor de 50 países está siendo suspendido o postergado el cronograma electoral que tenían ya acordado. Los tipos de elección involucrados son variados (nacionales, parlamentarias, regionales, municipales, referendos) pero, en todo caso, lo relevante es resaltar que, dada la crisis sanitaria generada por el nuevo coronavirus, discutir la alteración de fechas de una eventual próxima elección no es una situación exclusiva de Venezuela. No somos el ombligo del mundo y, en este ambiente de grandes incertidumbres, Venezuela está acompañada por la totalidad del planeta.

Igualmente cabe resaltar que esos debates y resoluciones sobre los cronogramas han sido abordados de maneras distintas en diversos países. En Uruguay, por ejemplo, la decisión final resultó luego de haberse logrado un consenso entre los partidos políticos con representación en el parlamento, el ejecutivo y la autoridad electoral. Un comportamiento que, desde una mirada democrática, parece ejemplar. También está el ejemplo de las primarias en un estado de los Estados Unidos donde hubo una decisión inicial del gobernador, suspendiéndolas por razones de seguridad sanitaria, y una posterior decisión de la corte estadal, ordenando su realización, con una votación de 4 jueces a favor y 2 en contra. En todo caso, fue una votación polarizada, siendo favorables a Trump los cuatro jueces que se expresaron por revocar la suspensión decretada por el gobernador. No parece haber existido allí esfuerzos por construir acuerdos inclusivos. La fuerza institucional de una mayoría se impuso.

El caso nuestro es un caso extremo. Aunque no es todavía una decisión definitiva, sino más bien un anuncio preliminar, el lenguaje usado en la declaración asoma ya un mal camino. Constitucional y legalmente no le corresponde al presidente decidir la fecha de ninguna elección y menos aún alterar un cronograma ya decidido. Se estaría, una vez más, usurpando funciones que son de la exclusiva competencia del Poder Electoral. En la entrevista citada, Maduro señala que cualquier debate y posterior resolución sobre el tema será hecha en el TSJ.

Debería ser el Poder Electoral, renovado por la Asamblea Nacional al finalizar el procedimiento iniciado a fines de 2019, quien, guiado por vocaciones democráticas, construya un consenso entre los principales actores políticos, un acuerdo nacional en esta materia, acordando qué elección o elecciones deberían realizarse en qué fecha, pasada la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19. La pandemia no debe pasarle por encima a la democracia.

Observatorio Electoral Venezolano
Caracas, 24 de abril 2020

Los días anteriores a la fecha fijada para las votaciones, no presagiaban un proceso electoral tranquilo. Discursos agresivos y numerosos actos de violencia, instigados desde el oficialismo, se sumaron a la intervención directa del propio Gobernador, con el propósito de obstaculizar de distintas maneras la realización normal del proceso, desconociendo el principio de la autonomía universitaria y buscando favorecer abiertamente, sin reparar en los medios empleados, a una de las opciones en juego.
En el día de las votaciones encapuchados armados intentaron sabotear el proceso electoral, irrumpiendo en distintas facultades con el propósito de llevarse las cajas que contenían las papeletas, agrediendo a varios grupos de estudiantes y amenazando a los testigos de mesa. Adicionalmente, estudiantes partidarios de una de las planchas que se presentaron a la FCU, nombraron una comisión electoral paralela, para que arbitrara el evento, de nuevo con visible apoyo gubernamental.

Las elecciones estudiantiles de la Universidad de Carabobo –que no se celebraban desde hace diez años– discurrieron en una atmósfera hostil, de espaldas a las normas establecidas para garantizar el voto como expresión libre de cada estudiante y la participación igualitaria de las distintas alternativas que se presentaron. Aun así, los estudiantes consiguieron, superando todas las barreras, nombrar a sus representantes a la Federación de Centros Universitario, a los Centros de Estudiantes, a los Consejos de Facultad y a los Consejos de Escuela.

En suma, fueron éstos unos comicios irregulares, marcados por el atropello oficialista. Los venezolanos tienen derecho a preguntarse si los resultados obtenidos, claramente contrarios a las aspiraciones oficialistas, serán respetados.
 

OEV, 18 de noviembre de 2108


El próximo domingo tendrá lugar la elección de los alcaldes en los 335 municipios de Venezuela. En diversas comunicaciones el Observatorio Electoral Venezolano (OEV) ha señalado que estos comicios transcurren, desde el momento mismo en que fueron convocados, en medio de un proceso marcado por diversas irregularidades que repiten en buena medida el formato adoptado en el evento celebrado el pasado 15 de octubre y que desdicen mucho de la imparcialidad, transparencia y equidad que debe mostrar el árbitro electoral. Que desdicen, así mismo, de su obligación de facilitar el derecho ciudadano al sufragio. Y que desdicen, igualmente, de su respeto a las reglas que derivan del sistema democrático.

Aun en este contexto, el OEV llama a los venezolanos a votar a fin de elegir a las autoridades,en este caso las que tienen que ver de manera más cercana y directa con su vida cotidiana. A ejercer un derecho establecido en la Constitución Nacional, que es a la vez una responsabilidad con la sociedad. A dejar sentir su voz con respecto a la actual coyuntura política, una voz que nadie le puede quitar. A salirle al paso a la abstención que, en el actual contexto nacional, es un acto vacío de contenido, además de que no resuelve los problemas del país, sino que más bien los empeora.

El OEV considera muy importante que cada quien acuda a su centro de votación y contribuya a ratificar masivamente la convicción de que el voto es siempre una opción de paz que busca garantizar la convivencia colectiva y determinar, desde la pluralidad y el diálogo, caminos acordados entre todos, según lo prescribe la democracia. Por eso ir a votar el domingo es una crucial e ineludible responsabilidad de nosotros con nosotros mismos.

El OEV llama a todos los ciudadanos a que participen activamente. Para defender el domingo el derecho al sufragio, hay que ejercerlo.

La democracia se fortalece votando. Tu voto siempre cuenta.

OEV  7- 12-17